Las madres sobreprotectoras: cómo evitarlo

Lucía Ramírez · 28 julio, 2018
Seguramente alguna vez has escuchado sobre las madres sobreprotectoras. Quizás te digas a ti misma que no es tu caso, pero, en muchos casos, las madres sobreprotectoras no lo saben; evitar convertirse a una es clave para mantener relaciones sanas con los hijos

Una de las grandes responsabilidades de los padres es la de cuidar de sus hijos para que crezcan sanos y se desarrollen plenamente. No obstante, hay ocasiones en las que dicha responsabilidad sobrepasa límites y se convierte en un problema. En este caso nos referimos a las madres sobreprotectoras.

Madres sobreprotectoras: características

Puede decirse que los padres son sobreprotectores cuando sufren una excesiva preocupación por su hijo. Tanto es así que llegan a crear de manera figurativa una burbuja protectora que aísla al pequeño de cualquier situación que parezca peligrosa o de riesgo, aunque no sea así.

Ahora bien, ¿cómo puedes saber si formas parte del círculo de las madres sobreprotectoras? Algunas conductas que las caracterizan se describen a continuación:

  • Impiden la autonomía de su hijo. Por ejemplo, al darle de comer, bañarle, peinarle, vestirle, etc.
  • Limitan la exploración del mundo. Esto puede implicar impedirle al niño irse de campamento, a jugar a casa de un amigo o viajar.
  • La palabra ‘no’ es constante cuando se dirigen a su hijo.
  • Privan a su hijo de responsabilidades. Tal es el caso de participar en el aseo de su habitación, participar en labores de la casa o de hacer tareas académicas.
  • Solucionan los problemas de sus hijos en lugar de permitir que ellos puedan resolverlas por sí mismos.
  • Justifican o deslindan a los hijos de sus errores.
  • Consienten en exceso a sus pequeños. Les dan premios a pesar de no haberlos ganado, pedido o merecido.
  • Generan miedo al decirles que no son capaces de realizar cierta actividad o conducta.

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Efectos en los niños

Niño enfadado porque no consigue lo que quiere.

En síntesis, las madres sobreprotectoras no permiten que sus hijos se enfrenten a los problemas o dificultades que se les presentan; tampoco solucionarlos de manera natural, lo que impide el aprendizaje por prueba y error.

Por lo tanto, los niños no desarrollan estrategias de afrontamiento, las cuales les permitirán ser más resilientes a lo largo de su vida. Pero dichas consecuencias no son las únicas.

Por ejemplo, la sobreprotección impide que los niños evolucionen socialmente; que no puedan ser autónomos e independientes, que desarrollen sentimientos de inseguridad, miedo y poca valía. También se vuelven dependientes material y afectivamente, por lo que tienen dificultades para tomar sus propias decisiones.

Evidentemente, todas estas circunstancias tienen como probables consecuencias una tendencia hacia el pesimismo y pensamiento negativo, así como una mayor predisposición a padecer trastornos afectivos e incluso depresión.

Como ves, de manera irónica, las madres sobreprotectoras, en su deseo por evitar a toda costa que sus hijos sufran, en realidad les hacen un gran daño a sus hijos a largo plazo. ¿Es posible evitar dichas conductas destructivas?

Cómo evitar ser madres sobreprotectoras

Existen diversas causas por las que los padres y madres manifiestan actitudes sobreprotectoras. Algunas tienen que ver con extender el periodo natural de dependencia de los hijos en sus primeros años de su vida; otras se relacionan con el deseo de los padres por hacer que los niños los quieran.

Algunas otras razones se relacionan con un sentimiento de culpabilidad, ya sea por no querer más hijos o por no pasar suficiente tiempo con ellos. O bien, por patrones de educación que se han heredado a lo largo de otras generaciones en la familia.

Trabajo interno

Sea cual sea la razón, es necesario hacer un trabajo interno para manejar de manera más eficiente los impulsos y sentimientos interiorizados. Esto es necesario para determinar las causas que llevan a las madres a actuar de manera sobreprotectora.

Evidentemente, es un proceso que requiere de ayuda profesional. Asimismo, conlleva tiempo y esfuerzo, ya que se trata de una parte de la personalidad de una persona. No obstante, a continuación te damos algunos consejos que pueden ayudarte en caso de formar parte del extenso grupo de las madres sobreprotectoras.

Asimila los daños para ti y tus hijos

Como se indicaba anteriormente, el deseo de las madres sobreprotectoras es cuidar bien de sus hijos. Al conocer y entender las repercusiones negativas de dicha conducta, será más sencillo reconocer y modificar comportamientos perniciosos. Para ello, es vital informarse de manera más profunda y conocer casos de vida que funcionen como red de apoyo y consejeros.

Aprende a confiar en ti y en los demás

Confianza en los hijos

En muchos de los casos, la sobreprotección proviene de la inseguridad y miedo que se originan de las experiencias nuevas. Es preciso señalar que se necesita tener confianza en uno mismo para así aprender a confiar en los demás. De hecho, cultivar autoconfianza es el mejor remedio para no trasladar inseguridad a los hijos. 

Para trabajar en este punto es necesario reconocerse temerosos e inseguros; esto servirá para elaborar un plan de acción en caso de enfrentar situaciones de peligro. En lugar de evitar que los hijos afronten sus problemas, es necesario enseñarles cómo hacerlo.

Para esto se requiere informarse bien y explicarle al niño cómo debe conducirse en dichos casos. Al estar preparados, los chicos aprenderán a valerse por sí mismos aunque estén solos. Además, tanto las madres sobreprotectoras como sus hijos se sentirán menos ansiosos y con más confianza.

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Ayudar, pero solo cuando sea necesario

Cuando eran bebés, los pequeños eran totalmente dependientes. No obstante, poco a poco deben cultivar la fuerza e inteligencia para aprender por sí mismos a buscar las soluciones o ayuda necesarios.

Esto no quiere decir que los padres deben dejarlos solos ante el mundo. Más bien, su labor se debe centrar en enseñar, acompañar y apoyar a los hijos. ¿En qué momento? Cuando se encuentren en peligro o lleguen a cometer errores de los cuales no puedan recuperarse.

Por otra parte, es importante darles su espacio y permitirles cometer errores; de esta manera, los hijos aprenderán a ser autónomos e independientes.

La experta Amanda Morin señala que para un padre o madre es más fácil resolver la vida a los hijos en lugar de enseñarles a ser independientes. Recalca que ser solo protector es la manera más eficaz y satisfactoria de ayudar a los hijos a aprender a vivir. Definitivamente, el bienestar de los pequeños vale la pena todo esfuerzo.