Las castañas, fruto seco con gran valor nutricional

Además de ser ricas en vitaminas y minerales, así como en fibra, las castañas son bajas en grasas, y más aún si las consumimos tostadas o asadas

Las castañas son un fruto seco que aporta grandes beneficios nutricionales, ya que contienen una destacada cantidad de fibra y grasas saludables, además de poseer un índice glucémico bajo. Son ideales para cualquier dieta, puesto que son bajas en calorías y ricas en nutrientes esenciales.

Lo más interesante es que ayudan a incrementar el nivel de energía, minimizando la fatiga. Por si fuera poco, prolongan la sensación de saciedad y disminuyen la necesidad de tener continuos “picoteos”. ¿Ya las probaste? Las puedes comer tostadas o asadas. Descubre sus propiedades.

Propiedades nutricionales de las castañas

Las castañas se han valorado en decenas de culturas alrededor del mundo debido a su valor nutricional. Si bien tiene características similares a las de otros frutos secos, son más bajas en calorías y representan una fuente importante de energía. 

Su ingesta moderada contribuye a mantener un peso sano, especialmente por sus hidratos de carbono complejos, aminoácidos y grasas saludables. Estos, en conjunto, frenan la necesidad de comer en exceso y estimulan el metabolismo y la formación de masa muscular. Repasemos en detalle sus propiedades nutricionales.

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Ricas en antioxidantes

Los antioxidantes de las castañas ayudan a proteger el cuerpo del daño celular causado por los radicales libres, que pueden dañar las células sanas, y conducir al cáncer. Entre ellos se encuentran vitaminas A, C y E, con valores del 1%, 62% y 4% respectivamente del valor diario recomendado.

Estas vitaminas antioxidantes trabajan juntas para apoyar la salud y reducen el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular. Asimismo, fortalecen el sistema inmunitario y mejoran la respuesta del cuerpo ante agentes patógenos como virus y bacterias.

Vitaminas del grupo B

Este fruto seco contiene varias vitaminas del grupo B, las cuales son necesarias para el metabolismo y el crecimiento. Además, aportan energía, colaboran en la formación de nuevas células rojas de la sangre y son determinantes para la salud cerebral y del sistema nervioso

En las castañas asadas se encuentran muchas vitaminas del grupo B; una taza de castañas asadas ofrece el 36% del valor diario recomendado de vitamina B6, además de vitaminas B1, B2, B3, B5 y B9.

Vitamina K

Se estima que las castañas pueden aportar hasta un 10% de la dosis diaria recomendada de vitamina K. Este nutriente es clave para una adecuada coagulación de la sangre y para mejorar la síntesis de proteínas que protegen los huesos y tejidos.

Fibra

Las castañas contienen más fibra que las nueces; casi un gramo más que éstas últimas y que otros frutos secos, aunque es la mitad de la cantidad que contienen las avellanas. Sin embargo dado su contenido en fibra se convierte en un alimento de bajo índice glucémico.

Esto, en particular, favorece el control de los niveles altos de colesterol y disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, mejora la digestión, evita el estreñimiento y disminuye la ansiedad.

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Ácidos grasos

Las castañas contienen altos niveles de ácidos grasos esenciales, como el ácido linoleico, que es beneficioso para mantener la salud cardiovascular y del sistema nervioso. Su correcta asimilación disminuye los niveles de colesterol y combate el exceso de inflamación.

Otros nutrientes

Son un alimento con un aporte importante de hidratos de carbono complejos, ideales para mantener un buen rendimiento físico y mental. También hacen aportes moderados de minerales como el potasio, cobre y magnesio. En cuanto a sus proteínas, se estima que contienen 3, 5 gramos por cada porción de 100 gramos.

Consejos de compra

Para disfrutar todas las propiedades de las castañas es conveniente prestar atención a algunos consejos de compra. Asegúrate de elegir las que son a simple vistas sanas, con cubierta tersa, sin manchas y firmes al tacto. Las duras suelen ser las frescas, mientras que las huecas y blandas, viejas.

Consérvalas en un lugar seco y ventilado, sin bolsa de plástico. Puedes prepararlas asadas en brasas o al horno. Si lo prefieres, también las puedes cocinar y usarlas para hacer guarniciones, puré o rehogados.

Imagen cortesía de imagina (www.giuseppemoscato.com)

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