La gripe

Por lo general ocurre una epidemia estacional cada año, principalmente en otoño e invierno, pero también constituye una pandemia mundial cada 20 o 30 años, las cuales provocan un alto nivel de morbilidad y mortalidad.

La gripe o influenza es una infección vírica que afecta el sistema respiratorio. Se produce por el ataque de los virus A, B y C, pertenecientes a la familia Orthomyxoviridae.  Los virus A y B son del género Influenzavirus y el C del género Influenza C. Suele confundirse con el resfriado.

La enfermedad se transmite por el aire al hablar o a través de estornudos, tos y otros medios que permiten la expulsión de partículas de secreción nasal, bronquial o saliva, cargadas de virus. Cabe destacar que la gripe suele aparecer de forma súbita con fiebre alta, dolor de garganta, malestar general entre otros síntomas que pueden ir de intensidad leve a severa.

Causas de la gripe

La gripe se produce por la infección de uno de los virus de la influenza (A, B o C). Este virus se une a las células de la mucosa de las vías respiratorias superiores, con lo cual logra eliminar el primer mecanismo de defensa del sistema respiratorio para, más tarde, lograr el ataque en las vías respiratorias inferiores.

A su vez, la infección viral puede facilitar la adhesión de las bacterias a las células epiteliales, lo cual puede originar una infección bacteriana secundaria que, a su vez, incrementa el riesgo de neumonía.

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Vías de contagio de la gripe

Gripe - Influenza

Los virus gripales logran ingresar al organismo a través de las mucosas de los conductos respiratorios, boca o conjuntivas. Las principales vías de contagio del virus son:

  • El contacto directo con un enfermo o material contaminado.
  • Por vía aérea, mediante gotas en aerosol liberadas al toser, hablar o estornudar desde una distancia cercana respecto a la persona infectada.

No todas las personas en contacto con el virus se enferman, algunas pueden ser transmisoras de la infección

Los más vulnerables a la hora de contraerlo y presentar complicaciones son principalmente las personas con patologías respiratorias crónicas o con patologías que reducen la capacidad inmunitaria; además de los bebés, los ancianos y las mujeres embarazadas.

Síntomas

Los síntomas de gripe se desarrollan de forma rápida. El paciente comienza a sentir molestias de 1 a 7 días después de entrar en contacto con el virus. La mayoría de los casos aparecen en 2 o 3 días y desaparecen al cabo de 4 o 7 días después del inicio de la afección. En ciertos casos la tos y el malestar general se prolongan durante una o dos semanas más.

El síntoma principal es la fiebre alta (entre 39ºC y 41ºC) y, con frecuencia, los adultos tienen fiebres más leves que los niños. Otros síntomas de la gripe incluyen:

  • Escalofríos.
  • Falta de energía.
  • Dolor de cabeza.
  • Rostro sonrojado.
  • Tos y dolor de garganta.
  • Mareos, náuseas y vómitos.
  • Dolores en las articulaciones.
  • Congestión y secreciones nasales.

Diagnóstico

Un tipo de gripe según características personales

Aunque el malestar es inevitable, pocos casos están en riesgo de convertirse en cuadros gripales graves.

Solo si la infección se produce de forma severa, o si hay riesgo de tener complicaciones (como sufrir una enfermedad respiratoria o crónica) es necesario acudir al médico ante los síntomas de la gripe

El médico puede brindar un diagnóstico tras entrevistar a la persona. No es necesario hacer pruebas. Por lo general, se suele reservar una prueba para detectar la gripe. Esta consiste en tomar una muestra de secreción de la nariz o la garganta. El resultado de este examen se obtiene rápidamente y sirve para recetar tratamientos específicos.

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Tratamiento

El tratamiento de la gripe está dirigido al control de los síntomas, dado que la causa no es directamente combatible. Los principales medicamentos utilizados son los analgésicos y antipiréticos, que alivian el dolor y la fiebre.

A menudo, se administran fármacos de venta libre como el paracetamol e ibuprofeno. No se recomienda el uso de aspirina, en especial si el paciente es un niño. Algunos medicamentos de venta libre para el resfriado pueden ser útiles para mitigar algunos de los síntomas.

Los tratamientos para la gripe antivirales, como oseltamivir y zanamivir, pueden ayudar a los pacientes con riesgo de complicaciones. Los antibióticos están indicados como tratamiento solo en caso de producirse alguna complicación por infecciones bacterianas.

Prevención

Cómo lavarse las manos correctamente

Para evitar contraer o propagar la gripe, se pueden tomar algunas medidas de prevención. Aunque no hay medidas directas de actuación sobre el virus, el mejor método para evitarlo es la vacuna antigripal que se recibe una vez al año. Otras medidas importantes incluyen:

  • Lavarse bien las manos.
  • Taparse la boca al toser o estornudar.
  • Evitar compartir alimentos, utensilios o botellas.
  • Ventilar el hogar todos los días, durante al menos 10 minutos.
  • Tomar medidas ante los cambios bruscos de temperatura (como abrigarse bien en invierno).
  • Mantener una alimentación saludable, que incluya los nutrientes necesarios para fortalecer las defensas.