La clave está en la primera vez

Cuando hablamos de la primera vez, todos podemos pensar en la primera vez que tenemos relaciones sexuales. Sin embargo, estas tres palabras hoy tomarán un sendero completamente diferente.

¿Cuántas veces nos hemos callado y no le hecho dicho a nuestra pareja que nos molesta que fume dentro de casa? ¿En qué ocasión nos ha resultado humillante que nos grite en público, pero no se lo hemos transmitido?

Todo esto sentará unas bases en la relación que tendrán una gran importancia a medida que esta vaya avanzando en el tiempo. Por eso, hoy vamos a ver lo importante que es decir “no” la primera vez.

“No” a la primera vez

joven-enfadada-con-su-novio-porque-esta-con-el-movil

Si no decimos nada la primera vez que nuestra pareja nos grita o se muestra celosa, podemos tener muy claro que esta situación se va a volver a repetir.

Tal vez nos autoengañemos pensando que a la próxima ocasión no se lo vamos a tolerar, sin embargo, lo normal es que pasen unas cuantas veces más hasta que explotemos y no podamos más.

No obstante, no hay que llegar a este punto, pues la relación estará ya muy perjudicada y aún se dañará más. ¿Sabes por qué?

Porque si tú no le has transmitido nunca a tu pareja que te molesta que fume en casa, en el momento en el que lo hagas será demasiado tarde para que cambie este hábito.

Es más, ni siquiera entenderá tu enfado si hasta el momento no te molestaba.

Esa es la percepción que va a tener. Ya que tu silencio ha hecho que él considere que lo que hace te parece bien. Al no decirle “no” la primera vez, has hecho que un patrón de conducta que te desagradaba se perpetuase en el tiempo.

Es natural, entonces, que se produzcan discusiones y malentendidos, que quizás tu pareja no quiera cambiar sus hábitos y que, entonces, la relación se enfríe y, con el tiempo, termine.

No es necesario llegar a esta situación. No es necesario guardarnos lo que sentimos dentro para soltarlo solo cuando explotemos dejando a nuestra pareja confundida.

Si algo nos incomoda, digámoslo en el momento.

Descubre: Evita dañar tu relación de pareja

La creencia de aguantar en las relaciones de pareja

Mujer molesta porque su pareja se duerme durante las películas

El hecho de no saber decir que “no” la primera vez que algo nos molesta viene dada por una de las creencias que tenemos con respecto a las relaciones de pareja: aguantar.

Aguantar que me falte al respeto, aguantar que haga algo que me molesta, aguantar que me insulte, aguantar que no colabore, aguantar que haga cosas que me fastidian… En definitiva, aguantar en nombre del amor.

No obstante, esto no es más que una mentira. Siempre repetimos la importancia que tiene la comunicación en la pareja.

¿Estamos haciendo honor a esto callando lo que nos molesta una primera, segunda y hasta tercera vez que sucede?

La respuesta es clara: “no”. Nuestro silencio se transformará, tarde o temprano, en palabras de recriminación que dañarán a la otra persona y a la propia relación.

Todo porque, en su momento, no hemos dicho lo que pensábamos.

Lee: Decir lo que piensas tiene muchos beneficios. ¿Te atreves a practicar este arte?

Seamos sinceros en la primera ocasión que tengamos

Pareja

Si no decimos que “no” a algo que no nos gusta, estaremos viviendo una relación que no se basa en la sinceridad, sino en la ocultación de lo que uno piensa, sienta y quiere.

Con esto, también hacemos que la otra persona no sepa lo que queremos, ni tampoco cómo somos. ¡Vaya, no sabía que te molestaba tanto el humo del tabaco! Esto puede hacer que la pareja se sienta desconcertada sobre quién tiene realmente a su lado.

Nos cuesta, pero tenemos que aprender a ser sinceros desde un principio. El amor no se trata de aguantar, sino de comunicarse con honestidad, mostrándonos tal y como somos al otro.

No hace falta aparentar que todo está bien, ni siquiera esperar que la otra persona vaya a intuir mágicamente lo que nos molesta y lo que no.

Tenemos que transmitírselo con palabras. Si no hablamos, no podrá saber lo que pensamos y lo que sentimos.

¿No es eso lo que muchas veces le echamos en cara a nuestra pareja? Pues, entonces, ¿por qué no empezamos a aplicarnos el cuento nosotros mismos?