Las 4 etapas de la vida y sus crisis

Raquel Lemos Rodríguez·
18 Junio, 2020
Cada una de las etapas de la vida tiene sus partes positivas y negativas, pero disfrutar del momento nos ayudará a vivirlas plenamente. Descúbrelo a continuación.

Desde que nacemos nos esperan 4 etapas de la vida por las que intentamos pasar de la mejor manera posible. Todas ellas tendrán sus momentos oscuros, tristes y nostálgicos, pero también aquellos luminosos, felices y bonitos.

Lo importante, así pues, es vivirlas todas. Saborearlas, apreciarlas y degustarlas poco a poco, sin prisa, tratando de adquirir un aprendizaje de cada experiencia, sea esta mala o buena.

Por lo tanto, aquí te las presentamos.

Las 4 etapas de la vida

La infancia

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La primera de las etapas de la vida no podría ser otra que la infancia. Pero, ¿qué tipo de crisis pueden existir en uno de los períodos más dulces para el ser humano?

Sin duda alguna, el hogar y los padres. Muchos son los niños que se crían en familias disfuncionales e inestables, donde no se les transmite el cariño necesario.

Muchos de estos pequeños tendrán heridas emocionales y carencias que se manifestarán en su vida adulta. Esto les causará graves problemas para relacionarse con los demás.

Hay que compartir tiempo de calidad con ellos, permitirles ser niños, que jueguen, que disfruten de la vida. No deberían ser el objetivo de las frustraciones adultas.

Descubre: 6 pasos para sanar las heridas emocionales de la infancia

La adolescencia y la juventud

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La adolescencia es un período clave en la formación de la personalidad. Aquí es donde hay una mayor presión por sentirse bien con uno mismo y por encajar en el mundo. Asimismo, en esta etapa se gestan las primeras crisis relacionadas con el cuerpo.

Cumplir con los cánones de belleza o sucumbir ante llamadas de atención sobre el físico pueden provocar diversos problemas relacionados con la alimentación, como la bulimia y la anorexia.

Para prevenirlo, será esencial establecer vínculos saludables con los demás, así como solucionar cualquier problema cuyas consecuencias sean la baja autoestima, entre otras.

Los adolescentes pasarán a ser jóvenes adultos que verán potenciados esos problemas no solventados. No obstante, tendrán las herramientas necesarias para afrontar esta carga con mayor paciencia y sosiego.

La madurez

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Esta es una etapa de la vida caracterizada por la estabilidad, aunque a veces esto puede acarrear problemas.

Tener un trabajo estable, pero que quizás nos aburra; estar en pareja, pero querer disfrutar de la soltería y no atreverse; volver a estudiar y no hacerlo por el “qué dirán”…todo ello puede abrumarnos en este período tan importante.

Por un lado, muchas personas no se atreven a cambiar de aspiraciones vitales. Por otro, los que lo hacen pasan por una crisis que a veces cuesta superar al considerar que quizás se están equivocando.

En cuanto a formar una familia, las personas en esta etapa intentan escapar de la temida soledad. Sus ansias por encontrar pareja o formar una familia, debido a la presión social, pueden hacer que terminen con alguien a quien no amen.

Es importante no dejarse guiar por lo que otros dicen o por comentarios malintencionados. No hay edad para el amor, y se está mejor solo que mal acompañado.

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La vejez

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Ya hemos cumplido tres de las etapas de la vida y ahora nos encontramos en la última, la vejez. Aquí, la jubilación se hace presente y podemos gozar más de la vida. No obstante, esta etapa se caracteriza, a veces, por la soledad.

Aquellas personas cuyos hijos se han ido o cuya pareja ha fallecido pueden encontrarse con un hogar silencioso que les haga sentirse tristes. No obstante, es un momento vital para poder hacer todo aquello que nos apetece y que nunca hemos podido hacer.

Viajar, conocer nuevas personas, realizar actividades que nos llenen de alegría, etc. En este período ya no importa lo que piensen los demás, somos más sabios y, por lo general, tenemos más dinero.

No esperes al final para disfrutar y ser feliz

Cada una de las etapas de la vida tiene su lado positivo y negativo. No obstante, lo esencial es poder vivir cada una de forma plena, como queremos y siendo nosotros mismos.

Vivir amargados no es una posibilidad, estar en un sitio que no queremos, tampoco. La vida pasa deprisa y no estamos para perder el tiempo experimentándola con desazón.

Hagamos lo posible para que nuestro paso por este mundo sea muy dulce. Intentemos centrarnos siempre en el aquí y el ahora.