Mascarilla de miel, para una piel limpia y saludable

Jesus · 17 abril, 2013
La acidez de la miel impide el crecimiento de bacterias que causan el acné y las impurezas. Su consistencia cerosa, además, exfolia la piel y elimina la suciedad.

La mascarilla de miel: he aquí una manera de sacar provecho de las valiosas propiedades curativas del “manjar de dioses”. Así era cómo consideraban entonces a la miel, como algo digno de ser paladeado por dioses.

Y es que desde la Antigüedad la miel se ha utilizado como alimento. Los antiguos ya eran conscientes de que sus nutrientes ayudaban a balancear al organismo y favorecían la digestión.

Mas, sus propiedades curativas no son menos notables. De ahí que también se la haya utilizado históricamente para tratar quemaduras, así como otros tipos de heridas.

Más recientemente, se la valora también como un recurso natural muy efectivo para cuidar de la piel. La mascarilla de miel es uno de los mejores ejemplos de la afirmación anterior. Los resultados de su aplicación sobre el rostro son visibles. Al arrastrar impurezas e, incluso, parte del acné, le devuelve a la piel su aspecto más fresco y saludable.

Propiedades antibacterianas de la miel

Uno de los elementos más importantes de la miel para la eliminación de impurezas es su pH ácido. Debido a ello, las bacterias no pueden crecer y reproducirse en superficies o ambientes donde la miel esté presente.

La miel cuenta, además, con otro compuesto muy estimable para restablecer a la piel su aspecto más saludable. Es el peróxido de hidrógeno que, al entrar en contacto con ciertos fluidos del cuerpo, actúa como agente antibacteriano.

De ahí que, cuando se la aplica sobre la piel, la miel limpie los poros. Su consistencia cerosa ayuda a eliminar también la suciedad y la capa de células muertas que la recubre normalmente.

Esta es una forma tan natural como eficaz de cambiar las condiciones de ambientes donde, de normal, crecerían muchos microorganismos. Esos mismos microbios son causa del acné y forman parte del barro e impurezas presentes habitualmente en la piel.

honey

¿Cómo hacer la mascarilla de miel?

Preparar una mascarilla de miel es muy sencillo. Solo has de asegurarte antes, de que no eres alérgica a la miel.

  • Una vez hecha la comprobación, echa en un plato varias cucharadas de miel.
  • Aplícatela sobre el rostro con los dedos.
  • Deja que la miel actúe sobre la superficie del rostro entre 10 minutos y 20 minutos.
  • Transcurrido ese tiempo, enjuaga o aclara con abundante agua hasta que la hayas retirado completamente.

Al terminar, notarás cómo tu piel luce más radiante y fresca. También estará mejor preparada para hacer frente a las pequeñas infecciones que a menudo están detrás del rubor del rostro.

Este es un magnífico ejemplo de cómo sacar provecho de un alimento que hay en la mayoría de hogares. No olvides que la mascarilla es una de las aplicaciones cosmetológicas que tiene la miel.

Imagen cortesía de Dilip36 y Waugsberg.