La habitación del duelo

Aunque queramos evitarla, la habitación del duelo es un lugar por el que todos deberíamos pasar tras una pérdida, en cualquier ámbito, para poder superarla de la mejor forma

La habitación del duelo es una estancia en la que después de una pérdida tenemos que entrar sí o sí. Sin embargo, existen algunas opciones con las que jugamos para poder evitar esto.

La puerta de esta habitación se abre cuando terminamos una relación de pareja, cuando dejamos nuestro trabajo o cuando un ser querido se va para siempre.

Hay unas fases determinadas que se repiten independientemente del motivo de la pérdida. Hoy profundizaremos en ellas.

Esquivar la habitación del duelo

Aunque, tras una pérdida, la habitación del duelo abra sus puertas para que podamos entrar, lo cierto es que podemos evitar hacer esto. No obstante, esas puertas seguirán estando abiertas dispuestas a recibirnos en cualquier momento.

Cuando rompemos una relación y no queremos entrar en esta habitación, por ejemplo, lo que hacemos es buscarnos inmediatamente una nueva pareja.

De esa manera, evitamos introducirnos siquiera en la primera de las etapas por las que obligatoriamente la habitación del duelo nos hará pasar.

Esto no es saludable, pues iniciaremos una nueva relación sin estar en realidad preparados y, nosotros mismos, no nos daremos la oportunidad de cerrar el capítulo pasado tal y como se tendría que haber hecho.

Sabiendo esto… ¿Qué particularidades tienen las diferentes etapas de la habitación del duelo?

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1. La etapa de la negación

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En esta primera etapa, nos vamos a encontrar con la negación ante la situación de pérdida. Negamos que un ser querido nos haya dejado, negamos que la relación con nuestra pareja se haya roto para siempre o negamos que ya no somos necesarios en ese trabajo.

La negación es una manera de cerrar los ojos ante una realidad que se nos presenta de frente. El motivo por el que hacemos esto es porque nos duele lo que ha pasado.

En ocasiones, muchas personas se inventan una historia. Por ejemplo, que la persona que ha fallecido está de viaje o que la pareja con la que ha roto necesitaba su espacio.

Sin embargo, esta etapa de negación tiene su propio final.

2. La etapa de la ira

Cuando dejamos de negar lo sucedido y nos damos cuenta de lo que ha pasado, la cosa cambia. Nos enfadamos con la persona que nos ha dejado.

No importa si ha fallecido o si es nuestra pareja con la que hemos roto. Por nuestra mente pasarán pensamiento del estilo “¿por qué a mí?”, “tú tienes la culpa“, “no me merezco terminar así”, “no te perdonaré que me hayas dejado”…

Es una etapa de enfado, donde culpamos a la otra persona de nuestro dolor, donde la responsabilizamos a ella de lo que estamos sintiendo.

3. La etapa de la negociación

Ruptura de pareja

Tras la ira, parece que se abre ante nosotros una posible esperanza de revertir el proceso de la pérdida. Soñamos, entonces, y buscamos alternativas para recuperar lo que hemos perdido.

En el caso de que alguien fallezca intentaremos ponernos en contacto con esa persona acudiendo a profesionales, médiums u otras personas que afirman hablar con los muertos.

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Si ha sido una ruptura, quizás intentemos recuperar y volver a enamorar a la persona que hemos perdido, y en el caso de que hayamos perdido un trabajo intentaremos que nos vuelvan a admitir para el puesto.

En el caso de que lo consigamos, el duelo se encontrará interrumpido. Si se vuelve a originar una pérdida con esa persona o trabajo, la entrada a la habitación del duelo será mucho más dolorosa.

4. La etapa de la tristeza

Si la etapa de la negociación se supera y uno se da cuenta de que por mucho que negocie no hay vuelta atrás, entonces se hará presente la tristeza.

La tristeza no es más que la señal de que estamos aceptando lo sucedido. Sabemos que no lo vamos a revertir, que todo se ha acabado y nuestras lágrimas nos ayudarán a sacar el dolor para así seguir adelante con nuestra vida.

Hay que tener mucho cuidado de no quedarse estancado en esta etapa. Pues un tiempo prolongado en ella puede derivar en graves episodios de depresión.

5. La etapa de la aceptación

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Esta es la etapa culmen, aquella en la que aceptamos la pérdida sufrida. Ya no albergamos esperanzas de recuperar lo perdido y se acepta lo sucedido, se aprende de ello y se sigue adelante.

Es una etapa muy enriquecedora que nos permite recordar lo bueno y aprender de lo malo de la experiencia.

Quizás, en un principio esta etapa no genere alivio, sino más bien desaliento, pesadumbre, desgana, cansancio y apatía. Sin embargo, con el tiempo uno vuelve a experimentar la alegría y las ganas de vivir.

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La habitación del duelo es una habitación necesaria por la que todos nosotros vamos a pasar alguna vez. Atravesarla con éxito garantizará alejar cualquier rencor, soltar el pasado y seguir adelante con nuestra vida.

¿Alguna vez te has sentido estancado en alguna de las etapas de la habitación del duelo? ¿Cuál es la que peor sobrellevas?

Imágenes: Aliza Razell, Nadia Maria.

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