La fe no hace que las cosas sean fáciles, hace que sean posibles

Valeria Sabater·
12 Julio, 2020
Para conseguir nuestros objetivos, es fundamental que tengamos fe y confiemos en nosotros mismos. Aunque no lo creamos, el plano psicológico desempeña un papel fundamental para lograr nuestros propósitos.

La fe es una dimensión psicológica que trasciende los sentimientos. No estamos hablando de religión o espiritualidad, sino de esa fuerza interior que nos aporta esperanza, valía, confianza y coraje.

En realidad, pocos aspectos emocionales pueden llegar a ser tan intensos como aquel que nos ayuda a creer en nosotros mismos y, sobre todo, en esa capacidad para superar adversidades y para hacer que nuestros sueños sean posibles.

No importa cuál sea tu religión; no importa si eres más bien espiritual, puesto que lo realmente esencial es que cualquiera que sea nuestra convicción personal nos ayude a creer en lo que valemos, en todo lo que merecemos. La fe es la capacidad que tiene el ser humano de hacer frente al miedo. Por ello, a continuación, te invitamos a reflexionar sobre ello.

La fe es la luz que encendemos en nuestro corazón cuando todo está oscuro

Hay épocas en que las dificultades parecen encadenarse unas a otras. Lejos de atribuir la fatalidad o los momentos difíciles a factores externos, es necesario ver las cosas con objetividad y, en la medida de lo posible, asumir el control.

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Las dificultades y los momentos dolorosos no duran eternamente. La vida cambia, fluye y nos embiste en su rumor incansable. Por ello, es necesario “encender” una luz en nuestro corazón y confiar en que las cosas van a mejorar y que nosotros vamos a poder con ello. A esto lo llamamos fe y es esa virtud, casi inexplicable, que nos hace creer en cosas que no se ven, pero que se sienten:

  • Sabes que, a pesar de tanto sufrimiento, de lágrimas y de decepciones, tienes en tu interior una fortaleza con la que serías capaz de dar hasta tu último aliento por los tuyos.
  • Tienes fe en que no te doblegarás, en que, a lo largo de tu vida, has experimentado instantes complejos de los que has podido aprender.
  • Eres una persona resiliente, y ello es un vínculo poderoso para fortalecer la confianza en ti mismo, es decir, como evidencia este estudio publicado en la Revista de psicopatología y psicología clínica en el año 2006, eres una persona con la capacidad de superar situaciones adversas y salir fortalecida de ellas.
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La fe no hace que las cosas sean más fáciles

Hay quien suplica, quien pide que las cosas sean más fáciles, que no le cueste tanto lograr sus proyectos, llegar a final de mes, tener una buena relación con la familia…

Ahora bien, si lo pensamos durante un instante, nos daremos cuenta de que nadie da nada a cambio de nada, que vivir es luchar cada día y que, para encontrar buenos resultados, se necesita de grandes esfuerzos.

La fe nunca hará que las cosas nos caigan del cielo, pero, si albergamos una confianza plena en nosotros mismos, lograremos ese aliento indispensable para que la batalla se lleve a cabo con más optimismo.

Aliméntala para que tus miedos se mueran de hambre

Analicemos durante un momento qué son los miedos:

  • Los miedos son emociones instintivas que nos ponen en alerta ante ciertos riesgos para que escapemos.
  • En ocasiones, las personas desarrollamos miedos que no son objetivos y que limitan nuestro crecimiento personal. Hablamos de actitudes limitantes, de inseguridades, de temores injustificados.
  • Tampoco podemos dejar de lado que muchos de nuestros miedos han sido inculcados en nuestra infancia y de la mano de nuestra familia.
  • Es necesario que conozcamos cuáles son nuestros miedos, los desenmascaremos, los racionalicemos y las hagamos desaparecer mediante la fe, a través de esa necesaria confianza en nosotros mismos.

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Utiliza tu fe para vencer cualquier dificultad

Las dificultades deben afrontarse con recursos y estrategias propias. Quien se acostumbra a delegar en los demás, pierde,, poco a poco, el control de su propia vida.

En primer lugar, debemos desarrollar una adecuada confianza en nosotros mismos, ahí es donde la fe, en nuestras capacidades, fortaleza y recursos psicológicos, debe ser lo bastante fuerte como para resolver dichos problemas.

Sabemos que existen dificultades más complejas que otras y que no siempre vamos a poder con ellas en soledad. El apoyo de los nuestros es indispensable; no obstante, siempre será más adecuado no responsabilizar a nadie de todo aquello que podamos resolver o afrontar nosotros mismos.

Así pues, Abahram Maslow, uno de los psicólogos más relevantes en cuanto a crecimiento personal se refiere, en una de sus investigaciones, señala que el miedo es una necesidad humana, y que debemos afrontarlo y superarlo para poder avanzar. Es decir, superar el miedo es una especie de obligación que tenemos que encarar para sentirnos realizados.

Las cosas son posibles, no fáciles

En definitivaa pesar de que, en ocasiones, relacionemos la palabra “fe” con el ámbito religioso o espiritual, hemos de entenderla también como un constructo psicológico de gran poder.

Gracias a ella, desarrollamos una mayor fortaleza interior y una confianza respecto a nuestras capacidades y posibilidades para luchar por nuestros sueños. Porque el que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.