La capacidad motora en los niños: 10 tips para estimularla

El desarrollo de la motricidad gruesa y de la fina forma parte del desarrollo psicomotor del niño. En la actualidad, muchas de estas habilidades se ven afectada por la temprana introducción de la tecnología.

La motricidad es la capacidad para desarrollar diversos movimientos y gestos. La capacidad motora en los niños tiene dos tipos de destrezas: la motricidad gruesa y la motricidad fina.

Como en todos los hitos de desarrollo, cada niño tiene su ritmo de crecimiento. Estarán aquellos que muy rápidamente aprendan a sentarse, ponerse de pie, saltar y correr; otros, por su parte, dominarán los movimientos más simples, mientras que los más complejos pueden demorar un poco más en lograrlos.

A ello se suma los días de sedentarismo infantil que vivimos en el presente. Los niños del siglo XXI están cada vez más lejos de pasar tardes montando en bicicleta o practicando algún deporte, pues pasan mucho de su tiempo libre frente al computador o la tableta. Ante esto, la capacidad motora en los niños de hoy se está viendo gravemente comprometida.

La capacidad motora en los niños: ¿qué incluye exactamente?

Niños creativos con instrumentos.

Como dijimos, las destrezas incluidas en la capacidad motora en los niños incluye las de motricidad gruesa y las de motricidad fina. Las destrezas de motricidad gruesa engloban movimientos complejos como lanzar, patear o saltar, entre otros.

Entre tanto, las destrezas de motricidad fina hacen referencia a las actividades que requieren la coordinación entre el ojo y la mano, así como la coordinación de los músculos cortos. Estos son los que permiten realizar realizar actividades como recortar figuras, ensartar cuentas o agarrar el lápiz para dibujar.

El desarrollo de la capacidad motora en los niños será diferente en cada caso. Los niños desarrollan sus habilidades motrices finas y gruesas a distinta velocidad. Los niños tienen a ser ligeramente más fuertes que las niñas, mientras que las niñas suelen tener una mayor coordinación en los músculos cortos.

¿Por qué es importante la motricidad gruesa?

Muchos niños logran sentarse y caminar sin problemas. Sin embargo, a medida que crecen, se detectan problemas en otras actividades como saltar y mantener el equilibrio usando solo un pie.

Es muy probable que los padres no vean estos síntomas tan sutiles. Generalmente se notan en la escuela porque el niño se rezaga en el parque o es un poco torpe en las actividades deportivas escolares.

Evidentemente los niños pueden ser felices aunque no sean tan buenos jugando a la pelota o a la rayuela. Sin embargo, las habilidades motoras gruesas son importantes porque les ayudan a controlar sus cuerpos.

¿Por qué es importante la motricidad fina?

Alcanzar, agarrar y mover objetos y usar herramientas como lápices, pinceles o tijeras, es posible gracias a la motricidad fina. A medida que los niños usan mejor sus manos, la coordinación entre manos y ojos mejora.

La motricidad fina les permite aprender habilidades como dibujar y escribir, que son necesarias en la escuela. Desarrollar esas habilidades ayuda a los niños a ser más independientes y a entender cómo funciona su cuerpo.

Debido al uso de teléfonos celulares y tabletas desde edades cada vez más temprana, la motricidad fina no está siendo estimulada adecuadamente. Esto influye negativamente en el desarrollo de diversas competencias físicas y mentales, que son vitales para el futuro.

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¿Cómo estimular la capacidad motora en los niños?

El niño que no ha desarrollado su motricidad gruesa, además de que no sentirse seguro en el parque o entre los amigos de la escuela, puede ver disminuida su autoestima, lo que podría desanimarlo a ser una persona activa en el futuro.

De igual forma ocurre con el desarrollo de la motricidad fina. Si su desarrollo se hace más lento se lesiona la autoestima del niño. Si, por el contrario, el niño va a aprendiendo a modificar el mundo que le rodea, su autoestima también se desarrolla.

Por este motivo,  antes de dejar que dediquen todo tu tiempo libre frente a computadores, teléfonos celulares o tabletas, es mejor estimular la capacidad motora en los niños. Te dejamos algunos ejercicios para distintas edades.

1. Dar palmadas

Este juego es para niños de un año. Sienta al niño en tu regazo mirándote. Da palmadas con las manos lentamente, mientras cantas y lleva el ritmo: “palmas, palmitas, que viene”… y dices el nombre del niño. Entonces le haces cosquillas suavemente para que se ría. Luego agarras las manos del niño y repites la canción, mientras le ayudas a dar palmadas. Repite las cosquillas.

  • Mientras jugáis, ve reduciendo poco a poco la ayuda que le prestas a tu hijo. Pasa de las manos a las muñecas, luego a sujeta suavemente el antebrazo. Para finalizar, solamente toca las manos para indicarle que debe empezar a tocar las palmas.

2. Levantar torres

Para los niños de un año, formar torres es de los juegos más divertidos. Ubica cubos o piezas encajables grandes para que el niño pueda superponerlas y elevar las torres.

Así como levantan las torres, también se divertirán derrumbándolas. Si jugáis en el piso y el niño ya se mantiene levantado, es posible que no solo coordine manos y ojos para armar la torre, sino que quizás se atreva a derruirla con los pies, aunque todavía no tenga equilibrio.

3. Abrir y cerrar envases

Cuando el niño ya tiene 2 años, debe ser capaz de abrir y cerrar envases a presión. A partir de los 3 años, debe poder abrir y cerrar envases de rosca. Busca envase de distintos tamaños y tapas más o menos exigentes.

  • Mientras el niño es pequeño llena los envases con algodones o pelotas de colores de distintos tamaños que llamen la atención del niño. Pídele al niño que abra y cierre los envases.
  • También puedes invitar al niño a que llene o vacíe el contenido de los envases. A medida de que el niño crece, puedes usar cuentas o semillas más pequeñas para estimular el agarre de pinza con el índice y el pulgar.

4. A guardar

Desde los 2 años, mientras enseñas a tus hijos a guardar los juguetes después de una jornada de juegos, puedes aprovechar para desarrollar la capacidad motora en los niños mientras ruedan, empujan o trasladan los juguetes.

  • Mientras les pides recoger los juguetes, puedes cantar las estrofas “A guardar, a guardar, vamos a todos a guardar. Por aquí, por allá, vamos todos a guardar”.

5. Utiliza las escaleras

A partir de los 3 años, un niño debería tener la capacidad para subir escaleras alternando los pies y puede bajar las escaleras al colocar ambos pies en cada escalón. Cada vez que te topes con una escalera, úsala. Además, te beneficiarás con el ejercicio extra.

  • Haz de la experiencia un juego, canta mientras suben o bajas, cuenta los escalones. A partir de los 4 años, el niño ya debería alternar los pies mientras baja.

6. Escalar

Las habilidades para escalar aparecen a los 2 años. Los niños pueden escalar en juguetes, muebles, a mamá y papá, entre otras cosas. Si en el parque hay juegos para escalar, anímalo a usarlos.

En casa también puedes invitarlo a subir una escalera plegable. Basta con que estés bien atento a su lado para evitar caídas. Escalar es un gran ejercicio que les gusta mucho, pero del que generalmente se cohíben por el miedo que les trasmitimos los padres.

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7. Juega a la rayuela o el avión

Juega con los niños.

Cuando el niño llega a los 3 años, puede mantener el equilibrio en un pie durante períodos cortos. A los 4 años puede mantener el equilibrio con un pie durante 15 segundos y saltar en un pie.

Enséñale a jugar a la rayuela o el avión. Este juego no solo les permite desarrollar la motrocidad gruesa sino también la fina, mientras lanzan la piedra y apuntan al cuadrado. Primero le costará mantener el equilibrio mientras recoge la piedra, pero luego será más habilidoso. Además, le sirve para socializar con otros niños.

8. Caminar, correr y trotar

Un niño de 3 años puede girar en las esquinas cuando corre. A los 4 años, puede caminar hacia adelante y atrás y corre sin problemas. Todos los juegos que impliquen correr le encantarán.

También es buen momento para aprender a trotar y saltar la cuerda, ya que utilizar sus habilidades más desarrolladas para controlar el movimiento de su cuerpo mientras practica estas actividades.

9. Caminos de plastilina

A partir de los 4 años, puedes marcar un camino con lápiz o cinta adhesiva sobre hoja de papel, y pedirle a tu hijo que marque los caminos con plastilina de colores. Solo tiene que amasar y hacer rollos de plastilina y sobreponerlos en los caminos marcados y presionarlos.

10. Gotas de colores

Los niños de 5 años pueden presionar goteros para pasar gotas de líquido de un envase a otro. Coloca varios frascos con agua, y prepara goteros con tinturas de distintos colores.

Pídele a tu hijo que coloque cinco gotas de tinta azul en el primer envase, 3 gotas de tinta roja en el segundo y así sucesivamente. También puedes pedirle distintas combinaciones de números de gotas y colores.

Reflexión final

El desarrollo de la motricidad fina y de la gruesa muchas veces se ve limitado por padres excesivamente sobreprotectores. Desde que tiene un año y en la dinámica diaria el niño puede ir desarrollando su capacidad motora.

Aprender a comer y a vestirse solo son alguna de las actividades cotidianas que permiten al niño ir perfeccionando sus habilidades. Solo hace falta que mamá y papá dejen el espacio necesario para que sus hijos crezcan y se desarrollen.

El uso de dispositivos electrónicos desde edades cada vez más tempranas no solo está afectando la capacidad motora en los niños sino que, además, es un factor determinante para el aumento de los índices de obesidad infantil. Dejemos a nuestros niños desarrollarse, que ya habrá tiempo de que se inicien en la tecnología.