La historia del niño con autismo que no tiene amigos que se hizo viral

Ángela Aragón · 9 octubre, 2016
Las carencias en formación y la falta de empatía por parte de una sociedad que le falta mucho para ser inclusiva, pueden dar lugar a historias como las de Christopher, el niño cuyo autismo no le impidió reconocer que no tenía amigos.

Un buen día, una maestra propuso a sus alumnos de 11 años que rellenaran una ficha con sus datos personales que sería colgada después en la pared. Todos escribieron sus nombres y los de su familia. Pero, Christopher sorprendió a todos cuando puso que no tenía ni un solo amigo. Estaba ahí, colgado en la pared de la clase. A diferencia de su entorno familiar, el chico estaba solo en la escuela.

Christopher es diferente de los demás. Padece un trastorno del espectro autista (TEA), por lo que le cuesta comunicarse y relacionarse con otras personas. Puede divertirse, abrazar y reír, pero le es difícil saber cómo conectar con su entorno. Demanda, por tanto, un esfuerzo extra por parte de los demás. Depende de que se le ofrezca una mano resuelta que lo acompañe. Si las personas que lo rodean no toman la iniciativa, él permanecerá al margen.

Por eso, los padres del pequeño pensaron que el colegio sería el espacio que haría que mejoraran las habilidades sociales de su hijo: El adolescente estaría en el mismo espacio, con la misma gente, durante muchas horas. Además, contaría con la mediación del profesorado. Todos ellos, juntos, favorecerían la integración social de Christopher. Sin embargo, tal y como evidenció la tarea, el plan no estaba funcionando.

Los padres de Christopher comparten su indignación

Bob Cornelius, el padre de Christopher, publicó una carta en Facebook. Allí explicaba que a su hijo nunca le habían invitado a una fiesta de cumpleaños. Contaba cómo se entristecía cuando le decían que su hijo comía solo, a pesar de que al chico no parece importarle demasiado. Esta es la razón por la que apela en ese post a la conciencia de la gente que rodea a Christopher.

Hizo, así, una llamada de atención a las familias sobre la importancia de la educación inclusiva. Los pequeños tienen que crecer con la idea de que aceptar la diferencia también es un aprendizaje para ellos. Deben saber que marginar a una persona, por ser diferente con respecto a la mayoría, está mal. De lo contrario, serán adultos egoístas, incapaces de ponerse en el lugar de los otros.

La respuesta a esa llamada de atención no pudo ser más eficaz: Christopher recibió un enorme número de cartas y regalos a manera de apoyo. Provenían de todos los lugares y de mucha gente, incluido Barak Obama, el entonces presidente de los EEUU. El padre de Christopher declaró que nunca pensó que la experiencia de Christopher se hiciera viral. Sin embargo, dicha iniciativa sirvió para que muchos tomaran conciencia sobre las carencias de estas personas y las del actual sistema educativo.

No olvides leer: Día Mundial del Autismo: por un mundo basado en la inclusión y la tolerancia.

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Cómo comportarnos ante personas autistas

Muchas veces, no se trata de marginación intencional, sino de desconocimiento. Convivimos a diario con personas que son distintas a nosotros; sin embargo, no sabemos cómo acercarnos a ellas. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y/o Tutores de Personas con Autismo (FESPAU), reconoce que puede resultar complicado.

Según esta asociación, la educación es fundamental; también, para las familias, que a menudo —señalan— no disponen de la información necesaria. Es indispensable, por ende, que la escuela eduque también en cómo tratar no solo en clase a alguien con necesidades educativas especiales. Mas, para que esto se haga realidad, también es indispensable que el profesorado cuente con la formación para ello.

Padre-hijo

Las maestras y maestros tendrían que estar cualificados para saber cómo actuar ante el alumnado que presenta este y otros tipos de trastorno. Una escuela inclusiva pasa por adaptar su intervención a las características de cada una de las personas que se forman en ella. Y es que, de la misma manera que cada uno de nosotros tenemos una personalidad única e irrepetible, no todos los autistas son iguales.

Solo la formación y la educación oportunas, hará que aumente nuestra empatía hacia personas como Christopher. Antes, las instancias gubernativas han de tener la voluntad de proveer los recursos necesarios para conseguir que la historia de este chico no se vuelva a repetir.

Si quieres ampliar información, lee Encerrar a tu hijo en casa no lo protege.

El derecho a ser tratados como personas

Los individuos autistas tienen el derecho a ser tratados como lo que son: personas. Es responsabilidad de cada uno de nosotros garantizarles ese derecho. Y, en la medida en que seamos capaces de hacerlo, también nosotros estaremos creciendo como persona. Este es el noble propósito al que se ha querido sumar este artículo de Mejor con Salud, que acabas de leer.

  • Aguilera, A. (2004). Introducción a las dificultades del aprendizaje. Madrid: McGraw Hill/Interamericana.
  • Ministerio de Educación y Ciencia [Gobierno de España]. (1995) “Real Decreto 696, de ordenación de la educación de los alumnos con necesidades educativas especiales”, BOE (2 de junio), 131: 16179-16185.
  • Grzona, M. A. (2014). “La accesibilidad educativa en las aulas inclusivas. Una mirada didáctica”, Investigación y Postgrado, 29 (2): 137-149.
  • Temesio-Vizoso, S.  (2016). “Educación inclusiva: Retos y oportunidades”, Revista de Educación a Distancia (RED), 51: 1-26.