La vida siempre nos guía: aprende a abrir los ojos

27 diciembre, 2017
La vida nos guía y nos envía señales para que siempre tomemos la opción adecuada. El problema es que no siempre sabemos interpretar lo que nos tiene que decir

Aunque no nos demos cuenta, la vida siempre nos guía por el camino que deseamos transitar. El problema está en que solemos pasar sus señales por alto e incluso tropezar con la misma piedra una y otra vez.

En ocasiones, por mucho que los demás nos estén señalando e indicando claramente lo mejor que podríamos hacer para salir de la situación en la que nos encontramos, nos empecinamos en seguir igual.

Nos cuesta mucho ver lo que tenemos que hacer cuando somos nosotros los protagonistas, pero si, en cambio, fuera un familiar o un amigo quien estuviese pasando por nuestra situación lo tendríamos clarísimo.

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Por eso, es importante que aprendamos a abrir los ojos. Porque la vida siempre nos guía en la dirección que para nosotros es la correcta. Pero, para ello, tenemos que estar bien atentos.

Cegados y negados

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¿Qué ocurre cuando alguien tiene problemas de pareja? Sabemos lo que nosotros haríamos en el lugar de esa persona. Si, por ejemplo, es una infidelidad, quizás poner tierra de por medio y “adiós” muy buenas.

No obstante, en el caso de que sea nuestra pareja la que nos esté siendo infiel las cosas cambian y pasaremos por varias fases antes de abrir los ojos, porque no nos queda otra:

  • Negación: Negar la realidad e incluso enemistarnos con aquellos que nos intentan abrir los ojos diciéndonos lo que sucede de verdad.
  • Miedo al cambio: Temor a tomar la decisión de romper, miedo a perder a la persona que amamos, a no encontrar a nadie más, a quedarnos solos.
  • Tristeza: Lamento, queja, tristeza y esperanza de que la situación cambie. Si esta fase se prolonga demasiado tiempo puede desembocar en una profunda depresión.

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Al final no queda otra que aceptar la situación y romper. Aunque esta decisión puede que no la tomemos nosotros. Por ejemplo, puede que la tome la otra persona.

Cuando nos pasa algo así a nosotros, nos vemos imposibilitados para tomar decisiones. Es como si algo actuase en nosotros y nos paralizase.

Las señales que nos envía la vida

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La vida siempre nos guía con señales, algunas de ellas muy claras. Por ejemplo, si siempre estamos con el mismo tipo de pareja, ¿esta no es una señal clara de que hay algo que no estamos haciendo bien?

El gran problema es que, en vez de plantearnos esta pregunta, lo que hacemos es culpar a la otra persona, a la situación que estamos padeciendo o a algo.

Es como si no quisiéramos hacernos responsables de lo que nos sucede. Por eso, solemos transformarnos en víctimas y esperar a que todo cambie o mejore por sí solo.

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No somos conscientes de que las señales que nos envía la vida son una manera de avisarnos de que debemos tomar una decisión lo antes posible.

Prolongar una circunstancia en la que no estamos siendo felices o en la que nos encontramos paralizados tendrá graves consecuencias para nosotros a largo plazo.

No hacer nada no es una opción

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No hacer nada no es una opción, porque los que saldremos dañados de todo esto seremos nosotros. Las señales que nos envía la vida intentan evitar, por ejemplo, que una tristeza prolongada termina derivando en depresión.

Soportar situaciones, aguantar y esperar a que las cosas cambien, dar oportunidades como si fueran caramelos, albergar esperanzas que, en realidad, no existen…

Todo esto es una manera de mantener una situación que no se está sosteniendo por ella misma. ¿Por qué? Porque están actuando los miedos.

Miedo a la soledad, miedo a no volver a encontrar otro trabajo, miedo a no tener hijos, miedo a multitud de cosas que tan solo son creaciones de nuestra mente.

¿De qué sirve el miedo en estos casos? No es un miedo útil, sino todo lo contrario. Es una emoción que paraliza, que nos bloquea y que nos impide tomar decisiones.

Por eso, es importante atender a lo que nos dicen los demás e incluso pedir ayuda profesional. Mirar nuestra situación desde diferentes perspectivas nos ayudará a ver las opciones que tenemos, pero que nuestros miedos desdibujaban.

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Recordemos que la vida siempre nos guía, no está en nuestra contra, nos señala lo que tenemos que hacer de manera clara, aunque amarga en ocasiones.

Lo importante es que tomemos decisiones. Porque aunque la vida siempre nos guía, lo que sucederá va a depender de cómo decidamos actuar nosotros.

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