La dieta de los colores

Este artículo ha sido verificado y aprobado por José Gerardo Rosciano Paganelli el 15 noviembre, 2018
Para conseguir equilibrio en nuestro organismo se recomienda incluir en nuestra dieta alimentos de cinco colores. Estos son el morado o azul, rojo, verde, blanco y amarillo.

No solo es un magnífico recurso para las personas que desean bajar de peso. Pero, no solo; la dieta de los colores es de gran utilidad también para quienes que quieren mejorar su alimentación.

Se basa en el equilibrio que debe regir toda dieta que se precie de ser balanceada. Da las pistas para seleccionar aquellos alimentos que son realmente beneficiosos para el organismo. ¿Quieres enterarte, pues, de los detalles de esta dieta que está haciendo furor en los Estados Unidos? Si es así, no dejes de leer este artículo.

La dieta de los colores o “comer con los ojos”

Esta es una frase que oímos con frecuencia. Aplicada a la dieta de los colores, su significado es muy distinto al que tiene habitualmente. En este caso, no alude a la tendencia que tenemos servirnos más comida en el plato de la que necesita nuestro organismo. Se refiere a la activación de nuestros sentidos; en especial, el olfato y la vista.

Cuanto mayor es la diversidad de colores en el plato, mayor cantidad de nutrientes distintos estarás proporcionándole al cuerpo. Si sigues esta divisa, conseguirás alimentarte mucho mejor.

Si te sobran unos kilitos e, incluso, si eres una persona delgada, un gesto tan sencillo como este, impedirá que engordes. ¿Lo ves? Todas son ventajas.

Cinco han de ser como mínimo los colores que has de reunir en tu menú semanalmente como mínimo. Procura, pues, tener siempre a la mano verduras, frutas y hortalizas frescas de diversos colores. Garantizarás, así, aportarle al organismo la menor cantidad de calorías al tiempo que muchísimos minerales, fibras y vitaminas que necesita para funcionar correctamente.

Investigaciones recientes y otras no tanto, han comprobado que una alimentación de estas características disminuye el riesgo de padecer, entre otras, diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Los colores y la naturaleza

Imagina que vas a la frutería y compara esa experiencia con la de ir a la carnicería. Probablemente, uno de las primeras cosas que te representes en la mente tenga que ver con el colorido. Ciertamente, contrasta la diversidad de colores de las frutas y vegetales con el escaso colorido de los productos cárnicos.

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Bien mirado, los colores son señales con los que la naturaleza capta la atención no solo de los animales, sino la nuestra también. Ello podría llevarnos a pensar que el colorido propio de  frutas y vegetales es una invitación a su consumo. Dejémonos llevar, pues, de su sabia mano. No hay motivo alguno para la preocupación; el cuidado y el bienestar de nuestra salud están garantizados.

Acerca de los colores de esta dieta

Pero, ¿cuáles son esos 5 colores? Pues, los más habituales: el morado o azul, el rojo, el verde, el blanco y, por último, el amarillo.

  • Entonces, los alimentos de color morado o azul suelen contener altas dosis de antioxidantes que protegen las células de los indeseables radicales libres. Ayudan, pues, a que el sistema circulatorio funcione mejor al tiempo que previenen diversos tipos de cáncer.
  • Los de color rojizo son alimentos que proporcionan betacarotenos, necesarios para mantener la salud de la piel. También poseen un alto poder depurativo; es decir, favorecen la eliminación de residuos y toxinas que, de otra manera, se acumularían en el organismo.
  • Los verdes, por su parte, son alimentos ricos en fibra. Por ello, evitan las altas concentraciones de colesterol en la sangre. Este es un factor que favorece, por tanto, la circulación de la sangre. Gracias a ello, podríamos evitar el padecimiento de las temidas enfermedades cardiovasculares.
  • Los alimentos blanquecinos fortalecen el sistema inmunitario. Contribuye, entonces, a aumentar la resistencia ante posibles agresiones de virus y bacterias.
  • Finalmente, los alimentos amarillos ayudan a mantener fuertes los dientes y los huesos en general. Además, contribuyen a la salud de los ojos y de la piel.

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Alimentos que forman parte de cada grupo

He aquí una representación de los alimentos según sus colores:

  • Azul o morado: remolacha, berenjena, moras, uvas negras, ciruela, arándanos, higo, maracuyá
  • Rojo: tomate, manzana, fresas, cerezas, sandía, granada, frambuesas, pimiento, rábano
  • Verde: lechuga, col, zapallito, acelga, brócoli, espinaca, kiwi, espárrago, chaucha o ejote, alcachofa, arvejas
  • Blanco: ajo, nabo, coliflor, cebolla, puerro, pera, endibia, champiñones
  • Amarillo o naranja: zanahoria, naranja, pomelo, limón, plátano, mango, mandarina, calabaza, melocotón, durazno, níspero, piña, albaricoque

Reglas para la dieta de los colores

Imagínate cuántos minerales, vitaminas y demás nutrientes nos aportaría diariamente la combinación de al menos un alimento de cada uno de estos 5 grupos.

Aunque sería deseable, no es preciso que todos se den cita en el mismo plato todos a diario. Bastaría con tomar al menos un alimento de cada color a lo largo del día. De no poder ser, entonces sí que es indispensable tomarlos al menos una vez por semana, así sea repartidos en varios platillos.

De ser posible, compra siempre frutas, vegetales y hortalizas frescos. Se desaconseja el consumo de productos procesados industrialmente, así como los que se comercializan en latas o envases de aluminio. No solo suelen perder sus propiedades, sino que las partículas del material de los envases podría contaminar el alimento.

Los vegetales y las frutas han de consumirse crudos preferiblemente. Si te apeteciera comerlos cocidos, entonces, podrías hacerlos al vapor o cocidos. En el último caso, es necesario que te asegures de sacarlos del agua antes de que comience a hervir. De lo contrario, el alimento en cuestión perderá irremediablemente muchas de las propiedades de sus nutrientes.

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Un modelo de menú de la dieta de los colores

A continuación, te mostramos a manera de ejemplo un posible menú de esta saludable dieta:

  • En el desayuno: zumo de naranjas y leche con cereales
  • A media mañana: 3 ciruelas
  • A la hora de almorzar: pollo con arroz, más ensalada de lechuga y tomate
  • Como merienda vespertina: batido de leche con papaya
  • Y, por último, en la cena: pescado con ensalada de berenjenas, zanahorias, ajo y tomates

Recuerda que puedes combinar estos alimentos como prefieras. Eso sí, no olvides que son estos los alimentos que deben ocupar la mayor parte del plato. 

Imágenes cortesía de muammerokumus, ali karimian, Michael Cannon, Jonathan Lundqvist

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  • Yanishlieva-Maslarova, N. V., and y Heinonen, I. M. (2001). "Sources of natural antioxidants: vegetables, fruits, herbs and spices", en J. Pokorny, N. Yanishlieva y M. Gordon: Antioxidants in food: practical applications. Cambridge: Woodhead.