Las 4 etapas de la vida y sus crisis

Cada una de las etapas de la vida tiene sus partes positivas y negativas, pero disfrutar del momento y buscar siempre el lado bueno de lo que nos ocurre nos ayudará a vivirlas plenamente

Desde que nacemos nos esperan 4 etapas de la vida importantes por las que intentamos pasar de la mejor manera.

Sin embargo, muchas veces no somos conscientes de estas etapas de la vida. Así como de las crisis que hay en cada una de ellas.

Hoy vamos a descubrirlas, ¿nos acompañas?

La infancia, la primera de las etapas de la vida

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La primera de las etapas de la vida no podría ser otra que la infancia. Pero, ¿qué tipo de crisis pueden existir en uno de los periodos más dulces para el ser humano?

Sin duda alguna, el hogar y los padres. Muchos son los niños que se crían en familias desestructuradas e inestables, donde no se les transmite el cariño necesario.

Muchos de estos niños tendrán heridas emocionales y carencias que se manifestarán en su vida adulta. Esto les causará graves problemas para relacionarse con los demás.

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Compartir tiempo de calidad con los más pequeños, permitirles ser niños, que jueguen, que disfruten de la vida. No deberán ser el objetivo de las frustraciones adultas, si queremos evitar una de las primeras grandes crisis que se manifestarán con el tiempo.

La adolescencia y la juventud

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La adolescencia es un periodo clave en la formación de la personalidad. Aquí es donde hay una mayor presión por sentirse bien con uno mismo y por encajar en el mundo. Asimismo, en esta etapa se gestan las primeras crisis relacionadas con el cuerpo.

Cumplir con los cánones de belleza, o sucumbir ante llamadas de atención sobre el físico, puede provocar diversos problemas relacionados con la bulimia y la anorexia.

Será esencial establecer vínculos saludables con los demás. Así como solucionar cualquier problema cuyas consecuencias sea baja autoestima e incluso depresión.

Los adolescentes pasarán a ser jóvenes adultos que verán potenciados esos problemas no solventados. Problemas que repercutirán de forma importante en su vida.

La madurez

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Esta es una etapa de la vida caracterizada por la estabilidad, pero donde la crisis también tiene su cabida.

Tener un trabajo estable, pero que quizás nos aburre, o estar presionados por tener una familia e hijos puede abrumarnos en esta etapa tan importante.

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Por un lado, muchas personas no se atreven a cambiar de trabajo. Mientras que, por otro lado, los que lo hacen pasan por una crisis que a veces cuesta superar porque la decisión podría haber sido mejor.

En cuanto a formar una familia, las personas en esta etapa intentan escapar de la temida soledad. Sus ansias por encontrar pareja o formar una familia, debido a la presión social, puede hacer que terminen con quien no quieren.

Es importante no dejarse guiar por lo que otros dicen o por esos comentarios de “se te va a pasar el arroz” que, aunque no lo creamos, existen.

La vejez

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Ya hemos cumplido tres de las etapas de la vida y ahora nos encontramos en la última, la vejez. Aquí, la jubilación se hace presente y podemos gozar más de la vida. No obstante, esta etapa se caracteriza, a veces, por la soledad.

Aquellas personas cuyos hijos se han ido o cuya pareja ha fallecido pueden encontrarse con un hogar silencioso que les deprima.

No obstante, es un momento vital para poder hacer todo aquello que nos apetece y que nunca hemos podido hacer.

Viajar, conocer nuevas personas y realizar actividades que nos llenen de alegría… Todo esto es posible con ganas y con actitud.

Antes de irte ten en cuenta que Vivir es mucho más que existir

Cada una de las etapas de la vida tiene su lado positivo y negativo. No obstante, lo esencial es poder vivir cada una de forma plena, como queremos y siendo nosotros mismos.

Vivir amargados no es una posibilidad, estar en un sitio que no queremos tampoco. La vida pasa deprisa y no estamos para perder el tiempo experimentándola con desazón.

Hagamos lo posible para que nuestro paso por este mundo sea muy dulce. Intentemos centrarnos siempre en el aquí y el ahora.