Las formas de lograr más placer al tener sexo

A la hora de tener sexo, debemos tener en cuenta que todo el disfrute es mucho más que el acto de la penetración. Los juegos preliminares son fuente de inagotable placer sexual.

Hacer disfrutar a la pareja es uno de los objetivos principales del sexo. La rutina y la monotonía son contrarios al disfrute de las relaciones sexuales en pareja. Se hace necesario innovar. Experimentar nuevas posturas, hacer a un lado los prejuicios y entregarse al placer, podrían ser algunos de los recursos para lograrlo. 

Para un mayor placer sexual no solo masculino

Ante todo, conviene tener presente que el placer sexual en los hombres no se limita al pene. Suele pensarse que el placer sexual de estos estriba únicamente en la estimulación del órgano genital masculino. Sin embargo, hay muchas otras zonas de su cuerpo que potencian las sensaciones que acompañan, de hecho, al disfrute sexual.

Nos referimos a esas otras zonas del cuerpo dotadas de muchísimas terminaciones nerviosas. Justo eso es lo que las hace tan sensibles. Hablamos de los labios, el cuello y las orejas, por ejemplo, aunque no solo. Dependiendo de la persona, los elementos de esta enumeración podrían crecer o simplemente cambiar.

Es importante estimular, por tanto, esas otras zonas erógenas. Cierto es que la sensibilidad de las zonas erógenas varía de persona a persona. Cualquiera sean las zonas erógenas de las personas implicadas en el acto sexual, su estimulación trae consigo la excitación necesaria para que haya una buena erección en el caso del hombre.

No hay que olvidar que esta etapa de juegos preliminares es fuente de placer mutuo. Así, el placer que provocamos en la pareja crecerá en la misma medida que el nuestro. De esta manera, el acto sexual resultará mucho más placentero para ambos.

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Etapa preliminar: juegos y caricias

Como se dijo antes, las zonas erógenas por excelencia son los labios, el cuello y las orejas. De ahí que sean estos un buen punto de partida. Un beso apasionado, por ejemplo, podría ser un magnífico desencadenante de la activación sexual.

Y así, con cada uno de los elementos mencionados anteriormente. Pequeños mordiscos en los labios de la pareja, recorrerlos con la lengua son solo alguno de los juegos que practiquemos para conseguir la excitación mutua.

¿Qué duda hay de que las orejas son una parte del cuerpo, especialmente sensible? Sus numerosísimas terminaciones nerviosas hacen que esta zona tenga una alta receptividad ante estímulos externos. Eso explica, en parte, nuestro sentido del oído.

Así pues, es máxima la sensación de placer a que da pie que las acariciemos con los dedos por la parte trasera. Que pasemos la lengua por el lóbulo o el susurro de unas pocas palabras a corta distancia del oído. Con estos simples gestos podríamos lograr en nuestra pareja una excitación que, de otra manera, de seguro llevaría mucho más tiempo conseguir.

Zonas del cuerpo masculino que estimular para aumentar el placer sexual de la pareja

Hacer el amor con la luz apagada o encendida.

Debido a la visibilidad del cuello, conviene que los juegos en esta zona del cuerpo sean especialmente delicados. De lo contrario, podrían quedar marcas en la piel que darían pistas a los demás de nuestra vida íntima.

El pecho es, sin duda, otra de las zonas erógenas donde centrar los juegos preliminares. A algunos les cuesta reconocer que su estimulación les excite. Tal vez piensen que los pezones sean zonas erógenas solo en las mujeres.

Nada más alejado de la realidad, sin embargo. Aunque las mamas en el caso de los hombres no están desarrolladas como en las mujeres, no por ello dejan de formar parte de la sexualidad humana.

Del pene, el glande es la zona donde se concentran la mayoría de sus terminaciones nerviosas. Más allá de la erección, ello explica que se le considere la principal zona erógena masculina. Conviene insistir, no obstante, que no es la única.

Así las cosas, se le puede acariciar con la lengua. Otra de las caricias posibles es la de formar un anillo con dedos o mano, al tiempo que, con la otra, acariciar el tronco. Los testículos, por su parte, son otras de las zonas que más placer dan al hombre. Estimulados de una forma apropiada, pueden producir muchísima excitación.

Asimismo, conviene recordar que la cara interna de los muslos también es una importante fuente de placer sexual. Esto es algo que algunas personas suelen perder de vista.

Para un mayor placer femenino

Entre las cosas que más valoran las mujeres es que su pareja se preocupe por darles placer. Parecería  que la creatividad, en este sentido, tendría un valor secundario. Sea como fuere, es importante que el chico tenga paciencia y resistencia para proporcionar placer. Que así sea es una cualidad muy apreciada por las mujeres.

De ahí la importancia de los juegos preliminares al acto sexual. Sin ir más lejos: los besos. Los besos son muy valorados por cualquier mujer, sobre todo, durante las relaciones sexuales.

El clítoris y otras zonas erógenas

El clítoris y otras zonas erógenas

Además del clítoris, hay que estimular otras zonas erógenas femeninas para que el placer durante el acto sexual sea máximo. Los pechos y los genitales no son las únicas zonas erógenas de las mujeres.

Entre muchas otras posibles, convendría probar a estimular zonas como la espalda, las caderas, la entrepierna, el vientre. Por supuesto, más allá de los labios, el cuello y las orejas, como comentábamos antes.

Quizás para la mayoría de las mujeres, el clítoris sea el órgano sexual femenino más importante. De ahí que si no se estimula adecuadamente, la mujer no llegue al orgasmo muchas veces. El clítoris es a las mujeres lo que el glande a los hombres.

Es tan intensa la sensación de placer cuando el clítoris es estimulado que muchas mujeres no soportan la estimulación directa si, para entonces, no ha alcanzado cierto grado de excitación.

He aquí, pues, un consejo que deberás adaptar a las preferencias o características de tu pareja: Al principio, podrías acariciar las zonas que rodean al clítoris. Luego, podrías ir acercándote progresivamente, a medida que la excitación aumente.

La preparación del coito, con imaginación

La penetración es solo una parte del acto sexual. Y como tal, conviene esperar al grado de excitación máximo para que tenga lugar. Por tanto, ha de tomarse el tiempo necesario para estimular las diferentes zonas erógenas de la mujer.

De esta forma, ella conseguirá excitarse bien. En el caso de las mujeres, la excitación se traduce en lubricación. Y esta, a su vez, es indispensable para facilitar la penetración y poder disfrutar de ella. De ahí la importancia de la imaginación para la potenciación del placer. Solo así es posible convertir el acto sexual en una experiencia única.

La iniciativa y la creatividad siempre en función de las preferencias personales y de la pareja, aseguran la calidad de las relaciones sexuales. Es decir, que sean todo lo satisfactorias que se espera.

Pasamos a enumerar solo algunas de las muchísimas posibilidades que existen para aderezarlas. Sirvan solo de ejemplo, pues, las velas aromáticas, frutas, hielo y baños de espuma. Los masajes, juguetes sexuales, espejos, disfraces, podrían ser añadidos a la larga e insospechada lista.

En las posiciones en que la mujer está arriba, favorecen la estimulación del clítoris. Ello permite que el orgasmo llegue más rápida y fácilmente.

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El sexo oral, fuente inagotable de placer

También, en este caso, debemos partir de reconocer que no a todas las mujeres les gusta practicar el sexo oral. No obstante, podría decirse que el sexo oral es un ingrediente de importancia sin par en el sexo. Dada la inagotable fuente de placer que es, valdría la pena consultar con la pareja la posibilidad de practicarlo.

No está de más recordar que la delicadeza es clave para el ejercicio satisfactorio de este tipo de práctica sexual. El motivo de esta recomendación no es otro que la alta sensibilidad del clítoris; también del glande, como es lógico.