Relación entre la carne asada y el cáncer de mama

Francisco María García 16 febrero, 2017
Según los datos arrojados por un estudio el consumo de carne roja empeora el pronóstico de las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama.

Las mujeres que consumen mucha carne asada, ahumada o a la parrilla y desarrollan cáncer de mama tienen más riesgo de morir que las que comen menos esos alimentos. Al menos es lo que se infiere de una investigación de la que hablaremos más adelante.

De los diferentes tipos de cocción, el ahumado parece ser el más perjudicial. El consumo de carne de cerdo o cordero ahumada se asocia con un riesgo un 17 por ciento mayor de morir por cualquier causa. Este se incrementa hasta el 23 por ciento en el caso del cáncer de mama.

En las carnes a la parrilla o ahumadas existen muchos principios activos carcinógenos, formados en el proceso de combustión del material orgánico. De esta forma, las mujeres pueden estar expuestas a carcinógenos similares a los del humo del tabaco o la contaminación atmosférica.

Estos factores están asociados con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Hasta ahora muchos estudios ya habían asociado las carnes cocinadas a altas temperaturas con un mayor riesgo de cáncer de mama. No obstante, no se había investigado si la ingesta de dichas carnes podía afectar a la supervivencia tras aparecer el tumor.

Un estudio realizado sobre condicionantes del cáncer de mama

Algunas investigaciones previas incidían en el hecho de que la exposición a estos productos químicos a través de la carne a la parrilla o ahumada podían aumentar el riesgo de cáncer de mama. En estudios más actuales los investigadores entrevistaron a 1508 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama.

Se les preguntó acerca de sus hábitos alimenticios entre los años 1996 o 1997. El cuestionario se repitió cinco años después. Un seguimiento a la mitad de las mujeres durante al menos 17,6 años ha dado como resultado un total de 597 muertes, incluyendo 237 directamente relacionadas con el tumor.

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En el estudio más reciente se comparó el dato de mujeres que apenas comían pequeñas cantidades de carne asada, a la parrilla o ahumada con las mujeres que consumieron muchos de estos alimentos antes y después de su diagnóstico. Estas últimas tenían un 31 por ciento más de riesgo de morir durante el período de estudio.

Ver también: Por qué el cáncer de mama es más común entre las mujeres

Pollo y pescado, menor riesgo

Otro dato importante es que, las mujeres que preferían comer aves de corral y pescado antes o después de ser diagnosticadas de cáncer, tenían menor probabilidad de morir. La cifra se situaba en en 45 por ciento menos, en comparación con las que no comieron estos alimentos.

¿A qué puede deberse esta diferencia? La carne de pollo, pavo y pescado tienen unos niveles mucho más bajos de grasas saturadas que las carnes rojas. Otra razón que puede explicar esta diferencia es que el pollo y el pescado tengan un efecto protector.

En el caso del pollo y del pavo, son carnes consideradas blancas, y sus proteínas son menos agresivas para nuestro cuerpo que el caso de otras carnes.

Estadísticas sobre el cáncer de mama

Gracias a la detección temprana del cáncer y a que cada vez hay mejores tratamientos, la cifra de mujeres que sobreviven al cáncer de mama va en aumento. En España se diagnostican alrededor de unos 26.000 casos de cáncer de mama anuales, que representan casi el 30% de todos los tumores padecidos por las mujeres. La mayor parte de los casos se diagnostican entre los 35 y los 80 años, con datos máximos entre los 45 y los 65.

Los cuidados del seguimiento del cáncer de mama

Los cuidados de seguimiento de este cáncer varían según su tipología. Lo normal es establecer visitas de control cada tres o cuatro meses durante los primeros dos o tres años después del tratamiento, y una o dos veces al año después. En las visitas de control, el médico aconsejará realizar pruebas para buscar una recurrencia o detectar otros tipos de cáncer.

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Es importante que el médico ayude a determinar qué plan de cuidados de seguimiento es el más apropiado según el caso. La paciente deberá aclarar bien con el médico todas las preguntas, dudas e incertidumbres relacionadas con el plan de cuidados de seguimiento.

Para otro tipo de cuidados clínicos, las pacientes continuarán con el doctor de medicina general y otros especialistas. En el seguimiento del cáncer de mama lo ideal es seguir con el doctor que ayudó a detectarlo y recetó, en su momento, el tratamiento oportuno.

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