La dificultad de dejar ir a un ex

Dejar una relación no debe ser el fin del mundo. Aunque no lo creas, tu vida sigue más allá de esa persona y volverás a ser feliz

Cuando una relación de pareja se rompe ambos miembros tienen que pasar por un duelo.

Independientemente de los motivos que hayan llevado a la ruptura, a veces nos vemos incapacitados para dejar ir a nuestro ex, el que fue nuestra pareja.

El dolor y el sufrimiento dependerá mucho del tiempo que hayamos estado juntos. Si han sido solo unos meses nos será mucho más fácil que si han sido años.

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De todas maneras, es importante saber pasar página, aunque, en ocasiones, no somos capaces de hacerlo por otro tipo de problemas.

Dejar ir para permitirte seguir

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¿Por qué nos resulta tan difícil desvincularnos de esa persona? ¿Es que la amamos tanto? Una relación se rompe por motivos que ambos saben, pero a veces nos es difícil porque nos creemos enamorados.

En ocasiones, incluso nos forzamos a intentarlo una segunda vez más, pero los problemas no se resuelven y vuelven a aflorar.

El resultado es que nos enfrentamos a una segunda ruptura, más dolorosa y peor que la primera.

A continuación nos gustaría compartir contigo algunos motivos con los que nos podemos sentir identificados en el tema de las rupturas sentimentales.

1. Dependencia emocional

Muchas son las personas que sufren dependencia emocional, la incapacidad de poder vivir sin estar en pareja. A veces, esto es resultado de carencias afectivas que venimos arrastrando desde la infancia.

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La dependencia emocional provoca que no podamos separarnos de esa persona. Incluso, si no nos queda otra, suplimos el hueco que ha dejado con otra. De esta manera, la persona dependiente intenta no encontrarse nunca sola.

En este tipo de problema, la persona no se da cuenta de que no ama a su pareja. Tan solo la necesita.

2. No nos gusta perder

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Sí, admitámoslo. A nadie le gusta perder, al menos, no a la mayoría de las personas. Esto provoca que esa ruptura y esa desvinculación sean algo que no está entre nuestros planes.

Además, esta idea se ve potenciada con la idea del amor romántico, en la que cuando la relación se rompe creemos que la vida se nos va, que todo se paraliza, que ya nada puede seguir.

Piensa en si en verdad te duele o es tu mente la que cree que duele. A veces, no ver la situación con perspectiva provoca que nuestras emociones y sentimientos se vean confundidos.

¿No lo quiero dejar ir porque lo amo o porque me siento herido?

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3. Salir de la zona de confort

Muchos podrían confundirlo con el miedo a la soledad, pero esto va mucho más allá. Tenemos miedo a perder ese estado tan cómodo en el que nos encontrábamos, porque el cambio siempre nos ha dado terror.

Has vivido una situación con tu pareja durante mucho tiempo y cambiar todo esto es algo que rechazas. Crees sentirte seguro en esa circunstancia porque temes que todo vaya a peor.

Pero, piensa, ¿de qué tienes miedo?

A veces, nuestros temores son completamente infundados.

En muchas ocasiones nos vemos arrastrados y obligados a salir de nuestra zona de confort. Eso no nos gusta, pero cuando no tenemos opción negarnos no es una alternativa.

No tengas miedo al cambio, piensa que si vuestra relación iba mal, lo mejor es tomar otro camino.

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Son muchas las veces en las que no queremos dejar ir a un ex porque nos sentimos inseguros para afrontar la vida sin esa persona que tanto tiempo ha estado a nuestro lado. A esto se le denomina egoísmo.

Tenemos que aprender a soltar, porque solo así podremos seguir adelante. Además, cometemos un gran error fruto de nuestra percepción sobre el amor romántico: creemos que no hay vida más allá de nuestra pareja.

Una ruptura de pareja no significa que tu vida se acabe, implica que un capítulo se ha cerrado. Pero, ¿desde cuándo un libro ha tenido solo un capítulo?

Empieza a pasar página y continua escribiendo el libro de tu vida. Aún te quedan muchas experiencias por vivir.

 

 

 

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