La curiosa historia de la mujer más besada del mundo

Valeria Sabater·
25 Marzo, 2020
Un cadáver hallado a orillas del Sena fue el desencadenante de una historia fuera de lo común. Su legado se ha convertido en la salvación de millones de personas a lo largo del mundo.

La llamaron “la desconocida del Sena” porque fue descubierta a orillas del río. Sus rasgos, dulces, finos y delicados la han convertido en un mito y, también, en la mujer más besada del mundo desde hace más de 50 años.

Sin embargo, la belleza de su rostro, digna de un auténtico ángel, contrasta con su desdichado fallecimiento, marcado por el horror y la morbosidad. Durante años, este fue mercantilizado, romantizado y utilizado hasta la saciedad, vaciándolo de cualquier atisbo de humanidad posible.

No obstante, hay historias que demuestran que hasta en la tragedia más profunda pueden encontrarse atisbos de esperanza. La de esta joven francesa, víctima de las circunstancias, ha sido fundamental para el desarrollo de la medicina actual.

La joven ahogada del Sena

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Origen

Esta historia tiene su origen en París, a finales del siglo XIX. Fue una mañana de invierno cuando, a orillas del Sena, apareció el cuerpo sin vida de una muchacha que tendría entre 15 y 20 años de edad.

Las autoridades no consiguieron averiguar su nombre, y sus ropas no daban ninguna pista acerca de su identificación. Tampoco se había denunciado previamente ninguna desaparición.

Fue un patólogo parisino quien decidió que lo mejor era dejar el cadáver un par de días en una funeraria. De esta forma, cualquier persona que estuviese buscándola podría encontrarla.

No obstante, esto no ocurrió, y la pobre chica fue enterrada en una fosa común. Sola, sin ningún nombre en su lápida y sin nadie que la llorara.

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Sin embargo, el patólogo no pudo evitar la fascinación que le produjo la serena belleza de la joven. No había mueca de miedo o dolor en su rostro. Era tal la calma que trasmitía, que le pidió a un escultor que sacara un molde en yeso de sus facciones para poder recordarla.

A pesar de lo macabro de la situación, esto fue solo el comienzo de una historia digna del mejor relato de narrativa gótica.

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La cara de la ahogada del Sena y su molde en yeso llamó mucho la atención de todo aquel que lo veía. Así, poco a poco, empezaron a hacerse copias del rostro para otros particulares.

Toda Francia yacía rendida ante este fenómeno artístico. Cualquier salón o local de reunión que se preciara contaba con la cara de la “ahogada del Sena” en algún lugar destacado.

Fue la inspiración de poetas y escritores, e incluso Valdimir Nabokov, autor de la famosa novela “Lolita”, llegó a obsesionarse con este rostro. Gracias a él, la fama de la chica del Sena cruzó las fronteras galas y se adentró en territorios extranjeros. En poco tiempo, esta figura llegó a toda Europa.

La ahogada del Sena y la reanimación cardiopulmonar RCP

Pese a lo que pueda parecer, la trama no acaba aquí. A mediados del siglo XX, la historia acabó involucrando a un médico austríaco llamado Peter Safar.

Este se hizo mundialmente famoso por desarrollar la técnica de respiración boca a boca y, tiempo después, por perfeccionar esta estrategia con la famosa maniobra RCP de estimulación cardiopulmonar.

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¿Qué tiene que ver con la bella desconocida?

La verdad es que mucho. Para enseñar a sus alumnos las maniobras vitales de reanimación, Safar necesitaba un muñeco o un maniquí lo más real posible. Para ello, habló con un famoso juguetero noruego, un hombre llamado Asmund Laerdal.

Casualmente, este artista estaba muy sensibilizado con el tema de la estimulación cardiopulmonar, puesto que, hacía solo unos años, uno de sus hijos fue reanimado de aquel modo tras sufrir un accidente en un lago.

Así pues, se tomó muy en serio el proyecto. Sabía que el maniquí debía ser, no solo lo más real posible, sino también poseedor de una expresión amable y serena, que invitara a la calma.

Entonces, de inmediato recordó un rostro que siempre le había resultado muy llamativo. Lo había visto miles de veces en las paredes de la vieja casa de sus abuelos.

Era la cara en porcelana de una bella muchacha a la que llamaban la “ahogada del Sena”. La idea no podía ser mejor. De esta forma, homenajearía a aquella joven desconocida, haciendo que su rostro fuera inmortal y, de paso, ayudaría a aquel médico.

El inesperado final de la mujer más besada del mundo

Desde entonces, todos los muñecos que se utilizaron para las prácticas de reanimación cardiopulmonar han estado inspirados en el rostro de la mujer más besada del mundo.

Resulta, cuanto menos, irónico, que una joven ahogada fuera el detonante para la propia recuperación de las víctimas de ahogamiento. Su muerte, fuera como fuese, ha servido para mejorar las técnicas de reanimación y ha marcado un hito en la Historia.

Reconocimiento que, como ha ocurrido siempre, y en especial en el ámbito de la medicina forense, ha olvidado a su principal protagonista.

Merece la pena, pues, rendir homenaje a la principal artífice de este logro. Aquella que, con solo su mera expresión, ha librado de la muerte a millones de personas. Y hay algo que está bastante claro: puede que su familia abandonase su cuerpo, pero el mundo entero jamás olvidará su rostro.

  • Tomás Ucedo, José María. (2003).París, capital del siglo XIX. https://go.gale.com/ps/anonymous?id=GALE%7CA121763650&sid=googleScholar&v=2.1&it=r&linkaccess=abs&issn=04825276&p=IFME&sw=w