La leyenda del hilo rojo

10 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por Raquel Aldana
No importa lo lejos que se esté de la persona amada. Si es la indicada, el hilo rojo que nos une a ella prevalecerá ante las adversidades y los kilómetros.
 

“Nunca podrás escapar de tu corazón, así que es mejor que escuches lo que tiene que decirte”. Este es un brevísimo fragmento de El alquimista, la famosa novela del brasileño Paulo Coelho. En ella, sintetiza el argumento de un antiguo mito oriental al que está dedicado este artículo: la leyenda del hilo rojo.

Esta historia cuenta que todos los seres humanos están unidos al amor de su vida por este objeto. Da igual que se enrede, que se estire o que dé veinte mil vueltas al planeta. Por lejos que estén la una de la otra, dos personas enlazadas siempre terminarán por encontrarse.

Breve introducción

Cuenta la leyenda que el Abuelo de la Luna salía cada noche a conocer a los recién nacidos. Luego, unía sus almas con un hilo rojo que anudaba en sus dedos. No solo condicionaba, así, el futuro de esas criaturas recién llegadas al mundo, sino que les servía de guía en el tránsito de sus almas.

De esta manera, nunca se perderían, ni siquiera en los confines del mundo. De ahí que este hilo acompañe desde el nacimiento y, aunque en el transcurso de la vida no haga más que enredarse, siempre guiará por el camino correcto.

Tiene un dueño, Destino. Este es el encargado de que ese hilo del color de la pasión nunca se quiebre, pase lo que pase.

No importa, pues, lo que se tarde en conocer a la otra persona ni el tiempo que uno pase sin verla. Tampoco importará si vive en un lejano punto del planeta; ese mágico hilo se estirará de tal forma que ambos corazones siempre se darán cita.

 

La leyenda del hilo rojo

Hilo rojo

“Hace mucho, mucho tiempo, a oídos de un emperador llegó la noticia de que en su reino vivía una bruja muy poderosa. Como ella tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino, la mandó traer ante sí.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique. Quería que lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a su petición y comenzó a recorrer los infinitos puntos que daban cuerpo a esa hebra inquebrantable.

Su búsqueda los llevó hasta un mercado, donde una pobre campesina con un bebé en brazos ofrecía sus productos. Al llegar allí, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie.

Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo». Al escuchar esto, el emperador se enfureció. Y, creyendo que la bruja se burlaba de él, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer.

Quiso la fatalidad que la bebé se hiciera una gran herida en la frente.  Pero, eso no fue todo: el emperador ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

 

Muchos años después, llegó el momento en que el emperador debía casarse. Sus consejeros le recomendaron que desposara a la hija de un general muy poderoso, y aceptó.

Finalmente, llegó el día de la bodael momento de ver por primera vez el que esperaba que fuera el bello rostro de su esposa. Su prometida entró al templo escogido para celebrar el enlace, con un hermosísimo vestido.

Un enorme e impoluto velo la cubría completamente. Al levantarlo, vio el emperador la peculiar cicatriz que llevaba la novia en la frente. Pese a todo, él percibía el de su amada como un rostro hermoso”.

 

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La leyenda hoy

Pareja besándose en la cama

Esta leyenda se encuentra arraigada en las culturas orientales. De hecho, se cuentan por miles las personas que llevan hilos rojos anudados en sus manos.

Su origen queda tan atrás que se desconoce a ciencia cierta si es chino o japonés. Se dice, no obstante, que la leyenda surgió cuando se descubrió que el dedo meñique estaba conectado con el corazón por medio de la arteria ulnar.

El hilo rojo puede unir al individuo con su madre o con su padre. También, con un hermano o un amigo. Y, por supuesto, con la pareja. Todo el mundo tiene algo en común con sus seres queridos: esa una unión especial e irrompible.

 

Una interpretación contemporánea de Paulho Coelho

Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores: uno con el que te casas o vives para siempre, puede ser el padre o la madre de tus hijos. Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella.

Y dicen que también hay un segundo amor, una persona que perderás siempre. Alguien con quien naciste conectado, tan conectado, que las fuerzas de la química escapan de la razón y te impedirán, siempre, alcanzar un final feliz.

Hasta que llegue cierto día, en que dejarás de intentarlo… Te rendirás y buscarás a esa otra persona que acabarás encontrando. Pero, te aseguro que no pasarás ni una sola noche sin necesitar otro beso suyo o tan siquiera discutir una vez más.

Ya sabes de quién estoy hablando. De seguro, mientras estabas leyendo esto, te ha venido un nombre a la cabeza. Te librarás de él o de ella, dejarás de sufrir, conseguirás encontrar la paz. Puede que sea sustituida, incluso, por la calma.

Mas, te aseguro que no pasará ni un solo día en que no desees que este aquí para perturbarte… “Porque a veces se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas, que haciendo el amor con alguien al que aprecias”.

Paulo Coelho

Pareja sentada tomada de las manos.
 

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Reflexión final sobre la leyenda del hilo rojo

A veces, estos dos tipos de amor coinciden. Sin embargo, otras muchas veces, no. Así, experimentarlos por separado siempre es fuente de cierto desconsuelo, porque ambos tipos de querer son necesarios. Sea cual sea el caso, hay que dar gracias a la vida por poder sentirlos.

La llegada de los que se podrían llamar “amores de hilo rojo” a la vida, marcan un antes y un después que es imposible ignorar por completo.

Así pues, hay que abrazarlos y experimentarlos, pero también dejarlos ir cuando se considere. Existen muchas clases de amor, pero el verdadero siempre será el que te haga sentir mejor contigo mismo y con el mundo que te rodea.

 
  • Coelho, P. (2012). El alquimista. Barcelona: Planeta.
  • _______. (2006). La bruja de Portobello. Rio de Janeiro: Planeta.
  • Goggy, D. (dir.). (2016). El hilo rojo (film). Coproducción Argentina-Chile (100 minutos).
  • Gloria, E. (2004). Paulo Coelho: Los senderos del peregrino. Madrid: Ojos de Papel.