La felicidad no se sostiene con sueños, sino con realidades

Raquel Lemos 5 diciembre, 2016
Para alcanzar la felicidad es más que probable que tengamos que pasar por malos momentos en los que queramos dejarlo todo, pero solo así podremos valorar lo que consigamos

Los sueños son importantes. Nos hacen ilusionarnos y rozar la felicidad. No obstante, si en verdad queremos que esta perdure, debemos girar nuestra mirada hacia la realidad.

Muchos de nuestros deseos se quedan simplemente en eso. Meras ideas que jamás llegan a cobrar vida. Quizás porque no las hemos razonado debidamente.

Tal vez, nos hemos dejado llevar por la confianza que nos embriagaba en ese momento.

Descubre: Que las mentes pequeñas no te digan que tus sueños son demasiado grandes

Sin embargo, esto que nos resulta tan positivo, aún a sabiendas de que nos infunde un breve instante de felicidad, puede convertirse en algo mucho más grave que levantará miles de barreras.

La realidad es la que manda

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Resulta contradictorio, ¿verdad? Sueños que se quedan en meros pensamientos, realidades que nos abofetean y tiran de nosotros hacia atrás… La clave se encuentra en el equilibrio.

Para empezar, es imprescindible que tengamos en cuenta algunas claves que nos harán posar nuestros pies sobre la tierra, para evitarnos así caer en fantasías irrealizables:

  • ¿Puedes conseguir lo que te propones? Sin darnos cuenta ,deseamos llegar adonde no podemos. No porque no queramos, sino porque no tenemos los medios para ello.

Ya sea por dinero, trabajo o cuestiones familiares, hay muchas cosas que evitarán que tus deseos se lleven a cabo.

  • Sé honesto contigo mismo y comprueba tus fortalezas y flaquezas. No puedes querer ser médico si con tan solo ver algo de sangre te desmayas. Tienes que ser realista, ver tus habilidades, qué se te da bien y qué mal y, a partir de ahí, avanzar.
  • El camino se hace andando. Si estás anclado en tu zona de confort, ¿cómo pretendes lograr lo que quieres? Tienes que ponerte en marcha, hacer que todas tus acciones estén encaminadas a conseguir lo que quieres.

Si te quedas parado no llegarás a ninguna parte.

¡Cuidado! Las quejas no te permiten ver la realidad

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Es necesario que tengamos en cuenta estos tres puntos, pues serán fundamentales para poder tener éxito en la realización de lo que queremos.

Si los dos primeros están claros, te falta el más importante. No te quedes quieto.

En la felicidad no todo es positivo

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La felicidad no es todo luces y colores, sino que también habrá penumbras y zonas oscuras. Porque confundimos este término con “estar feliz”. Algo que es imposible, ya que las emociones varían continuamente.

Felicidad no es más que encontrarse en armonía, aunque la corriente no vaya a nuestro favor y se sucedan pequeños remolinos a nuestro alrededor.

Te desestabilizas cuando empiezas a pensar en imposibles y a creer que todo viene de forma fácil y sencilla. Sin embargo, te equivocas.

Las cosas que quieres conseguir se logran a base de esfuerzo y sacrificio. Horas dedicadas a ti, a formarte, a ser mejor en lo que haces. Superarte cada día un poco más a base de cometer errores.

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No estás en lo cierto cuando piensas que cada equivocación tira de ti hacia atrás instándote a tirar la toalla. Esto no es más que una oportunidad de redirigir tu camino por el sendero correcto.

Porque la felicidad no es todo alegría, ya que en nosotros están presentes las emociones positivas, pero también las negativas. Ambas partes tienen una finalidad y no es precisamente no dejarte ser feliz.

Abre los ojos a la realidad

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Hemos estado ciegos durante mucho tiempo. Creyendo que un fracaso era una derrota, cuando tan solo debíamos abrir los ojos y darnos cuenta de que lo que habíamos estado haciendo mal hasta ahora.

¿Acaso desististe de caminar cada vez que te caías cuando eras pequeño? ¿Dejaste de intentarlo a pesar de las rozaduras y heridas en tus rodillas?

De niño eras mucho más persistente que ahora. Eso es porque estás lleno de miedos y de dudas, de inseguridades y de suposiciones que no son reales.

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Empieza a dar pasos cortitos hacia lo que quieres conseguir. Ten paciencia, que, aunque a ti el tiempo te pase rápido, este va mucho más lento de lo que piensas.

Poco a poco, sin desistir, con ganas, ánimos y perseverancia, te darás cuenta de que la felicidad se basa en realidades, no en supuestos irrealizables.

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