La cinta rosada, la unión frente el cáncer de mama

Raquel Aldana 30 septiembre, 2015
Es muy importante que nos hagamos exámenes de forma regular para poder detectar cualquier anomalía a tiempo y recibir un diagnóstico precoz que nos permite combatir el cáncer desde sus primeras etapas

A día de hoy se estima que 1 de cada 8 mujeres va a padecer cáncer de mama en su vida. De hecho, actualmente se diagnostican entre el millón y los dos millones de casos al año en el mundo. Una triste y desoladora realidad.

Al margen de las estadísticas, a la mayor parte de nosotros nos han tocado casos cercanos de alguien que lo ha tenido o lo tiene. Esto, sin duda, es signo de que hay algo que no está yendo bien en nuestro mundo.

Probablemente gran parte de la culpa esté en los contaminantes ambientales, en la excesiva hormonación de la comida que consumimos y en nuestro estilo de vida. Sea lo que sea lo que está detrás de la gran incidencia de esta patología, cada una de nosotras tenemos algo de lo que ocuparnos: del examen de nuestros senos.

Senos femeninos con una rosa

Una pequeña historia sobre el cáncer de mama

Un señor de alrededor de 50 años entró discretamente a un café y se sentó en una mesa desocupada. Antes de hacer su pedido, se percató de un grupo de hombres más jóvenes sentados en una mesa cercana. Se estaban riendo.

Le resultó obvio que se estaban riendo y burlando de él. No tardó demasiado en recordar que llevaba puesto un pequeño lazo rosado colocado sobre la solapa de su chaqueta y que este era el motivo de las risas. Al principio los ignoró, pero las risas comenzaban a irritarlo. 

Miró a uno de ellos, señaló su lazo y le pregunto: ¿Esto te causa gracia?

Los hombres se miraron entre sí, desconcertados. Aún tratando de contener la risa, uno de ellos le contestó: No lo tomes a mal, solo comentábamos lo lindo que te queda el moño rosado con ese saco azul.

Con un gesto amistoso, el señor invitó al bromista a sentarse a su mesa. Incómodo como estaba, el joven aceptó, sin saber bien para qué. Con voz muy calmada, el señor le explicó: 

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–Llevo puesto este lazo rosado para alertar a todos sobre el cáncer de mama. Lo llevo puesto en honor a mi madre.

Lazo rosa contra el cáncer de mama

–Señor, perdone usted. ¿Su madre murió de cáncer de mama?

–No, no está muerta. Felizmente está viva y muy bien de salud. Pero fueron sus senos los que me alimentaron cuando era un bebé.

Y en sus senos fue donde descansé mi cabeza cuando estaba atemorizado o triste cuando era un niño pequeño. Estoy muy agradecido por los senos de mi madre por la salud de la que goza hoy.

–Hummm, ¡claro! –contestó el joven. 

–También llevo puesto este lazo rosado en honor a mi esposa –siguió el señor. 

–¿Ella también está bien? –preguntó el muchacho. 

–Oh, sí. Ella está perfecta. Y con sus senos alimentó y nutrió a nuestra hermosa hija hace 23 años. Estoy muy agradecido por los senos de mi esposa y por su salud.

–Entiendo. Así que supongo que también lo llevas puesto en honor a tu hija.

Cinta rosada en el pecho de una mujer

–No, ya no puedo llevarlo puesto en honor a mi hija, para eso es tarde. Ella falleció de cáncer de mama hace un mes.

Creyó que era demasiado joven para tener cáncer de mama. Así que, cuando casualmente se notó un bulto, lo ignoró. Ella pensó que, como no le causaba dolor, no había nada de qué preocuparse.

Ahora abatido y avergonzado, el joven le dijo: 

–Oh señor, cuánto lo siento…

–Por eso, en memoria de mi hija, también llevo puesto este pequeño lazo rosado, porque me permite otorgarle a otros una oportunidad que yo ya no tengo. Así que ahora, anda y conversa esto con tu esposa y tu hija, tu madre y tu hermana, así como también con tus amigos.

–Y toma… –El señor metió su mano en el bolsillo y sacó otro pequeño lazo rosado y se lo entregó al hombre joven. 

El muchacho miró el lazo que le fue entregado y levantando su cabeza le pregunto al señor: ¿Me ayuda a ponérmelo?

Cancer-de-mama

Examina tus pechos, salva tu vida

Tenemos que poner especial cuidado en la vigilancia de nuestras mamas, ya que el cáncer puede ser una enfermedad silenciosa con un fatal desenlace si no le prestamos atención en el momento adecuado.

Así, debemos autoexaminarnos el pecho mensualmente de manera concienzuda, así como realizarnos mamografías cada cierto tiempo e ir periódicamente a la revisión ginecológica pertinente.

Túmbate y coloca el brazo correspondiente a la mama que vayas a examinar por encima de tu cabeza. Como es probable que al principio te cueste hacerte con las nuevas sensaciones, palpa tus senos con la parte plana de los dedos en diferentes direcciones.

Autoexamen de mama tumbada

Posteriormente y cuando comiences a sentirte mejor, hazlo con las yemas, pues te permitirán ser mucho más exhaustiva. Puedes dividir tus senos en cuatro cuadrantes con el fin de que te resulte más sencillo. Se recomienda que este autoexamen también se lleve a cabo de pie.

Tenemos que derribar ese miedo a lo que podemos encontrar, pues lo único a lo que nos conduce un comportamiento de evitación es a que sea demasiado tarde para atajar los problemas que puedan surgirnos.

Comprométete con tu cuerpo, respeta tus emociones y acepta que tus senos son una parte tan valiosa como vital. Sé amable contigo misma, ámate, cuídate, explórate y piérdele el miedo a tu cuerpo.

Recuerda: La detección precoz del cáncer de mama está al alcance de tu mano. Nunca la prevención estuvo tan cerca.

Fuente de consulta principal: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. De Christiane Northrup.

Visita este artículo: Cómo hacerte un autoexamen de mamas

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