La comida, ¿puede llenar un vacío emocional?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 21 enero, 2019
Yamila Papa Pintor · 18 agosto, 2016 · Última actualización: 26 febrero, 2019 26 febrero, 2019
Debemos aprender cuándo comemos porque tenemos hambre o porque sentimos un vacío emocional.

Cuando estamos tristes, deprimidos o aburridos, muchas veces comemos. Es como si los alimentos pudiesen llenar ese vacío emocional que sentimos y que no sabemos cómo gestionar. De hecho, lo hacemos de una forma bastante nociva para nuestra salud.

En el momento en el que intentamos llenar un vacío emocional con comida tendemos a elegir alimentos pocos saludables, comerlos en exceso aún sin tener hambre y, todo esto, con la consecuente sensación de culpabilidad.

Hoy descubriremos si la comida puede llenar un vacío emocional. Aunque, si te encuentras en esta situación, no lo dudes y pide ayuda a un profesional.

La comida no mejora los sentimientos

¿Comprendemos e identificamos cuáles son nuestras necesidades y nuestros problemas? No saber cómo expresar lo que nos está pasando puede hacer que tendamos a comer de una forma descontrolada.

Por este motivo, hoy vamos a ver una serie de preguntas que nos permitirán reflexionar sobre lo que nos está ocurriendo para abrir un poco los ojos y ser más conscientes de lo que nos está sucediendo.

Comida basura

¿Por qué como?

La respuesta puede parecer sencilla: porque estoy triste. Pero vamos un poco más allá. No es simplemente la tristeza como algo abstracto o general, sino qué nos lleva a sentirnos de esa manera.

Puede ser un problema en el trabajo, una pelea con la pareja, falta de dinero, insatisfacción personal, no cumplir los objetivos, una mala calificación en la universidad, etc. Vayamos un poco más al fondo de la situación para comprender qué sucede y trabajar para mejorar. Un psicólogo será indispensable en este proceso.

¿Cuándo tengo ganas de comer?

Quizás la respuesta esté relacionada con la pregunta anterior. Si cada vez que estamos deprimidos comemos, esta es la razón de nuestras supuestas “ganas” de comer.

No obstante, también puede deberse a encontrarnos solos en casa, a que no haya nada interesante en la televisión o que estemos esperando que llegue nuestra familia.

Lee: Cómo evitar comer por aburrimiento

El aburrimiento nos provoca un apetito que no es realEn el caso de que las ganas de comer se deban a un momento específico del día (al llegar la noche, si está lloviendo, cuando hace frío, si nieva, etc.) debemos analizar por qué esa situación puntual nos lleva a comer.

¿Me entristece que afuera llueva por alguna mala experiencia del pasado durante un día de lluvia? ¿Tener frío en el cuerpo me hace sentir vulnerable?

¿Qué elijo consumir?

Patatas fritas

Es probable que cuando queremos llenar un vacío emocional “seleccionemos” para comer dulces, chocolates o patatas fritas. ¡Nadie opta por una manzana o una zanahoria!

La comida basura, muy calórica o azucarada es la que nos aporta satisfacción. Por ello, al abrir la alacena o la nevera nos inclinaremos por alimentos que quizás no elegiríamos si nos sintiéramos bien.

¿Cómo ingiero la comida?

Otro de los típicos hábitos al comer para llenar el vacío emocional es la rapidez con que ingerimos los alimentos, casi sin darnos cuenta y sin masticar. Es tal la ansiedad que nos invade que lo único que importa es engullir y engullir como si no hubiese un mañana.

También es probable que mezclemos alimentos dulces y salados o que nada de lo que comemos realmente nos satisfaga el apetito. Porque, en realidad, no es hambre, sino vacío emocional.

¿Cuánta cantidad consumo?

Seguramente, ni te des cuenta de las veces que te sirves en un plato o si te has terminado el paquete de patatas fritas. Tu mente está pensando en otra cosa.

Además, con la prisa que introduces comida en la boca tampoco puedes medir la cantidad que estás ingiriendo. Sería bueno hacer un alto para analizar cuánto estás comiendo.

Descubre: El hambre emocional. ¿Cómo evitarlo?

¿Dónde invierto la energía obtenida de la comida?

Una vez que has comido a más no poder crees que te sientes mejor y, aunque esto sea así, es una felicidad falsa. Como ya te hemos dicho, el cerebro se encargó de hacerte creer que el dolor desaparecía mientras las hormonas de la felicidad estaban haciendo su trabajo.

Además cuando el estómago está repleto no tenemos ganas de hacer demasiado más que echarnos a dormir una gran siesta o quedarnos horas frente al televisor.

Si en vez de ingerir grandes cantidades de chocolate, patatas o cualquier otra cosa “poco saludable” eligiésemos frutas, verduras o frutos secos quizás podrías ir a dar un paseo, limpiar tu casa, hacer deporte, trabajar… Todas estas tareas son las que realmente te ayudarán a dejar de lado la tristeza.

Deporte

Comer para aliviar un dolor no soluciona las cosas. Es como si usáramos una tirita cuando sufrimos una fractura. Para evitar estas situaciones en las que la comida es la supuesta única salida necesitamos fortalecer la autoestima, rodearnos de personas felices y hacer terapia.

¿Alguna vez has comida para llenar un vacío emocional? ¿Has acudido a un psicólogo para resolver esto?

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