La glándula pineal, cada día más interesante

La glándula pineal, también conocida como cuerpo pineal, conarium o epífisis cerebral, es una pequeña glándula endocrina en el cerebro la cual se encarga de producir melatonina, que es una hormona derivada de la serotonina y que cumple la función de regular los patrones de sueño de cada persona. Su forma es similar a la de un cono de pino y está ubicada justo en el centro geométrico de nuestro encéfalo.

 

Antes de llevar a cabo una serie de investigaciones sobre la glándula pineal, se creía que esta era un simple residuo procedente de fases anteriores de nuestra evolución y no se le daba mayor importancia, al considerarse que no tenía utilidades importantes en nuestra actual fase evolutiva.

Sin embargo, recientes investigaciones científicas y los resultados encontrados, se han unido al asunto de lo ultradimensional y han despertado más el interés sobre esta importante glándula.

Como mencionamos anteriormente, hoy en día se sabe que esta glándula es la responsable de la secreción de melatonina, hormona que, con el paso de los años, se va reduciendo y que está relacionada con los ritmos circadianos y los procesos de la pubertad. Además, recientes hallazgos revelaron que también tiene una acción antioxidante y participa en la apoptosis de células cancerosas en el timo (un órgano del sistema inmunológico).

Capacidades de la glándula pineal

Cerebro-de-la-mujer

Esta glándula tiene la capacidad de responder a las variaciones de luz que ocurren a nuestro alrededor. Al ser una glándula fotosensible, la pineal identifica cuándo hay oscuridad a nuestro alrededor para segregar melatonina y de este modo inducirnos a un estado de calma e introspección.

La mayoría de nosotros sabemos que la circulación de hormonas a través de nuestro cuerpo provoca una serie de emociones y sensaciones, que varían según el tipo de hormona segregada. En el caso de la glándula pineal, los seres humanos segregamos endorfinas, las cuales nos ayudan a entrar en un estado de conciencia más íntimo, estimulado por la sensación de tranquilidad que aporta la melatonina.

Al liberar estas endorfinas, nuestro organismo disminuye y relaja los sentidos. Así, la reducción de glucógeno en la sangre nos induce poco a poco al sueño y a un estado de tranquilidad. En este estado, la actividad cerebral está bajo mínimos, se reduce la interferencia del mundo exterior y se incrementa la concentración sobre uno mismo.

Aunque casi siempre lo ignoremos, esto, a nivel práctico, hace que nos distanciemos de los problemas y nos lleva a observarlos con otra perspectiva, de modo que tenemos un pensamiento más reflexivo y nos tomamos el tiempo para repasar todos los acontecimientos cotidianos, encontrando respuestas y soluciones que sin esa concentración nos costaría mucho trabajo conseguir.

Más allá de su capacidad fotosensible y de permitirnos llegar a un alto nivel de concentración, recientes investigaciones determinaron que la glándula pineal es un magnetorreceptor, es decir, que resulta sensible a los campos magnéticos y transforma sus ondas en estímulos neuroquímicos.

Electromagnetismo, glándula pineal y salud pública

cerebro sano

Uno de los mayores especialistas en el tema de bioelectromagnetismo, el profesor  José Luis Bardasano, de la Universidad de Alcalá de Henares (España), realizó una ponencia titulada “Electromagnetismo, glándula pineal y salud pública”, en la que explicaba que en nuestro organismo existen dos sistemas de comunicación: uno de base química y otro de base eléctrica. El primer sistema hace referencia al sistema endocrino, responsable de segregar hormonas que viajan a través de canales de información como los vasos sanguíneos, vasos linfáticos o el canal neural, entre otros, para alcanzar los órganos diana o efectores.

El segundo sistema hace referencia al sistema nervioso, en el cual las señales son electromagnéticas y se distribuyen a través de una red con centros y  ”subestaciones” que asienta sobre las neuronas, llegando a músculos, corazón o glándulas, entre otros.

Ambos sistemas han evolucionado paralelamente y desde sus orígenes trabajan en conjunto  en perfecta armonía cronobiológica. Tanto los ritmos como los ciclos en que funcionan estos dos sistemas están coordinados por la glándula pineal.

Estas investigaciones han podido determinar que las alteraciones electromagnéticas, al igual que lo hace la luz, pueden llegar a interrumpir la secreción de la melatonina.

La reducción de la actividad de la glándula pineal puede provocar en la persona serios problemas de fatiga, estrés, trastornos del humor, trastornos del sueño, bajo rendimiento profesional, depresión, falta de concentración e, incluso, riesgos de padecer cánceres como el de mama.

La glándula pineal es más interesante de lo que se creía hace algunas décadas. Estimular su actividad nos favorece tanto física como emocionalmente, pues nos puede ayudar a equilibrar nuestro estado emocional, eliminar problemas de estrés y también a prevenir problemas cardiovasculares, mejorando significativamente nuestra calidad de vida.

Categorías: Curiosidades Etiquetas:
Te puede gustar