Las claves sobre la enfermedad de parkinson

S bien existen tratamientos para paliar los síntomas, es muy importante que la persona afectada asuma que se trata de una enfermedad crónica y que puede tener épocas mejores o peores

La enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa crónica que afecta al sistema nervioso, concretamente al área que coordina la actividad, el tono muscular y los movimientos. Esta área es la llamada sustancia negra.

Se desconoce la causa de la enfermedad, aunque hay estudios que están avanzando en este tema; afecta por igual a hombres y mujeres y la edad de aparición oscila entre los 40 y 70 años.

Los síntomas aparecen cuando se ha producido una pérdida importante de neuronas dopaminérgicas, es decir, que secretan dopamina, neurotransmisor encargado de enviar la información necesaria para controlar las funciones que antes hemos nombrado.

Síntomas de la enfermedad de Parkinson

Existen 4 síntomas que son lo signos cardinales, es decir, la aparición de dos de ellos pueden orientar al diagnóstico de Parkinson:

Temblor en reposo que desaparece al adoptar una postura o emprender una acción, Los miembros más afectados son los superiores, aunque puede afectar a cualquiera. Empeora con el cansancio o el estrés. Afecta a más del 70% de los afectados. Pero debemos aclarar que hay múltiples causas que pueden producir temblor.

Rigidez muscular o resistencia a realizar los movimientos extensor y flexor de las extremidades. Afecta sobre todo a muñecas y tobillos y suele empezar con dolor o calambres.

Lentitud en los movimientos que requieren mayor habilidad o precisión, sobre todo, empezar y terminar dichos movimientos.

Alteraciones posturales. El paciente tiende a adoptar una postura con el tronco, la cabeza y las cuatro extremidades flexionadas. Esto dificulta la marcha que suele ser con pequeños pasos.

La progresión de la enfermedad varía mucho dependiendo de cada paciente.

Tratamiento de la enfermedad de Parkinson

Actualmente, no existe ningún tratamiento curativo de la enfermedad, todos van dirigidos a aliviar los síntomas y a enlentecer la progresión.

El tratamiento farmacológico debe ser pautado y controlado por el neurólogo pero, en rasgos generales indicaremos que la finalidad es evitar la disminución de los niveles de dopamina.

La rehabilitación es muy importante para mantener una vida activa del paciente y que su autocontrol de sus movimientos sea el mayor posible. Se utiliza técnicas de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional, hidroterapia, masajes, etc. El apoyo psicológico es fundamental para que el paciente asuma que sufre una enfermedad crónica pero que puede paliarse con tratamiento y esfuerzo.

Hay estudios muy esperanzadores que han descubierto una sustancia que podría estar implicada en su origen e incluso, hace unos meses, saltó la noticia de que se está trabajando en una vacuna terapéutica. A pesar de las esperanzas que esto infunde en los afectados y familiares, debemos recordar que ésta aún está en fases tempranas de estudio.