La importancia de saber escuchar: ¿lo hacemos bien?

Raquel Lemos Rodríguez · 25 septiembre, 2016
Está claro que saber escuchar no es una acción pasiva, pero tampoco debemos intentar ser el foco de atención cuando una persona nos está contando sus problemas

Saber escuchar no es algo sencillo. En ocasiones creemos que con poner el oído y hacer que prestamos atención ya sabemos escuchar. Pero nada más lejos de la realidad.

Pongámonos en situación. Imagínate a dos amigas, de las cuales una le está contando a la otra que ayer tuvo una discusión con su madre. La primera está preocupada pero, en cuanto termina de hablar, la otra aprovecha para referirle una experiencia suya similar.

¿Realmente la ha estado escuchando? No, porque ha utilizado la preocupación de su amiga una para introducir su propia experiencia y así pasar de escuchar a ser escuchada. La verdad es que, realmente, no escuchó a su amiga.

Errores al escuchar a los demás

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Es posible que ahora mismo estés dudando. ¿En verdad no sé escuchar? ¡Si yo creía que sí! Por eso, es importante mencionar cuáles son los errores más frecuentes que cometemos cuando hacemos que ”escuchamos” a los demás.

  • El primer error viene dado a partir del ejemplo ya mencionado. Alguien nos cuenta una experiencia que le preocupa y utilizamos la oportunidad para hablar de nosotros mismos.
  • El segundo error es quizás más drástico: cambiar de tema rápidamente. Nuestra amiga nos está contando la discusión con su madre y nuestra respuesta es: “ah, ¿y qué tal el trabajo de ayer?”.
  • El tercer error es restarle importancia al asunto diciendo frases como: “no te preocupes”, “es una tontería”, “ya se le pasará”…
  • Otro error consiste en decirle al otro lo que debe hacer, dando consejos y soluciones que puede llevar o no a cabo.

Como has podido comprobar, en todos estos casos no se ha escuchado a la otra persona, sino que utilizamos lo que dice para, principalmente, hablar sobre nosotros mismos.

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Eludir la preocupación ajena

Estas realidades pueden hacernos pensar que somos personas egoístas que creemos escuchar cuando, en realidad, queremos hablar de nosotros mismos.

La verdad es que escuchar es un proceso que requiere atención, atender a la preocupación de la otra persona y no intervenir con cuestiones personales. Incluso cuando le decimos al otro lo que debe hacer estamos llamando la atención sobre nuestra forma de ver las cosas.

Es verdad que puedes dar tu punto de vista, pero no decir cómo tiene que actuar o cómo tiene que hablar, porque no eres tú. Te quieres hacer presente a través de la otra persona.

De alguna manera quieres resaltar y es tu propio ego el que sale a la luz cuando no escuchas. Aunque suene difícil de aceptar, eludimos la preocupación ajena.

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Empieza a saber escuchar

Ahora que sabemos los errores y en qué fallamos cuando creemos que escuchamos, es importante que aprendamos, de nuevo, a escuchar. Por eso, es fundamental que te quedes con las claves que te presentaremos a continuación:

  • Nunca des soluciones. Como ya hemos mencionado, no es positivo dar soluciones o decir al otro cómo debe actuar. No obstante, sí podemos hacerle preguntas que le inviten a reflexionar y le hagan tomar decisiones. Esta es la buena manera de saber escuchar.
  • Profundiza en el tema. Si realmente estás escuchando, formula preguntas que demuestren tu interés por saber más sobre lo que la otra persona te ha estado contando. Las preguntas “¿qué piensas sobre ello?”, “¿qué es lo que vas a hacer?” son solo una pequeña muestra de todo lo que puedes interactuar.
  • Evita hablar de ti. Céntrate solo en la otra persona, en lo que te está diciendo y evita hablar de ti a menos que ella, directamente, te pregunte sobre alguna situación similar que tú hayas vivido.
  • No restes importancia. Aunque a ti te parezca algo banal, la persona que te está contando algo está preocupada e interesada por el tema, así que nunca le intentes restar valor, ¡para ella lo tiene!

Ahora ya sabes cómo escuchar de verdad, sinceramente y sin pensar en ti, sino en lo que te está contando la otra persona. Recuerda que, en algunas ocasiones, te será más difícil hacerlo pero es importante que lo sigas intentando.

Tenemos que desechar de nuestra mente la idea de que escuchar es una acción pasiva, pues es muy activa. Por eso, es necesario que nos eduquemos para saber escuchar.