Las madres no tienen vacaciones

Daniela Castro · 17 mayo, 2018
Las vacaciones cambian de significado después de ser mamás. Aunque los esfuerzos se multiplican como nunca antes, el amor por la familia hace que valga la pena.

Las prioridades en la vida de una mujer cambian después de ser mamá. Por eso, una vez nacen los hijos, las madres no tienen vacaciones por un largo tiempo. Esos días enteros en los que existía la posibilidad de descansar o ir de fiesta quedan atrás.

La tarea de ser madre supone retos y responsabilidades tan importantes que se hace necesario invertir el 100 % del tiempo. Sin embargo, nada se compara con el sentimiento y la satisfacción de poder ver crecer a los hijos felices, contando siempre con el apoyo maternal.

Si bien las vacaciones empiezan a tener otro significado, los placeres pasan a un segundo plano cuando lo principal es la familia. De hecho, de esta labor se derivan experiencias tan significativas que marcan para siempre la vida.

¿Cómo son las vacaciones de una mamá? Aunque la expectativa nos hace pensar en playa, pareja y niños jugando, lo cierto es que está muy alejado de la realidad. Aunque hay momentos muy entretenidos, las madres no tienen vacaciones.

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Las vacaciones de una madre son diferentes

Madre e hija cocinando.

El verano, la época navideña y cualquier periodo de vacaciones puede sonar muy divertido. Sin embargo, contrario a ser un tiempo de relajación y descanso, las madres suelen tener más ocupaciones. Con los niños en la casa y las tareas multiplicándose, es difícil pensar en un tiempo para sí mismas.

Estas labores se extienden, inclusive cuando se planea un viaje familiar. Aunque todos salgan con el ánimo de disfrutar y relajarse, las madres en realidad no están descansando. En todo momento deben velar por la seguridad de sus hijos. Además, sigue siendo necesario preocuparse por hábitos comunes como la alimentación, el baño y la salud.

La rutina de una madre en vacaciones puede variar en cada caso, dependiendo del apoyo de su pareja y familia, así como del número de hijos. Sin embargo, en gran parte de los casos es más o menos así:

  • Cuando los niños no tienen clase, las actividades de la casa aumentan.
  • De igual manera es necesario levantarse temprano para preparar los desayunos y realizar los quehaceres.
  • En los paseos es difícil relajarse porque hay que estar al pendiente de los niños.
  • Los únicos momentos libres son aquellos en los que los niños van a la cama.
  • Los viajes deben ser planificados, ya que no pueden coincidir con la época escolar.
  • Como en otras épocas del año, es difícil tener veladas románticas en pareja.

Lo bueno de todo esto es que se construyen momentos de aprendizaje y valor para la familia. Si bien los planes de soltera aún suenan bastante atractivos, nada se compara con el amor y la felicidad de formar un hogar.

¿Es posible que las madres tengan unas vacaciones verdaderas?

Conseguir unas vacaciones verdaderas.

Cuando se es mamá, es complicado hablar de unas vacaciones placenteras y relajadas. Sin embargo, en determinado momento es de suma importancia buscar unos días para descansar de la rutina y compartir en pareja.

Es muy probable que esta oportunidad no se dé cuando los niños son muy pequeños, ya que requieren todas las atenciones maternales. Sin embargo, una vez crezcan y puedan, por ejemplo, quedarse con su abuela, las vacaciones pueden ser una realidad.

Hacer planes sin hijos puede causar cierto sentimiento de remordimiento, sobre todo cuando existe la costumbre de pasar el tiempo libre en familia. No obstante, puede producir beneficios tanto propios, como en la pareja y los hijos.

La distancia temporal incentiva la autonomía de todos los miembros del hogar. Aunque al principio puede ser difícil para los niños, poco a poco les permite eliminar ese sentimiento de apego que, muchas veces, es perjudicial.

Por otro lado, las madres también les dan la oportunidad a los niños de interactuar con otras personas, disfrutar la compañía de otros familiares y romper la rutina. A pesar de que es difícil eliminar ese sentimiento de preocupación, saber que están con alguien que los ama puede dar un poco de paz.

¿Qué puede hacer una madre para tener unas vacaciones sin remordimientos?

Ser madre y tener vacaciones.

En el momento que sean posibles unas vacaciones sin hijos no deben existir culpas. Si existe ese sentimiento de estar “abandonando” a los hijos, es muy difícil que el viaje sea satisfactorio.

Como la relajación es necesaria y las medidas preventivas también, antes y durante unas vacaciones es bueno considerar algunos aspectos:

  • Dejar a los niños con una persona especial, de total confianza.
  • Elegir a una persona de respaldo, por si la persona encargada tiene un imprevisto.
  • Hacer un “simulacro” con la persona que quedará a cargo, ya sea en una cena o paseo, para que el niño se familiarice.
  • Dejar apuntados los teléfonos importantes, por si acaso.
  • Dejar todo preparado: la casa hecha, los menús para los niños, un botiquín y todos sus documentos.
  • Llamar con regularidad para saber cómo están.

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Muchos relacionamos el término “vacaciones” con “descanso”. Sin embargo, si consideramos todos los esfuerzos que hace una madre, en definitiva podemos decir que no tienen vacaciones.