La tarta de espinacas, deliciosa y nutritiva

Si quieres darle un toque original a tu tarta de espinacas prueba a añadir uvas pasas o piñones para conseguir un sabor diferente y especial

A menudo estamos en búsqueda de recetas que combinen el valor nutritivo de los alimentos y que sean bastante agradables a nuestro paladar. Es por eso que en esta ocasión te presentamos la receta de la tarta de espinaca, una manera bastante inteligente de aprovechar el enorme valor nutricional que tiene este alimento.

Sírvela para el almuerzo o cena con tu familia, o cuando tus amistades estén de visita, y sorpréndeles con este digno ejemplo de lo que se llama el buen comer.

La espinaca es una verdura muy rica en vitaminas, dentro de las cuales cabe destacar la vitamina A, la vitamina K, así como una alta cantidad de betacaroteno y hierro. Debido a su alto contenido de vitamina A, las espinacas son un nutriente muy beneficioso para la salud visual; gracias a su alto contenido de vitamina K, ayuda en la buena coagulación de la sangre y en la generación de glóbulos rojos; mientras que el hierro colabora en el transporte de oxígeno, entre otras importantes funciones.

Ahora que ya sabes lo que vas a aprovechar respecto a los nutrientes, vamos manos a la obra.

Ingredientes de la tarta de espinacas

Para realizar la tarta de espinaca necesitas los siguientes ingredientes:

4 tazas de espinaca bien picada

2 tapas para hacer tarta

2 huevos batidos

2 cucharadas de mantequilla (o manteca, como se reconoce en el Río de la Plata)

100 g de queso rallado

1 pizca de sal

1 pizca de nuez moscada

Preparación tarta de espinacas

En un tazón, mezcla los huevos batidos, la mantequilla, el queso rallado, la sal y la nuez moscada. Haz que toda la mezcla se convierta en un material unificado. Agrega a esta mezcla la espinaca picada y revuelve bien.

Aplica un poco de grasa en el molde para hacer tartas y posteriormente coloca la tapa. Añade la mezcla sobre la tapa, cubriéndola de manera uniforme hasta la altura del molde. Coloca la otra tapa encima para cerrar. Para evitar que la tarta se ponga inflada y pierda su forma, puedes hacer pequeñas aberturas con un cuchillo fino o un tenedor, esto es para dejar escapar el aire que se forme dentro de la tarta.

Coloca la tarta en el horno a una temperatura moderada hasta que la superficie se vea dorada. Sácala del horno, déjala enfriar por unos minutos y después sírvela.

Disfrútala y ¡buen provecho!

Imagen cortesía de roboppy.

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