La comida sana mejora nuestra autoestima

Contar con un aparato digestivo sano y libre de toxinas nos ayuda a liberar endorfinas, por lo que nos ayuda a sentirnos mejor y a gozar de mayor autoestima

La relación entre buena alimentación y la autoestima parece obvia, pero es más complejo de lo que parece.

No se trata solo de perder peso: la calidad de vida de las personas incrementa a niveles insospechados. La comida sana mejora nuestra autoestima y lo hace desde diferentes ángulos.

De hecho, iniciar una dieta saludable y balanceada puede darnos ánimo y sacarnos de escollos emocionales. Las personas que lo hacen experimentan un efecto domino que puede llevarlos a donde jamás imaginaron.

Este efecto puede ser explicado incluso desde un punto de vista científico.

Veamos algunas de las ventajas emocionales del buen comer.

No hay nada más motivador que cumplir metas

metas

El simple hecho de decidir mejorar nuestros hábitos alimenticios genera un cambio en nuestro estado psicológico. Al hacerlo, entendemos que vamos hacia un cambio que será difícil, pero que dejará buenos dividendos.

Si además interiorizamos que el cambio traerá beneficios a nivel de salud, el empuje será mayor. El proceso nos planteará imponernos objetivos y observar los resultados de forma continua.

Entre tanto, nuestra autoestima subirá porque nos vemos capaces de algo impensable.

El hecho de exigirnos y obtener logros es una dinámica que mejora el aprecio que nos tenemos a nosotros mismos. Y los resultados visuales se constituirán en un premio al esfuerzo.

Ver también: Cómo usar tu frustración para avanzar en tus metas

Construimos el cuerpo que queremos

El 70% de lo que es nuestro cuerpo pasa por la dieta y solo el 30% tiene que ver con el ejercicio que hacemos. Los entrenadores lo saben, así que la clave a la hora de tener un mejor estado físico está en la dieta balanceada.

Por eso, debemos verlo de la siguiente forma: comer sano es la mejor herramienta para mejorar el aspecto físico. Tan solo este principio explicaría porque la comida sana mejora nuestra autoestima.

  • Las grasas, comida rápida y alimentos químicos contribuyen a construcción de un cuerpo estresado, obeso y sin forma.
  • Por el contrario, los vegetales, frutas, granos y carnes bien cocinadas nos permiten mantener un control de nuestro peso.

Rompemos nuestros límites

Los mejores hábitos son los más sencillos

Con el paso del tiempo, los hábitos alimenticios poco sanos representan limitaciones para las personas. El sedentarismo, la falta de ejercicio y el cansancio acompañan a quienes tiene una mala alimentación.

La buena noticia es que siempre podemos recuperar lo perdido. De hecho, los individuos que de repente cambian sus hábitos notan como surge un incremento en su actividad física. Caminan y no se cansan, se motivan al ejercicio y sus capacidades aumentan.

Y no existe nada más motivador que poder hacer cosas que antes simplemente eran imposibles. La capacidad, la independencia y el logro son aspectos fundamentales para construir una buena autoestima.

Nos convertimos en personas disciplinadas

Cumplir al pie de la letra con una dieta saludable no es asunto sencillo. Sin embargo, quienes lo logran se programan mentalmente para cumplir todos sus planes de vida y objetivos.

De esta forma, comer bien y acoplarse a una rutina de ejercicios tendrá efectos en otros aspectos de nuestra existencia.

Después de esto, entendemos que el éxito y futuro está en nuestras manos. Seremos constantes en el estudio, aprenderemos a tocar guitarra si así lo deseamos y hasta nos motivaremos a crear ese negocio soñado.

Todo es una cuestión de voluntad, que es la herramienta más importante con la que contamos.

En pocas palabras, la comida sana mejora nuestra autoestima porque nos da herramientas para lograr lo que queremos desde la disciplina.

Las perspectivas psicológicas y emocionales cambian, porque este es un trabajo de fortaleza mental.

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La comida sana mejora nuestra autoestima y reduce las fuentes del estrés

Nuevos hábitos alimenticios

Científicamente se ha comprobado que las comidas rápidas y las grasas saturadas generan estrés físico. La acumulación de toxinas provoca pesadez, enfermedades y se relaciona a estados de ánimo negativos.

Por el contrario, contar con un tracto digestivo sano y bajo en toxinas nos ayuda a liberar endorfinas. Esta es la hormona encargada de producir estados de felicidad y bienestar dentro del sistema nervioso. Y si nos sentimos bien, nos queremos más.

En resumen, la expresión “somos lo que comemos” no puede ser más verídica. Comer sano y controlar nuestros hábitos es más que el comienzo de una vida mejor.

A decir verdad, es el pilar fundamental de la armonía corporal. Cuerpo y mente deben trabajar para conseguir la felicidad.

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