La vergüenza es una barrera que yo me pongo - Mejor con Salud

La vergüenza es una barrera que yo me pongo

El primer paso para superar la vergüenza es conocer nuestros fallos y limitaciones y aceptarlos como parte de nosotros. Así nadie podrá tomarlos como puntos débiles, ya que los tendremos asumidos y controlados

Todos, en algún momento de nuestra vida, hemos sentido vergüenza. Un sentimiento que nos paraliza, que provoca que nos pongamos colorados y que, en realidad, nos limita.

La vergüenza es, en muchas ocasiones, una barrera, un muro que impide que podamos conectar con nosotros mismos y con los demás.

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Ha llegado el momento de acabar con esta vergüenza que no hace más que limitar tus pasos, que continuamente te hace sentir incómodo, mal, y que te impide ser quien realmente eres.

¿Y si hacemos que esto cambie por completo?

Si sufres vergüenza, te vas a aislar

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Tal vez tengas miedo o vergüenza a ponerte delante de un público considerable. Pero debes intentar buscar cuál es el origen de ese miedo. Quizás te encuentres inseguro por lo que puedan pensar de ti, por si no lo haces bien, por si te equivocas…

Siempre preferirás estar solo, desaparecer de esa escena que tanto te cohíbe, aislarte de todo y de todos. Esto es algo que debes cambiar, aunque en tu mente aparezca continuamente la palabra “no puedo”.

Piensa… ¿realmente no puedes o acaso no quieres?

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Nadie te ha dicho que debas tener vergüenza en esa situación. Eso es algo que tú mismo has interiorizado, debido a las inseguridades y a los miedos.

Siempre que te veas sometido a una situación que te avergüenza intentarás huir, escapar. ¿No es el momento de dejar ya todo esto atrás?

Serás un blanco fácil para los ataques

Siempre que tengamos una debilidad, ya sea estrés, dependencia emocional, una baja autoestima o cualquier otro motivo como la vergüenza, seremos un blanco fácil para todas aquellas personas que quieran lastimarnos.

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Créenos, hay muchas personas en este mundo deseosas de hacer daño gratuitamente a todo aquel que encuentren como una presa débil. ¿No ocurre lo mismo en el mundo animal? El más fuerte sobrevive, el más débil termina muriendo…

Entre los seres humanos sucede algo un tanto diferente. Estamos continuamente rodeados de personas manipuladoras, personas muy negativas y tóxicas que, si te atrapan entre sus garras y tú te dejas, harán que tus posibilidades de escapar sean muy poco alentadoras.

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Tu vergüenza te está convirtiendo en un blanco fácil para todas aquellas críticas que quieran destruirte, para todas aquellas personas que quieran manipularte y hacer que te sientas peor de lo que ya te estás sintiendo.

No se lo permitas, porque tú no te lo mereces. Tú tienes la elección de continuar siendo o no un blanco fácil para los demás.

¿No soy mejor que nadie?

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Todos, en algún momento, nos hemos visto faltos de autoestima y hemos creído que las personas que se encontraban a nuestro alrededor eran mejores que nosotros. Esto, en realidad, es un daño gratuito que tú mismo te estás haciendo.

¿Cómo puede ser que pienses que eres peor que alguien?

Las personas somos diferentes, tenemos habilidades, personalidades… ¡muy distintas! Compararnos entre nosotros es algo que no debemos hacer.

¿Cómo vas a comparar a dos personas totalmente diferentes? Cada una de ellas tiene sus propias realidades, sus puntos fuertes y débiles. No es justo que te compares.

Nunca te sentirás lo suficientemente apto para estar a la altura de las circunstancias si sigues comparándote con los demás y si continúas avergonzándote por lo que debes hacer.

¿Quieres saber un truco? Empieza a tomarte las cosas con más humor. Es un primer paso para ir aceptándote tal y como eres.

El problema de las personas que se avergüenzan no son tanto sus miedos y sus inseguridades, sino la falta de aceptación social que parecen necesitar.

Sin embargo, si realmente empiezas a aceptarte a ti mismo, ¡no necesitarás que los demás lo hagan!

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Si reconoces tu propia vergüenza esto ya es un primer paso importante para empezar a ponerle solución. Recuerda que la vergüenza te aísla, no te deja hacer las cosas que realmente quieres hacer y te impide estar seguro de ti mismo. Todo esto ¡no te está permitido!

Es el momento de que te aceptes con tus inseguridades y tus miedos, de que aceptes tu vergüenza y le hagas frente. De nada sirve escapar de eso que tanto nos da miedo. Hoy debes ser valiente, hoy debes superar tus temores.

¿Estás preparado para reírte de tu propia vergüenza?