La decoración grunge: estilo y modernidad

El grunge está a favor del desenfado y la inspiración callejera. De ahí que muchos bares, y oficinas, entre otros interiores, hayan decidido optar por esta estética que, además, luce muy neoyorquina.

El movimiento grunge de la década de los años 80 y 90 ha conseguido inspirar a muchas personas desde su aparición. Este consistía en el rechazo a lo empaquetado o artificial, y una búsqueda de un orden de prioridades distinto al comercial, que concedía demasiado protagonismo a la imagen.

En sus inicios, se oponía a lo ostentoso y, en general, el aspecto que lucían era más bien desaliñado e informal, puesto que no se le quería dar importancia a lo material. La autenticidad era lo que realmente interesaba a este movimiento.

Si bien el grunge logró consolidarse como subcultura, con el paso de los años, en lo que respecta a la estética, algunas cosas cambiaron. Se aprendió a darle valor a lo que, en primera instancia, podía parecer rústico, abandonado o descuidado; desde cierto punto, la necesidad de oposición a lo artificial pasó a ser apreciada como una libertad.

Así, dejó de ser obligatorio el hecho de optar por lo material en su expresión más nueva y reluciente; como consecuencia, se flexibilizó el margen a la hora de introducir o dejar elementos usados.

La estética grunge en la decoración

Los bares en Brooklyn apuestan por la decoración grunge.

Los diseñadores de interiores encontraron una gran fascinación en el grunge, puesto que ampliaba las posibilidades a la hora de decorar un espacio.

Por ejemplo, en lugar de desecharlo todo, le dieron valor a los objetos usados y se les dio un giro, para que luciesen desenfadados y originales en vez de abandonados.

De esta forma, se consiguió un tipo de decoración que invita a experimentar con lo que ya se tiene en conjunción con otros elementos de segunda mano. Esto puede verse como una forma de alargar la vida de los objetos.

Evidentemente, el secreto del grunge, como subcultura y como tendencia decorativa, radica en el hecho de que, para ser una estrella del rock, no hace falta esforzarse para lucir como tal. Por ello, cualquiera puede experimentar el estatus de ‘estrella’. En el ámbito de la decoración esto se traduce del mismo modo: no hace falta esforzarse tanto por que todo luzca a la perfección, se puede obtener un resultado original y estupendo a partir de una base simple.

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La gran ciudad apuesta por el grunge

 

En las grandes capitales es donde más ha logrado proliferar la estética grunge, dado que aporta un aire fresco en medio de un ambiente tan comercial y frenético. De hecho, una de las ciudades donde más se ha incorporado la estética grunge ha sido en Nueva York, desde galerías hasta bares. Ahora bien, esto no quiere decir que el estilo solo funcione en las grandes ciudades.

¿De dónde se puede tomar la inspiración para decorar en este estilo? Muy fácil: de los ambientes callejeros. En estos lugares, los grafitis, las telas con estampados a cuadros, la madera y el metal no son, en lo absoluto, ajenos. Evidentemente, notaremos que podremos incorporar varios colores y jugar con los fondos de ladrillos o madera.

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Aspectos que se deben tener en cuenta

Un mueble al estilo de la decoración grunge.

A continuación repasaremos algunos elementos clave a la hora de recrear dicho ambiente:

  • Uso de mobiliario “disparejo”. En lugar de optar por un conjunto mobiliario, se incorporan piezas de diferente procedencia. Lo importante es que sean funcionales y cómodas, no que combinen. En este sentido, destaca el uso de sofás, sillones y puffs. Para brindar mayor cohesión y lograr que todo “combine” a la perfección, se emplean cojines o mantas en un diseño unicolor en tonos tierra o estampado a cuadros. También se pueden incorporar hamacas y sillas “colgantes”.
  • Uso de alfombras varias para recrear una atmósfera “desaliñada” pero acogedora.
  • Introducción de elementos usados, tales como: bicicletas, monopatines, patinetas y afines para dar un aire fresco y juvenil.
  • Los baúles, palets y cajas de madera se rescatan e incorporan como mesas o, incluso, sillas.
  • Los accesorios urbanos (como las señales de tráfico) se mezclan con banderas.
  • Las paredes no tienen por qué lucir perfectas. Por ejemplo, a la hora de pintar, en vez de cubrir bien todo, se pueden dejar ciertos ‘claros’ aquí y allá.
  • Predominan los efectos envejecidos tanto en paredes como en mobiliario y accesorios. Esto da pie a la inclusión de objetos vintage.
  • Hay cierto aire rústico dado el empleo frecuente de madera y metal en este estilo decorativo.

En general, la tendencia decorativa grunge admite incorporar elementos reciclados o usados para brindar un ambiente relajado y juvenil.

Por esta razón, vale la pena animarse a introducirla en un espacio, como puede ser la sala o, incluso, en una cocina. Conseguiremos un toque muy moderno, y nos sentiremos más dispuestos a estar en contacto con lo que hay debajo del aspecto de las cosas y las personas.