La rabia

A día de hoy, la rabia sigue siendo la infección más potencialmente letal que se conoce, dejando decenas de miles de muertos al año en regiones aisladas de África y Asia. Una vez que aparecen los primeros síntomas, la muerte se produce en más del 99% de los casos.

La rabia es una infección vírica producida por el rhabdovirus y transmitida de animales a humanos. Se trata de una enfermedad más que conocida, que si bien en zonas desarrolladas deja casos muy puntuales, en zonas más rurales y empobrecidas sigue dejando miles de muertes.

Epidemiología

La rabia puede encontrarse en cualquiera de los continentes a excepción de la Antártida y afecta más de 150 países. Según los datos aportados por la Organización Mundial de la Salud en el 2017, cada año, se producen decenas de miles de casos de rabia alrededor del mundo. El 95% de se dan en regiones remotas de África y Asia, normalmente rurales y aisladas.

Cerca del 99% de los casos reportados se deben a mordeduras de perros domésticos. De estos casos, casi la mitad de ellos son niños menores de 15 años. En el continente americano y en Europa Occidental es muy poco frecuente. Los casos que aparecen se deben, casi en su totalidad, a mordeduras de murciélagos.

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Transmisión de la rabia

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  • La mayoría de los casos se deben a mordeduras de perros domésticos. Sin embargo, no hay que olvidar que puede afectar también a animales salvajes. En América y Europa Occidental, gracias a la vacunación antirrábica, los casos debidos a mordeduras de perros son casi inexistentes.
  • Aunque en teoría sí sería posible, nunca se ha demostrado el contagio por una mordedura humana. Los pocos casos reportados se deben a mordeduras de los siguientes animales:
  • El personal sanitario en zonas donde la rabia es endémica y el personal de laboratorio que trabaja con el virus tienen un riesgo aumentado de contagio. Este puede producirse por contacto con la saliva u otros fluidos de un paciente, o por accidentes en el laboratorio. Los profesionales en contacto con animales tienen el mismo riesgo.

Manifestaciones clínicas

La rabia es una enfermedad con un periodo de incubación largo, de entre 1 y 3 meses tras la mordedura. Tras este periodo, aparece un cuadro prodrómico previo a la aparición de los síntomas propios de la enfermedad. Una vez que aparecen los síntomas, la enfermedad evoluciona hacia coma y muerte en más del 99% de los casos.

Periodo de incubación = periodo asintomático

Tras el contagio por la mordedura de un animal infectado transcurren entre 20 y 90 días libres de síntomas. Este es el tiempo que tarda el virus en llegar desde la zona de inoculación hasta el sistema nervioso central. Lógicamente, el periodo de tiempo será menor cuanto más cerca de la cabeza se produzca la mordedura.

La inoculación del virus se produce cuando la saliva infectada del animal entra en contacto con las fibras musculares. Es en las propias fibras musculares donde el virus va a crear copias de sí mismo (replicación). A continuación, el virus penetra en los nervios periféricos a través de las terminaciones nerviosas de estos.

Este proceso ocurre en este punto, y no en otro, debido a que la mayoría de los nervios se encuentran recubiertos por mielina en toda su extensión salvo en este punto.

La mielina es una capa protectora, gracias a la cual aumenta la velocidad de conducción de los impulsos nerviosos. Impide que el virus pueda penetrar en los nervios, motivo por el que entran por el punto donde no existe. Desde este momento, el virus se propaga transportándose por los axones de las neuronas, no por la sangre.

Este es el único periodo en el que puede tratarse a una persona y conseguir la curación. Una vez que aparecen síntomas, el pronóstico es nefasto

Periodo prodrómico

dolor-infarto

Durante este periodo de tiempo, es típico que aparezcan síntomas pseudogripales y molestias en la zona de la mordedura. Los síntomas que suelen aparecer son:

  • Fatiga.
  • Fiebre.
  • Inapetencia.
  • Malestar general.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor a la movilización del cuello y rigidez en la nuca, lo que se denomina síntomas meníngeos.
    • Estos pueden acompañarse de dolor de cabeza y de molestias en situaciones de luz intensa (fotofobia).

En la zona de la mordedura son frecuentes sensaciones de pinchazos, de calambres (como si se “hubiese dormido” la mano). Se corresponde con la llegada del virus al SNC, con disfunción (y no muerte) de las primeras neuronas.

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Fase aguda de la enfermedad

Tras el periodo prodrómico aparecen los síntomas típicos de la enfermedad. Estos ponen de manifiesto el daño que causa el virus en el cerebro, con lo cual se afectan áreas motoras, sensitivas y cognitivas.

  • Fiebre muy alta y sudoración abundante.
  • Son muy frecuentes los cuadros confusionales y las alucinaciones, que se alternan con periodos de lucidez cada vez más cortos.
  • Los pacientes se encuentran agitados, llegando a ponerse muy agresivos, con cambios de humor bruscos e inmotivados. Por ejemplo, pueden alternar fases de tristeza y apatía con momentos de ira incontrolada.
  • Como consecuencia de las alteraciones neurológicas hay una hiperproducción de saliva (sialorrea). Puede acompañarse de piloerección generalizada (el vello corporal se eriza), y en varones pueden producirse erecciones mantenidas y dolorosas (priapismo).
  • Debido a los daños producidos en zonas cerebrales encargadas de la sensibilidad aparecen fotofobia, hidrofobia, e incluso, aerofobia.
  • A causa del daño producido en el tronco del encéfalo aparecen alteraciones del ritmo cardiaco (normalmente, taquicardias). También se producen alteraciones respiratorias, que se unen a la contracción del diafragma, dificultando la respiración.

Tras la aparición de los síntomas, los pacientes acaban cayendo en estado comatoso. La muerte se produce en menos de 10 días en más del 99% de los casos.

Diagnóstico y tratamiento

Vacuna contra la difteria

El diagnóstico es difícil, a no ser que el paciente se encuentre en la fase final de la enfermedad. Por ello, ante la mordedura de un animal que tenga la rabia o que se desconozca si está enfermo o no, se debe acudir inmediatamente a un hospital.

Asimismo, se recomienda proceder a la instauración de profilaxis post exposición; es decir, la vacuna antirrábica. En los casos en los que esté indicado, se debe añadir gamma globulina antirrábica. Además, se debe mantener la higiene y el buen cuidado de la herida.

Ahora bien, ¿qué se puede hacer si ya han aparecido síntomas? En estos casos, el tratamiento es paliativo, destinado a reducir las molestias del paciente.