Lactancia materna y sexualidad femenina

8 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la matrona Sara Cañamero
La respuesta sexual femenina varía según las diferentes etapas de la vida. ¿Qué ocurre durante la época de la lactancia?

La primera semana de agosto se celebra la semana mundial de la lactancia materna, y mucho se ha publicado en redes acerca de sus beneficios para la madre y el bebé, cómo superar las dificultades e, incluso, se ha reivindicado el derecho de las mujeres a lactar en público sin que ello suponga un delito – hasta hace bien poco lo era en muchos estados de Estados Unidos, y  aún lo sigue siendo en muchos lugares y países–. Sin embargo, en este artículo no queremos hablar sobre ello sino sobre cómo afecta dar el pecho en la sexualidad femenina.

La sexualidad femenina en el postparto es muy compleja, y su conocimiento aún presenta lagunas. Está llena de mitos y su abordaje supone un reto para los profesionales sanitarios y para las mujeres que se encuentran en esta etapa.

El conocimiento de los factores que pueden influir en esta etapa es fundamental para entender y dar respuesta a las posibles disfunciones que puedan aparecer en el puerperio, o simplemente entender los cambios que acontecen en las semanas que siguen al nacimiento del bebé en cuanto a sexualidad se refiere.

¿La lactancia materna es un factor que influye en la función sexual?

A día de hoy hay pocos estudios que viertan algo de luz sobre el tema, pero veamos cómo puede llegar a influir dar el pecho en la sexualidad femenina y en la vida erótica de las mujeres:

Factores hormonales:

Sabemos que el postparto en sí supone una montaña rusa hormonal, y en concreto la lactancia se caracteriza por un estado hormonal muy particular que la ayuda a mantenerse, pero que afecta a la mujer en varias esferas; una de ellas es la sexual.

Los niveles bajos de estrógenos hacen que exista una escasa lubricación vaginal y, por consiguiente, si no se usa lubricante durante el coito, este sea doloroso. Por otra parte, parece ser que los niveles altos de oxitocina se pueden llegar a relacionar con una líbido más baja en las mujeres. Además, la prolactina, que también está elevada, se asocia con un deseo sexual bajo.

Algunas mujeres sienten rechazo hacia sus parejas durante la gestación.

Menor lubricación:

Tal y como hemos visto antes, esto es debido, principalmente, a factores hormonales; sin embargo, es fácilmente solucionable con lubricantes. Pero ojo, que no todos valen y lubrican igual. Algunos, sobre todo los de base acuosa o los mucus, pueden lubricar al principio, pero se evaporan pronto, dejando la misma sequedad del inicio, con lo que la fricción que supone el coito puede llegar a causar dolor a la mujer e incluso irritación.

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Dispareunia:

Con esta palabra nos referimos al dolor en el acto sexual con penetración; a veces también se denomina coitalgia. Parece ser que comparando a las mujeres que dan pecho con las que dan biberón, son estas últimas las que tienen una puntuación más elevada en cuanto al dolor en el coito, independientemente del tipo de parto que hayan tenido. Y además parece ser que perdura durante todo el tiempo que dura la lactancia.

Deseo más bajo:

No solo está influenciado por los factores hormonales, sino que muchos de los cambios que ocurren en el postparto pueden afectar a las ganas de tener sexo en la mujer puerpera, como cambios de rol, la dependencia constante del bebé hacia la madre, sentimientos de inseguridad, de estar atada al bebé, la falta de espontaneidad que caracteriza el periodo postparto (en el que estamos a expensas del poco tiempo que nos deja el bebé para compartir momentos de intimidad con nuestras parejas…).

Si bien gran parte de los cambios anteriores puedan extrapolarse a las mujeres que optan por una lactancia artificial, las puntuaciones en los índices de función sexual femenina que valoran el ítem del deseo son más bajos, por lo general, en las mujeres que dan pecho.

Autopercepción:

Las mujeres que lactan pueden sufrir alteraciones en la propia imagen; por ejemplo, los pechos más grandes y las areolas también de mayor tamaño, con secreción láctea continua o con una mayor pigmentación. Los pechos pasan de ser un objeto erótico a la fuente de alimentación de nuestro pequeño. Además, para muchas mujeres están muy sensibles, con lo que el tacto las incomoda.

Durante la lactancia muchas mujeres ganan peso, y la grasa corporal se distribuye de una manera muy peculiar, con predominancia en las caderas, por lo que pueden llegar a no reconocerse en el espejo. Estos cambios, que se mantienen mientras dura la lactancia, pueden llegar a hacer que las mujeres no se sientan sexis, y por consiguiente afectar la sexualidad femenina.

Autoestima en el postparto.

Insomnio:

Debido a los múltiples despertares que tiene la madre para atender a la demanda de alimentación del bebé, parece ser que las madres que dan el pecho tienen más riesgo de sufrir privación de sueño con respecto a las madres que no dan el pecho, lo que según estudio podría afectar de manera directa a las relaciones sexuales. Muchas mujeres necesitan descansar antes que mantener encuentros íntimos con sus parejas; evidentemente, la falta de sueño influye en las relaciones sexuales.

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Un estudio publicado en 2018 concluye que el número de despertares nocturnos para dar de mamar al bebé influiría de manera directa y negativa en la función sexual de la mujer; mientras que no había diferencias en aquellas cuyos bebés se despertaban poco y mamaban de día preferentemente en comparación con las que optaban por la lactancia artificial.

La sexualidad femenina es cíclica y muy compleja, viéndose afectada por múltiples factores. Conocerlos y saber cómo pueden afectarnos puede ayudar a anticipar y respetar los cambios que pueden modificar la respuesta sexual femenina en las diferentes etapas de la vida, una de ellas la época de la lactancia.