La línea que separa la timidez normal con la que necesita tratamiento

Aunque la timidez normal puede llegar a ser beneficiosa, cuando se presenta en un grado excesivo puede impedirnos relacionarnos con nuestro entorno y convertirse en un problema

Pudor, pena, vergüenza o miedo escénico. Existe un punto en el cual estas manifestaciones forman parte de lo que entendemos como timidez normal.

No obstante, existe un límite en que esta conducta puede volverse enfermiza.

El problema está en saber diferenciar la vergüenza de un cuadro clínico dañino.  Esto puede ser difícil porque todos los seres humanos tenemos un miedo natural al error, las burlas y la sobreexposición… ¿En qué punto esto se vuelve un asunto destructivo?

Básicamente, hay personas que no pueden vivir normalmente debido al exceso de timidez. Formemos entonces un criterio para poder ver la tenue diferencia.

La timidez enfermiza paraliza

La timidez enfermiza paraliza

Cuando la timidez marca toda la actitud de un individuo, impidiendo su desarrollo y autodeterminación, probablemente se está cruzando la raya entre la vergüenza y una patología importante.

Esta es una timidez que simplemente paraliza. Afecta a relaciones personales, estudios y desenvolvimiento laboral. Peor aún, muchas veces es motivada o genera cuadros de baja autoestima.

En pocas palabras, ser tímidos de forma enfermiza es dejarnos dominar por un miedo excesivo.

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¿Qué es la timidez enfermiza según el manual de los trastornos mentales?

Este recurso utilizado por psicólogos y psiquiatras establece los síntomas o “rasgos” propios que se pueden observar en las personas que sufren de un trastorno de timidez. Así, todo se resume a una palabra: miedo.

Los pacientes afectados por este trastorno del comportamiento sienten un miedo exagerado a que otros los examinen socialmente y vean errores o puntos flacos en ellos.

Por ello, dejan de actuar para evitar mostrar alguna actitud reprochable.

Pero no termina allí. El paciente diagnosticado padece terribles procesos de ansiedad en torno a ese miedo. Cuando estos cuadros duran por periodos de más de 6 meses se puede hablar de un trastorno.

El trastorno de la timidez en los adultos

El trastorno de la timidez en los adultos

La aversión exacerbada a la valoración negativa es tratable en los niños. No obstante, todo tiende a complicarse cuando esta se manifiesta en edades adultas.

En estos casos, la línea entre la timidez normal y la enfermiza se hace más delgada.

En los adultos el diagnóstico es sumamente difícil y procurar un tratamiento efectivo es laborioso. Otra dificultad radica en el aprendizaje y las pautas de respuesta interiorizadas en los pacientes mayores de edad.

Además, hablamos de personas que pueden afectar a otros en medio de una recaída.

Entre las consecuencias destacan:

  • Deterioro laboral o despido
  • Cuadros profundos de depresión
  • Inclinación a adicciones
  • Problemas de pareja

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La timidez normal: una herramienta para el éxito

La timidez normal es positiva y nos ayuda a proyectar valor en los diferentes grupos sociales que frecuentamos. Esta es una herramienta fomentada por la autoestima, las buenas costumbres y la autodeterminación del individuo.

En consecuencia, no nos paraliza, sino que nos potencia. Añadido a esto, las personas con una vergüenza moderada no le tienen miedo a la evaluación de terceros, ni mucho menos al error.

Quienes no sufren de un trastorno simplemente se molestan, sienten pena o vergüenza y pasan la página.

En el mejor de los casos, la equivocación es reconocida como algo gracioso o simplemente, como parte de nuestra imperfección natural y hasta como un valioso aprendizaje.

Tratamientos psicológicos

Tratamientos psicológicos

Afortunadamente, la psicología ofrece muchas alternativas para que los pacientes superen este tipo de dificultades.

Corrientes como la Gestalt, el psicoanálisis o la desensibilización sistemática plantean soluciones a este trastorno.

  • Los tratamientos más utilizados y exitosos son la terapia cognitivo-conductual. Por lo general, a los pacientes se les aborda bajo la lógica del tratamiento antidepresivo.

En algunos casos se trabaja con la programación neurolingüística.

Los objetivos que se persiguen con estos tratamientos son bastante claros. Se trata de inducir el pensamiento positivo en las personas y trabajar su autoestima de forma progresiva.

Así los diagnosticados podrán controlar sus pensamientos y emociones.

Polémica dentro del mundo de la psicología profesional

A finales de 2016 se despertó la polémica cuando este trastorno fue incluido en la quinta edición del manual trastornos mentales (DSM-V) editado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA, por sus siglas en inglés).

En aquel entonces se cuestionaba el hecho de que el manual quizás era muy riguroso. Se entendía que incluso ser un poco más tímidos de la cuenta estaba al nivel de una enfermedad psicológica.

Ciertamente, no podemos pensar que cualquier decaimiento es una patología. No obstante, hay casos que avalan la necesidad de un tratamiento para este cuadro.

En última instancia, lo fundamental es que la gente solo experimente un grado de timidez normal.