La receta de manzanas asadas - Mejor Con Salud

La receta de manzanas asadas, una manera dulce de aprovechar sus nutrientes

La manzana es rica en nutrientes y, si bien se recomienda comerla cruda, podemos preparar un postre sano y de fácil digestión si la asamos. Además, acentuaremos su dulzor natural

Si como yo eres una de esas personas que cree que es posible tener una dieta saludable y a la vez deliciosa, entonces esta receta de manzanas asadas te puede ser bastante útil. Las manzanas asadas pueden ser utilizadas como un postre, ideal para comer después de la cena, aprovechando sus nutrientes y la fibra alimentaria que facilita la digestión.

La manzana es una de las frutas de más fácil adquisición, ya que no sólo es relativamente barata, sino que también abunda en muchos países. Si hablamos de los nutrientes que aporta esta deliciosa fruta, la lista es larga: fibra alimentaria, vitamina C, vitamina B6, potasio, etc. Si bien es cierto que se recomienda comerla cruda, también es posible facilitar la digestión de la manzana asándola —para aquellas personas sensibles en este sentido—, lo cual además la hace aún más dulce.

Ingredientes

Para esta receta puedes utilizar:

  • 4 manzanas
  • 4 cucharaditas de azúcar moreno
  • Canela en polvo

El número de manzanas y cucharaditas de azúcar moreno puede variar de acuerdo a tu preferencia, simplemente debes utilizar una cucharadita de azúcar por cada manzana.

Preparación

Para empezar, lava las manzanas y cuidadosamente retira la parte central de estas, donde se encuentran las semillas; eso sí, dejando el fondo para que de esa manera las manzanas puedan retener el azúcar y la canela que vas a agregar enseguida. Coloca las manzanas en un recipiente para hornear, añade una cucharadita de azúcar en el centro de cada una y espolvorea una pizca de canela en cada una de las manzanas.

Precalienta el horno a una temperatura moderada, aproximadamente 200 °F. Hornea las manzanas por cerca de 30 minutos, o hasta que notes que están suaves en su interior, para lo cual puedes utilizar cualquier utensilio puntiagudo y largo.

Sácalas del horno, espera a que se enfríen y sirve cada manzana en un plato independiente. Puedes degustarlas solas o —y aquí vamos a ser un poco indulgentes con nosotros mismos— acompañada de una pequeña porción de helado; con moderación es mejor, por supuesto.

¡Buen provecho!

Imagen cortesía de Chanita Harel.