Las 3 grandes diferencias entre la ansiedad y el estrés

Mientras que la ansiedad viene por un agobio interno, el estrés es externo, ya que debemos cumplir con terceros, no con nosotros mismos. En dosis justas, pueden tener su parte positiva

La ansiedad y el estrés no son lo mismo. Sin embargo, al compartir en ocasiones una misma sintomatología es común no diferenciar entre un trastorno emocional y el otro.

Ahora bien, debemos entender en primer lugar que aquello que los separa es el origen. El estrés es una respuesta a una situación o evento en concreto que etiquetamos como amenazante.

La ansiedad, por su parte, aparece cuando anticipamos riesgos o amenazas que no están presentes o que aún no han aparecido. En nuestra mente se instala una fuente de angustia constante que no podemos controlar a pesar de que esta no siempre sea real.

Cabe decir que en ocasiones, ambos estados pueden aparecer juntos. Sin embargo, será siempre un profesional de la salud quien determinará con su diagnóstico qué es lo que estamos sufriendo verdaderamente.

A veces, tras este tipo de angustias puede existir estrés crónico, un trastorno de ansiedad generalizada, fobias u otros trastornos.

Entendamos por tanto en qué se diferencia la ansiedad y el estrés.

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Diferencias entre la ansiedad y el estrés

En el 2001, Garnefski, Kraaij, y Spinhoven desarrollaron un nuevo instrumento, el CERQ, para establecer las diferencias entre el estrés, la ansiedad y la depresión. En un estudio sobre el mismo se nos revela que la clave para clarificar un estado u otro está en el modo en que aplicamos nuestro enfoque mental y emocional.

Veamos a continuación en qué se basa esta distinción.

1. El estrés y la ansiedad tienen distinto origen

mujer que sufre la ansiedad y el estrés

Una de las grandes diferencias entre la ansiedad y el estrés es que su detonante no es el mismo, aunque en un principio pensemos que sí.

  • La ansiedad surge tras una sensación de miedo que, en la mayoría de los casos, es irracional. Por ejemplo, miedo a perder a la pareja, miedo a quedarse solo o a fracasar.
  • En cambio, el estrés aparece cuando nos sentimos colapsados por las responsabilidades y creemos que no vamos a dar para todo.

Incluso puede aparecer cuando carecemos de la información suficiente para desempeñar bien una acción cotidiana (por ejemplo, vestir a los niños para ir al colegio antes de salir para el trabajo con el tiempo justo).

2. La ansiedad sí es un síntoma del estrés

mujer que sufre la ansiedad y el estrés

La confusión entre lo que es la ansiedad y lo que es el estrés aparece porque la primera es un síntoma del segundo. No obstante, esto ocurre en momentos específicos.

Como bien mencionábamos al principio, el estrés es algo que sucede de manera puntual y como consecuencia de una amenaza puntual. Suele venir y marcharse. Sin embargo, hay algo conocido como “estrés crónico”.

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Cuando no conseguimos manejar y gestionar el estrés puntual los pensamientos se vuelven obsesivos. Nuestro enfoque mental se centra una y otra vez en esas preocupaciones, en esas amenazas puntuales,  y entonces la ansiedad hace acto de presencia.

En el momento en que la ansiedad se convierte en síntoma del estrés se produce un gran cansancio, fatiga emocional, apatía, mal humor…

3. Las presiones sociales generan estrés; las creencias, ansiedad

chica que sufre la ansiedad y el estrés

Otra de las grandes diferencias entre la ansiedad y el estrés es que la ansiedad es fruto de creencias que forman parte del punto de vista que tenemos con respecto al mundo.

Por ejemplo, si en mi familia ha existido la creencia de que todos los hombres abandonan a las mujeres, al final, cada vez que esté con una pareja, mi miedo a que eso suceda se transformará en ansiedad.

Una ansiedad que me generará determinados comportamientos como exceso de control, vigilar a la pareja, atosigarla, querer estar siempre con ella, etc.

Este comportamiento posiblemente provoque un alejamiento de la otra persona, lo que aumentará mi ansiedad.

¿La solución? Tengo que cambiar mis creencias.

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¿Qué ocurre si sufro de estrés? Que estoy sometido a una gran presión social, aunque también a una gran presión familiar, laboral, etc.

Por ejemplo, si mi familia me insiste con que estudie una carrera, me sentiré presionado y fruto de esa presión estaré en casi un constante estrés.

Cuando vaya a un examen, cuando descubra mi nota media, en todos y cada uno de esos momentos me estresaré porque quiero dar la talla debido a una demanda que me están haciendo los demás.

Vivir sin ansiedad y estrés, ¿es posible?

Mujer feliz que se libera de la ansiedad y el estrés

Ahora que hemos visto las diferencias entre la ansiedad y el estrés, así como los contextos en los que pueden desarrollarse, nos surge una pregunta: ¿Se puede vivir sin ansiedad y estrés?

La respuesta es “no”, pero lo que sí se puede hacer es atenuar lo que nos provocan. Aunque no debemos olvidar que tanto la ansiedad como el estrés tienen una parte positiva.

La ansiedad es un estado de alerta que nos invita a revisar algo que tenemos en nuestra mente (preocupaciones, creencias) y que debe ser cambiado.

Tomar una nueva perspectiva de las cosas, deshacerse de creencias que, en realidad, no te pertenecen a ti sino a tu familia puede liberarte de una carga que cada vez está pesando más.

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En cuanto al estrés, en ocasiones es sumamente positivo pues nos activa, nos vuelve más eficaces e incluso es ayuda a que, si tenemos algo que entregar, lo hagamos mucho antes.

Sin embargo, es necesario no prolongar este estrés. Debemos lograr que este sea solo puntual y que no empiece a formar parte de nuestra rutina.

Asimismo y para concluir, conviene recordar que para manejar mucho mejor estos estados siempre es conveniente consultar con los profesionales especializados.

 

 

  • Shin, L. M., & Liberzon, I. (2010, January). The neurocircuitry of fear, stress, and anxiety disorders. Neuropsychopharmacology. https://doi.org/10.1038/npp.2009.83