La menorragia: síntomas, causas y tratamiento

Ángela Aragón 23 octubre, 2017
La menorragia no suele tener un origen grave, pero siempre que se produzca hay que visitar al especialista y que sea él quien determine su alcance

El sangrado durante el período menstrual varía mucho. No todas las mujeres lo tienen con la misma intensidad ni con igual duración. Por tanto, es complicado saber cuándo es demasiado y viceversa.

En el caso que nos ocupa, se trata de un exceso de fluido, pero, insistimos, ¿cómo se mide esto? Para empezar, lo primero es observarse.

Es importante percibir los cambios en este sentido, ya que puede haber algún problema detrás de los mismos.

Pero, ¿qué podemos considerar menorragia? ¿Cuándo empezamos a considerarla una enfermedad? Sigue con nosotros para responder a estos interrogantes que a muchas nos angustia.

Síntomas de la menorragia

Síntomas de la menorragia

Como decíamos, hablamos de exceso de sangrado. El límite lo ponemos en el cambio de compresa. Si tienes que cambiarte cada hora, es probable que padezcas esta dolencia.

Por supuesto, si esto se repite durante la noche, también hay que tenerlo en cuenta.

Además, cuando sufres menorragia, la menstruación suele durar más de siete días.

  • Una regla normal puede extenderse hasta la semana, pero cuando cruzamos esta frontera, debemos comenzar a preocuparnos. Máxime si durante varias jornadas hemos tenido el volumen de fluido que mencionamos.
  • En consecuencia, un período como este, provoca cansancio y sensación de ahogo. De hecho, no es extraño que se detecte anemia o alteraciones similares en las mujeres que conviven con esta situación.

Ver también: 10 síntomas de la menorragia que debes conocer

Causas de la menorragia

Causas de la menorragia

El origen de dicha afección es muy diverso. Por ello, en ocasiones, se complica el diagnóstico, así como la estructuración del tratamiento.

No obstante, se apunta a los siguientes factores:

  • Desajuste hormonal: El estrógeno y la progesterona interactúan para cubrir el útero. Sin embargo, si se produce un desequilibrio entre las mismas, el endometrio se ensancha demasiado, para generar un sangrado excesivo.
  • Disfunción de los ovarios: Resulta curioso, pero es posible no ovular y tener la menstruación. En estas circunstancias, el sangrado se dispara y aparece la menorragia.
  • Pólipos: Son pequeños quistes benignos que o absorben sangre, o bien, la eliminan.

Muchas de las mujeres que presentan este problema tienen etapas de menorragia y otras en las que le sucede todo lo contrario.

Por otra parte, las reglas son más dolorosas y nos notamos más hinchadas.

  • Fibromas uterinos: Ya el propio nombre nos señala su benignidad, a pesar de que nos referimos a tumores alojados en el útero. Del mismo modo que los pólipos, desencadenan una gran cantidad de fluido.
  • Adenomiosis: Aquí hablamos de que las glándulas del endometrio se adhieren en el útero. Asimismo, también intensifican los dolores menstruales de forma considerable.
  • Complicación con el DIU: Es cierto que es un método anticonceptivo muy utilizado. Sin embargo, algunas mujeres no lo toleran, por lo que se encuentran con esta dificultad.
  • Cáncer: es la causa más temida, pero la menos frecuente. Surge con el cáncer de ovario, útero o de cérvix. Solo la posibilidad de que nos suceda esto, es causa suficiente para informar al doctor de lo que nos ocurre.

Tratamiento de la menorragia

Tratamiento de la menorragia

Si bien los tratamientos dependerán de la causa de la misma, estos son los más habituales:

  • Antiinflamatorios: Muchas mujeres encuentran alivio con esta sencilla solución. Los más eficaces son los compuestos por ácido mefenámico, naproxeno o ibuprofeno.
  • Colocación del DIU: Este artefacto sirve para liberar hormonas, por lo que resulta muy beneficioso para aquellas que presentan el desajuste que señalamos anteriormente.
  • Píldora anticonceptiva: como ya hemos indicado, hay féminas que rechazan el DIU, por lo que se puede recurrir a la píldora anticonceptiva para regular la actividad del sistema reproductivo
  • Ácido tranexámico: Sirve para coagular la sangre, de manera que su expulsión se reduce. Al no estar tan diluida, no percibimos tales molestias
  • Cirugía: Esta se recomienda para los pólipos, adherencias y tumores malignos. Siempre que la misma sea posible, es la manera más rápida de extirparlos de raíz.

Como ves, a pesar de los temores que suele aparejar la aparición de la menorragia, sus causas no tienen por qué ser graves.

Lo mejor es acudir siempre al médico, identificar la fuente concreta del problema y tratarla como nos indique. Asimismo, recuerda acudir a tus revisiones ginecológicas, incluso si te encuentras bien.

 

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