Las enfermedades cardíacas no solo afectan al corazón

Este artículo ha sido verificado y aprobado por José Gerardo Rosciano Paganelli el 27 enero, 2019
La insuficiencia cardiaca congestiva, la enfermedad arterial periférica, la enfermedad renal terminal y el tromboembolismo venoso son algunas de las enfermedades que no solo comprometen la salud del corazón, sino la de otros órganos.

A pesar de que lo que se suele pensar, las enfermedades cardíacas no solo afectan al corazón. De hecho, suelen comprometer la salud de otros órganos, como los riñones, entre otros. Por otra parte, no solo se reducen a dos peligros: el infarto y el ictus cerebral, sino que pueden abarcar otros desenlaces.

En otras palabras, aunque el corazón sea el foco de una enfermedad cardíaca, se comprometen otras áreas del cuerpo, como el cerebro, ya que la sangre no fluye correctamente hasta él; esto puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto, derrame cerebral y ataque isquémico transitorio.

La Sociedad de Cirugía Vascular de Chicago, en Estados Unidos, afirma que las enfermedades cardíacas están, por lo general, vinculadas con la ateriosclerosis. Y, a medida que la placa acumula en las arterias, puede llegar a aparecer la llamada: “enfermedad arterial periférica” (EAP).

Para cuando las arterias se bloquean, resulta mucho más difícil que la sangre que contiene oxígeno circule por el organismo, con lo cual, comienzan a notarse diversas molestias.

La enfermedad arterial periférica

De todas las enfermedades cardíacas, la EAP es una de las más extendidas en los Estados Unidos. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), afecta a entre 8 y 12 millones de personas en total.

Pero, ¿de qué se trata? Pues bien, la enfermedad arterial periférica es un problema circulatorio en el que el flujo sanguíneo se ve dificultado, en vista de que las arterias se han estrechado. Dicho estrechamiento se produce por la acumulación de depósitos de grasa (arterioesclerosis).

Según el caso, la EAP puede presentarse de forma asintomática, con síntomas leves o bien, con molestias varias, como dolor en las extremidades inferiores o entumecimiento. Por otra parte, la EAP puede causar cansancio y falta de aliento.

Mejora la salud cardiovascular

Factores de riesgo

  • Diabetes.
  • Hipertensión.
  • Tabaquismo.
  • Edad avanzada.
  • Colesterol alto.
  • Antecedentes familiares.
  • Niveles altos de homocisteína.
  • Índice de masa corporal (IMC) mayor de 30 (Obesidad).

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Diagnóstico y tratamiento

Para poder diagnosticar a una persona con EAP, el médico habrá de realizar una evaluación física a la persona así como ordenar la realización de varias pruebas de imagen para poder estudiar el caso a profundidad. Y una vez recibido el diagnóstico, la buena noticia es que este es un padecimiento que puede tratarse. 

Es imprescindible mantener buenos hábitos de vida y, sobre todo, eliminar el tabaco para que el tratamiento pueda tener éxito. Por otra parte, será necesario respetar los controles periódicos del médico para comprobar si han habido avances y qué aspectos se debe seguir mejorando.

No se debe olvidar que, a pesar de que el tratamiento pueda mejorar la calidad de vida, no se trata de un conjunto de medidas temporales sino que deben mantenerse de por vida. Por ende, es de suma importancia no abandonarlos una vez se note una mejoría.

Otras enfermedades cardíacas que no solo afectan al corazón

  • Insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Tromboembolismo venoso.
  • Trombosis venosa profunda.

La mejor arma es la prevención

Las enfermedades cardíacas pueden afectar diversos órganos y afectar la calidad de vida de los pacientes, de allí, la importancia de recibir un diagnóstico precoz, un tratamiento adecuado y, en especial, cumplir con los controles pautados por el médico.

Después de los 50 años, las personas que tienen antecedentes de diabetes o tabaquismo, deben solicitar una cita médica para descartar una posible EAP y, si fuese el caso, recibir un diagnóstico precoz. Por otra parte, toda persona mayor de 70 años debe examinarse y, sobre todo, si experimenta dolor, entumecimiento y otros síntomas.

Quienes tienen menos de 50 años de edad pero padecen diabetes y presentan alguno (o varios) de los factores de riesgo de la EAP mencionados, como hipertensión u obesidad, también deben examinarse con su médico.

No hay que olvidar que, si la persona sabe que existen antecedentes familiares de EAP o cualquier otra afección similar, la prevención siempre será la mejor arma. 

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  • Lahoz C, Mostaza JM. La aterosclerosis como enfermedad sistémica. Rev Española Cardiol. 2007;60(02):184-195. http://www.revespcardiol.org/es/la-aterosclerosis-como-enfermedadsistemica/articulo/13099465/
  • Enfermedades Cardiacas y Cardiovasculares. GeoSalud. https://www.geosalud.com/enfermedades%20cardiovasculares/cardiovasculares.htm