La encrucijada física y emocional de la menopausia

Debemos aprender a aceptar los cambios y la experiencia del envejecimiento y aprovechar para conocernos y curar posibles heridas que nos haya dejado el paso del tiempo

Muchas mujeres llaman al cese de sus menstruaciones “el cambio de vida” o, simplemente, “el cambio”. Esto es así porque en los años que rodean a la menopausia se producen variaciones graduales en la función ovárica y corporal que llegan a durar entre seis y trece años.

Sea como sea, ninguna otra fase de la vida le ofrece a la mujer tantas oportunidades de abrirse paso a sí misma en medio de la negatividad cultural que rodea a este hecho.

No obstante, ya no es como antes, puesto que el aumento de la esperanza de vida ha hecho que la menopausia coincida con la primavera de la vida o el inicio de un segundo período vital.

Aún así, es ineludible el hecho de que la primera lucha y la más importante la enfrenta consigo misma, dejándola en una encrucijada física y emocional que tiene que resolver sola a pesar del sufrimiento que le atormenta.

La menopausia en nuestra cultura

el paso del tiempo es inevitable, envejecer opcional

Hasta hace muy poco la actitud médica consideraba a la menopausia como una enfermedad carencial, no como el proceso natural que verdaderamente es. O sea, que en lugar de tratarla como un aspecto evolutivo, lo hacían en términos de insuficiencia de estrógenos.

Así, dado que la mujer menopáusica no utilizaba su energía para tener hijos, se consideraba su organismo en “decadencia funcional”; tanto para la sociedad como para la comunidad científica los pechos y los órganos sexuales se iban atrofiando y volviendo seniles.

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Como consecuencia, durante años nos hemos hartado de consejos y charlas que pretendían “arreglar” esta experiencia, haciéndonos creer que este proceso iba en detrimento de nuestra misma existencia

El miedo a envejecer: un síntoma de los prejuicios sociales

Vivimos en una sociedad que prejuzga de tal manera la vejez que, simplemente, la concibe como el desmoronamiento y el desgaste del cuerpo. Es decir, que lo que se considera normal es la depresión, el cansancio y la incontinencia; por tanto, lo que no cumpla estas condiciones nos parecerá excepcional.

En este sentido, queda patente que la experiencia de envejecimiento tal y como la conocemos está fuertemente determinada por nuestras creencias.

No obstante, las mujeres que nacieron en los años cincuenta ya han logrado ver en los medios mujeres típicamente menopáusicas presentadas como mujeres fuertes, sexis y vitales.

Por supuesto, ciertas ideas aún requieren una revisión; por eso, hoy por hoy cuantas más mujeres se desentiendan de lo que, según la sociedad, ha de suceder cuando se envejece, más posibilidades habrá de que continúen sanas.

Los síntomas físicos de la menopausia

Mujer con barcos de papel

Lo que se experimenta en la menopausia tiene mucho que ver con las creencias, con la cultura y con las expectativas de cada mujer.Aun así, no cabe duda de que hay mujeres que sufren muchísimo con los cambios que implica la menopausia.

Veamos con un breve repaso cuáles son los síntomas más comunes:

Sofocos

Los sofocos o calores vasomotores se caracterizan por una sensación de calor y sudor, sobre todo en la cabeza y en el cuello. Los sufren entre un 50 y un 85 por ciento de las mujeres de nuestra cultura en algún momento del climaterio.

La mayor parte de estas mujeres solo experimentan este síntoma de manera ocasional y ligera, pero entre un 10 y un 15 por ciento padecen grandes oleadas de calor y sudor que interrumpen sus actividades diarias.

Se desconocen sus causas, aunque se cree que tienen algo que ver con cambios en los neurotransmisores. Pueden producir perturbación en el sueño y depresión, por lo que estamos hablando de algo serio.

Sequedad, irritación y adelgazamiento del tejido vaginal

El adelgazamiento del tejido vaginal está relacionado con la disminución de los niveles de estrógenos. Esto ocasiona que se pierda la parte más dura y resistente de la mucosa vaginal y, por consiguiente, se note sequedad e irritación en la zona.

Caída del cabello

Por qué utilizar aceite de ajo contra la caída del pelo

En nuestra cultura hay un tercio de mujeres menopáusicas y postmenopáusicas que pueden experimentar la caída del pelo. Esto contrasta con el aumento de la vellosidad en la cara, el cual se debe a que no todos los folículos capilares reaccionan igual ante las hormonas.

La sexualidad

La menopausia no es sinónimo de menor funcionamiento sexual, lo que ocurre es que nuestra sociedad se ha “tragado” la creencia de que el impulso sexual desaparece debido a la falta de productividad.

Sí que es cierto que ciertas condiciones físicas y emocionales puedan aminorar las ganas de tener relaciones. Sin embargo, el ser humano puede experimentar placer durante toda su vida.

Cambios de humor, depresión y confusión de pensamiento

Como venimos comentando, la menopausia por sí sola no contribuye a un empeoramiento de la salud física o psíquica.

No obstante, el momento temporal sí que se asocia a otro tipo de cambios de tipo evolutivo que pueden suponer ciertas crisis: cuidados de los padres, asuntos inconclusos, duelos, etc.

Además, muchas mujeres refieren lo que se llama “cabeza algodonosa”, que digamos que es sentir cierta dificultad para pensar de manera ordenada. Esto no tiene por qué suponer una disfunción y suele deberse a que se centra más la atención en el interior que en el exterior.

Osteoporosis

Actualmente, la osteoporosis posmenopáusica es una de las enfermedades más preocupantes en la mujer. Obviamente la pérdida de masa ósea se atribuye a este periodo, pero la realidad es que durante el climaterio solo se pierde entre un 2 y un 5% de masa.

Los datos indican que hasta el 50% de la masa ósea que pierde la mujer durante toda su vida ocurre antes de que comience la menopausia. Es más, las estadísticas afirman que entre un 6 y un 18% de las mujeres entre los 25 y los 34 tienen una densidad ósea anormalmente baja.

Visita este artículo: Ejercicios para prevenir y tratar la osteoporosis

La creación de la salud durante la menopausia

Mujer con un colibrí

Lo que experimenta la mujer durante este periodo depende de factores que van desde su herencia, sus expectativas y su bagaje cultural hasta su autoestima y su estilo de vida. Por eso, estos años acaban convirtiéndose en la oportunidad para sanar las heridas pasadas.

En la mitad de su vida, cada mujer mira hacia atrás con la intención de reflexionar y repasar los lugares en los que ha estado y a los que ha llegado. Es en este momento en el que una mujer se lamenta de aquellos sueños que no cumplió de joven y prepara el terreno para la fase que inicia.

Dado que los cambios hormonales coinciden con problemas de otra índole, como el cuidado de unos padres mayores, la mujer puede llegar a desarrollar crisis que no son tanto debidas a los cambios físicos como a los emocionales y evolutivos.

Así, su forma de sobrellevar conflictos emocionales como la independencia de los hijos, el cuidado de sus padres o el simple hecho de darse cuenta de lo efímera que es la vida determinarán su salud durante este periodo.

“A esta edad estamos en un momento decisivo: podemos seguir viviendo con relaciones, trabajos y situaciones que se nos han quedado pequeños, elección que apresura drásticamente el proceso de envejecimiento y la posibilidad de enfermar, o podemos hacer el trabajo de desarrollo que nos pide el cuerpo y nuestros niveles hormonales.

A esta edad debemos aprovisionar nuestra vida a partir del alma. Nada inferior dará resultado. Cuando nos atrevemos a hacer esto, nos preparamos de verdad para la primavera de la segunda mitad de la vida”.

-Christiane Northrup-

Fuente de consulta principal: Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. De Christiane Northrup

Ilustraciones cortesía de Claudia Tremblay

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