La importancia del refuerzo positivo en la educación de los hijos

Gracias al refuerzo positivo podemos conseguir que nuestros hijos interioricen qué comportamientos son los más adecuados y cuáles son los que tienen que dejar de lado

El refuerzo positivo o estímulo es una buena estrategia para la educación de los niños, tanto en la escuela como en el hogar.

El objetivo prioritario de usar refuerzos positivos es fomentar aquellas actitudes y conductas que es importante que el niño desarrolle para su vida.

El refuerzo positivo consiste en brindar al niño una respuesta agradable, estimulante, cada vez que manifieste un comportamiento adecuado.

Por ejemplo, la mamá o el papá le ofrecerán un halago y un gran beso después de que haya puesto en orden su dormitorio. O bien le darán un dulce como premio a que se ha portado bien en la visita al odontólogo.

Este “premio” le provocará sentimientos de satisfacción y fortalecerá su autoestima.

Entenderá, poco a poco, que hay comportamientos que hacen felices a sus progenitores. También otros que los ponen tristes, y naturalmente tenderá a repetir los primeros y evitar los otros.

Refuerzo positivo e inteligencia emocional

inteligencia-emocional

La vida en la familia es la primera escuela de aprendizaje de las emociones. En el entorno familiar, el niño aprende cómo sentirse consigo mismo. También cómo reaccionar y qué reacciones provocan en los demás sus comportamientos.

Los maestros en esta escuela familiar son los padres. El niño aprende directamente de lo que ellos hacen o dicen, de cómo actúan frente a lo que él o sus hermanos hacen.

En este sentido, la coherencia de los padres y la continuidad en el propósito de atender a la educación de su hijo es un factor primordial.

El estímulo positivo debe ser el premio a un esfuerzo por conseguir algo. El famoso test de la golosina de Walter Mischel es muy ilustrativo.

Los niños muestran los trucos más creativos para contenerse y no comer la golosina, esperando que el investigador vuelva para recibir dos.

El saber esperar es una condición que se aprende, y el refuerzo positivo contribuye a desarrollarla.

Esta estrategia puede aplicarse con otras conductas, utilizando otros refuerzos. Los comportamientos así aprendidos se instalan en el niño y no se olvidan.

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Cómo implementar la estrategia de los refuerzos positivos en casa

Madre orgullosa de su hijo

Se trata de construir un hogar en que se valoren los logros y el respeto por los sentimientos de los demás. Un espacio en el que se busque la paz y la armonía es el entorno adecuado para la educación de los niños.

Este ambiente favorecerá el diálogo y el refuerzo positivo será efectivo.

  • Para que el refuerzo positivo provoque el efecto esperado, se buscará un momento adecuado en el que el niño esté tranquilo.

La mamá o el papá se sentarán con él asegurándose de que está atento a la conversación. Y le explicará el procedimiento antes de que tenga lugar la conducta deseada.

Se utilizarán palabras que expresen positividad. Por ejemplo: “A partir de hoy, si recoges los juguetes y dejas tu habitación ordenada, podrás dedicar 30 minutos a los videojuegos”. El refuerzo (premio) será adecuado a la edad y preferencias del niño.

  • Es necesario explicar concretamente qué conducta se quiere lograr. Por ejemplo, el “portarse bien” es un concepto demasiado amplio y al niño quizás no le quede claro.
  • Definiremos qué comportamientos son los que encierra ese “portarse bien”: quedarse quieto, no correr, no gritar, etc.

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Plazos y contenido del refuerzo positivo

Niños

  • El refuerzo también debe ser detallado. Debe contener un qué, un cuándo y un durante cuánto tiempo. “… podrás jugar a los videojuegos durante 30 minutos si dejas tu cuarto ordenado”.
  • El plazo establecido para que el niño reciba su recompensa debe ser corto. Recibirá el beneficio inmediatamente después de la conducta deseada.

Si el comportamiento deseado es que ordene su cuarto todos los días y el premio establecido es una tableta nueva a fin de año, no será efectivo, pues la espera será demasiado larga.

  • El refuerzo positivo es como el anzuelo que mueve el comportamiento. Por lo tanto, tiene que ser tentador, agradable, pues actúa como elemento motivador.
  • El cariño, la satisfacción, el afecto incondicional, un beso, un abrazo, siempre deben estar presentes en la educación del niño, acompañando aciertos y errores.

Es un grave error que genera inestabilidad emocional equivocar al niño. Y hacerle creer que sus padres solo lo querrán si hace las cosas bien.

Cuando los padres aprendan a utilizar el refuerzo positivo, los castigos se reducirán naturalmente.

Los niños interiorizarán las reacciones adecuadas y esto les generará seguridad. Entre otras cosas, sentirán que las relaciones con los demás mejoran, en casa y en el colegio.