La dolorosa realidad de no ser indispensables - Mejor con Salud

La dolorosa realidad de no ser indispensables

En esta vida ninguno de nosotros somos indispensables para los demás, pero sí para nosotros mismos. Debemos aprender a valorarnos más y a ser felices sin necesidad de otros
indispensables

Una de las realidades más dolorosas de las personas es descubrir que no somos indispensables. Pues, aunque no lo queramos admitir, a todos nos gusta sentirnos héroes, saber que somos importantes e imprescindibles para alguien, creer que sin nosotros otra persona no puede vivir.

Te recomendamos: Las grandes personas están hechas de acero inolvidable

A pesar de todo esto, la realidad nos demuestra una y otra vez que no somos indispensables. Es normal que te sientas único, porque lo eres, y especial. Sin embargo, hay muchas personas en este mundo y, aunque sea muy doloroso, nadie es indispensable para la vida de nadie.

Todos somos reemplazables

mano-con-juego-de-luces

Quizás no seas consciente de lo indispensable que puedes ser hasta que tienes una pareja. Sabemos que en la familia cada uno toma su propio camino, que hasta los mejores amigos a veces se van o nos fallan.

Pero, ¿qué ocurre en nuestras relaciones más personales? ¿Qué pasa cuando compartimos nuestra intimidad con otra persona?

En las relaciones de pareja existe aún hoy en día un factor que no hace sino provocarnos un gran dolor: la posesión. Creemos que tener pareja es poseer, que debe estar con nosotros siempre, que viviremos con esa persona el resto de nuestros días.

Desconocemos si es debido al amor y a la ceguera que sufrimos al estar enamorados por lo que olvidamos que nadie nos pertenece y que nosotros no le pertenecemos a nadie.

Todos somos libres. El gran problema es cómo hemos aprendido a ver las relaciones.

Lee también: 5 cosas que no debes permitir en tu relación de pareja

Piensa, por ejemplo, un momento en el que una persona ha ocupado tu vida y creías que eras indispensable para ella. Cuando todo se acabó se te vino el mundo encima.

¿Se acabó el mundo? No. Este siguió y todo esto se te olvidó en el momento en que encontraste a otra persona.

Es entonces cuando eres consciente de que la otra persona no era indispensable y ¡tú tampoco lo eras!

Debemos saber cuándo debemos marcharnos

mujer-soltando-a-pájaros

Creernos indispensables, a veces, provoca que no soltemos aquello que requiere ser soltado. Imaginemos a una madre o un padre que se considera indispensable para su hijo. No es consciente de cuándo debe dejarlo volar y en vez de hacerle un bien, le está provocando un gran mal.

Lo mismo ocurre con infinidad de relaciones que mantenemos, en las que nuestra propia necesidad de ser indispensables para alguien nos vuelve egoístas, y no impide ver que debemos soltar, que debemos marcharnos, que tenemos que dejar ir.

La peor situación sucede en las relaciones de pareja, provocando que muchas veces nos encontremos en una situación bastante tóxica. Debemos salir de ella. Nadie es indispensable y nosotros no somos la excepción que confirma la regla.

No te pierdas: Cuidado con las relaciones altamente peligrosas

Piensa que siempre va a haber alguien que te necesite o que siempre alguien te va a requerir. No vas a estar solo, ni apartado. Tú mismo puedes tender tu mano solidaria a alguien que realmente lo necesite.

Sin embargo, es necesario que sepas que tal y como llegan las personas, tal y como llegas tú mismo, deben y debes partir.

Tú eres indispensable para ti

mulher-una-estrella-estrella

¿Sabes para quién realmente eres indispensable? ¿Quién necesitará de ti siempre? La respuesta está en ti, pues solo tú mismo estarás ahí para ti. Es lo único seguro que tienes, nunca podrás abandonarte.

Tú siempre estarás ahí y ese será tu mejor aliado.

Por todo esto es tan importante confiar en nosotros mismos y amarnos y aceptarnos tal cual somos. Una vez que comprendas que no eres indispensable para los demás, ¡no te sientas mal! Te tienes a ti y eso debe hacerte sentir lleno y feliz.

A veces, consideramos más importante que los demás nos necesiten, que los demás nos quieran… Sin embargo, parece que no apreciamos el hecho de que nos tenemos a nosotros mismos.

La primera persona que te debe querer eres tú mismo, ¡en quien debes confiar es en ti!

No te vayas sin descubrir: Quiero en mi vida personas que sumen, no personas que resten

pies-mojados

¿Cuántas veces has querido ser indispensable? ¿Cómo te sentiste al descubrir que no lo eras?

Esperamos que hayas podido abrir los ojos y que, al menos, seas consciente de que debes aprender a quererte y a confiar en ti. Cultiva primero tu amor propio, no permitas que tu felicidad dependa de ser indispensable o no para los demás.