La importancia de romper la rutina y escaparte

Romper la rutina puede ser algo muy positivo. Hoy descubriremos los beneficios que podemos obtener de romper la rutina de vez en cuando y escaparnos.

Puede que creas que romper la rutina es un imposible. La carga de trabajo que tienes, todo ese cúmulo de papeles que incluso te llevas a casa para adelantarlos… Según tu perspectiva, escaparte unos días y olvidarte de este tipo de responsabilidades sería una verdadera locura.

No obstante, la rutina puede resultar agobiante. Seguro que has tenido episodios de estrés o, incluso, algo de ansiedad. Te ahogas y en tu interior algo grita que necesitas un descanso. Sin embargo, no te lo permites. Hoy vamos a descubrir los beneficios que tendrías si te animas a romper la rutina de vez en cuando.

¿Cuándo romper la rutina?

Existen muchas oportunidades para romper la rutina y escaparte a algún lugar que desees. Por ejemplo, en verano, una escapada a la playa puede ser una gran idea.

El mar, los paseos, sentir los pies caminar por la arena… Todo esto es muy terapéutico y te permitirá evadirte y olvidarte de todo lo que tienes que hacer. Mereces un descanso. La consecuencia de no hacer esto es que tu productividad baje.

Pies descalzos caminando por la orilla de una playa.

¿Hay algún festivo de por medio? ¿Algún puente? Piensa en cuando es Semana Santa, los festivos o un puente. No es necesario que te quedes en casa, adelantando trabajo o pensando constantemente en él. Olvídate por un momento de todo esto y aprovecha esos días para no hacer nada.

Si no quieres escaparte a algún lugar, prueba a hacer determinadas actividades en tu ciudad. Rutas de senderismo, ir al cine, probar ese restaurante nuevo… En definitiva, de lo que se trata es de que te olvides del trabajo y rompas con esa rutina agobiante.

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Libérate del estrés

En ocasiones, puede que ni seas consciente de que estás viviendo en una rutina. Te levantas, vas al trabajo, comes, vuelves del trabajo, te pones a mirar un poco la televisión, te vas a la cama y al día siguiente lo mismo. Lo haces todo en piloto automático de tal manera que incluso ni te cuestionas si es o no una rutina.

El problema de esto es que, tarde o temprano, el estrés aparece. Comienzas a despertarte de peor humor, te encuentras cansado todo el tiempo, no eres para nada productivo y sufres de insomnio. Todo esto es normal. Las rutinas suelen agobiar y romperlas de vez en cuando es muy necesario.

Sin embargo, ¿qué consejos te podemos dar para que no pienses en el trabajo durante tu escapada? Pues bien, aquí te dejamos algunos de ellos para que los pongas en práctica:

  • Apaga el móvil: Si tienes un móvil solo para el trabajo apágalo durante esa escapada que has hecho y ni se te ocurra encenderlo hasta que vuelvas de nuevo al trabajo de verdad. De esta manera, sabrás diferenciar entre tu tiempo de ocio y tu tiempo laboral.
  • Evita aburrirte: Si no te escapas a ningún lugar puede que el aburrimiento te inste a revisar esos papeles que tienes pendientes en lugar de descansar y hacer algo que despeje tu mente.
  • Haz planes, busca actividades que te motiven, pero no permitas que el aburrimiento te lleve a volver al trabajo otra vez.

¿Lo sabías?: El perfeccionismo y la adicción al trabajo van de la mano.

Recuerda: necesitas darte un respiro

Mujer joven con los brazos abiertos toma aire dándose un respiro y romper con la rutina.

El trabajo es una parte muy importante de nuestra vida. Lamentablemente, esto hace que muchas personas se vuelvan adictas a él, olvidándose de su familia y del tiempo para ellas mismas. Esto no es nada positivo, ya que la vida también está para ser disfrutada y vivida con calidad.

Aprender a separar el trabajo de tu vida es algo muy necesario. Por eso, de vez en cuando, haz planes para ese fin de semana con una escapada. No importa a dónde sea. A la playa, a la montaña o a un lugar al que siempre has querido ir.

Lo importante es que aproveches esos días para evadirte y dejar de seguir el mismo ritmo que llevas cuando trabajas. Porque no solo es cuestión de relajarte física sino también mentalmente.

Si no descansas ni te das un respiro, serás menos productivo y no te sentirás tan feliz ni tan bien. Esto no merece la pena, ya que también hay que disfrutar del trabajo. ¿Te animas a romper la rutina y a preparar tu próxima escapada?