La relación entre las lesiones en la cabeza y la demencia senil

Recibir golpes en la cabeza de forma habitual podría ser un desencadenante de la demencia senil. Asimismo, también influyen los traumatismos durante la infancia y la adolescencia

El término “demencia senil” está actualmente bajo revisión por parte de los especialistas.

La mayoría señala que se trata de un concepto demasiado amplio y vago, que encierra una cantidad importante de síntomas, con orígenes variados.

El vocablo senil, etimológicamente hablando, se refiere a la vejez, o a este periodo en la vida de las personas.

También está relacionado con la degeneración progresiva y la pérdida de capacidades físicas, motoras y mentales, por edad avanzada.

El término demencia senil aplica igualmente a daños degenerativos producidos en el cerebro, pero que pueden ocurrir antes de alcanzar la “tercera edad”.

En cualquier caso, lo que buscan los especialistas es dar nombre y apellido a los distintos síntomas relacionados con los cuadros demenciales, de acuerdo a sus causas y a otras especificidades.

El alzhéimer es el principal trastorno relacionado con los cuadros de demencia senil, siendo el responsable de un porcentaje entre el 60 y 80 %  de los casos.

Los golpes en la cabeza: sospechosos habituales de la demencia senil

Los golpes en la cabeza

Por insignificante que parezca, cualquier golpe en la cabeza puede acarrear graves consecuencias para el implicado.

Los episodios de traumas cerebrales son responsables de un número importante de casos que derivan en patologías. Entre estas encontramos el alzhéimer, la enfermedad de Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica.

El problema radica en que afectan seriamente el sistema glinfático, responsable de eliminar las toxinas del cerebro.

Este exclusivo programa de limpieza cerebral trabaja durante las horas de sueño. Se dejan en óptimas condiciones todas las operaciones mentales para afrontar un nuevo día.

Una leve afectación dentro de este complejo enramado de tuberías genera dificultades en la expulsión de los fluidos dañinos.

Lo más delicado dentro de esta progresión negativa es que, a diferencia de la mayoría de las células del cuerpo humano, las cerebrales no tienen capacidades regenerativas.

Por esta razón, al morir no existe posibilidad de recuperación o reemplazo.

Ver también: ¿Puede prevenirse un accidente cerebrovascular?

Traumas craneales: el inicio un proceso degenerativo que lleva su tiempo

Expertos neurólogos aseguran que las consecuencias fatales sobre las células cerebrales no suelen producirse de manera simultánea con los episodios traumáticos.

Es un proceso que puede tardarse más o menos tiempo, de acuerdo a la gravedad de la lesión.

Las contusiones cerebrales generan daños de forma inmediata, es el inicio de lo que ha sido denominado como una “cascada bioquímica”.

Se trata de un camino que eventualmente puede conducir a estados de deterioro mental irreversibles.

Hoy en día se están estudiando diferentes métodos que permitan detener estos avances degenerativos.

Se trata de evitar la afectación definitiva y catastrófica de las capacidades cognitivas y mentales.

El peligro asociado a la práctica de deportes de alto impacto

El peligro asociado a la práctica de deportes de alto impacto

Algunas prácticas deportivas son asociadas a una alta incidencia en daños cerebrales, que terminan en demencia.

El número de casos ha sido tan elevado, que incluso se le dio un nombre específico: demencia pugilística. Aunque el término hace referencia directamente al boxeo, para algunos médicos no solo se limita a este deporte.

  • En torno a un 20% de los boxeadores, tanto profesionales como amateurs, están afectados.

La única causa: los continuos puñetazos recibidos en la cabeza, la mayoría de ellos por debajo del umbral de fuerza necesaria para provocar contusión cerebral.

  • Su desarrollo puede durar entre 12 y 16 años desde el momento en que las personas inician una carrera sobre el ring.

Desde la década de 1950, varios grupos de médicos han solicitado en reiteradas ocasiones la prohibición de este deporte en los circuitos profesionales y olímpicos.

Entre otras cosas, por sus efectos dañinos para la salud mental.

El fútbol americano es otra disciplina muy cuestionada. Se estima que hasta el 99% de los jugadores que hacen o hicieron vida en la NFL estadounidense sufren de algún daño cerebral.

En menor medida, el fútbol “europeo” también ha estado bajo revisión en los últimos años.

Se han observado múltiples contusiones cerebrales generadas por los choques cabeza contra cabeza entre jugadores. El cabecear de manera reiterada el balón, es otra práctica que llama la atención de los médicos.

Golpes infantiles y una futura demencia senil

La demencia

Los primeros años de vida, hasta la adolescencia, son periodos de alto riesgo.

En caso de sufrir golpes en el cráneo el cerebro todavía está “en construcción” y no se ha terminado de formar.

Un trauma en estas edades no solo afecta el desarrollo de todas las células grises que conforman el cerebro, sino que también puede detener su progresión.

Aunque en la mayoría de los casos no hay forma de evitar estos accidentes, se deben procurar los máximos cuidados.

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