Las personas que piensan en voz alta no están locas

Ángela Aragón 20 junio, 2017
Las personas que piensan en voz alta tienen más éxito cuando reflexionan con conceptos que les resultan familiares. Además, tienen una mayor facilidad para concentrarse

“A ver, después de trabajar tienes que ir al gimnasio y a comprar, ¿cómo lo vas a hacer para que te dé tiempo? Hay que tener en cuenta que tienes que preparar la cena para las diez.

La próxima vez, o quedas más tarde o vas al supermercado el día anterior. Sí, lo de ir con más antelación es la mejor opción.

De todas formas, voy a llamar por teléfono, a ver si puedo hacer el pedido y llevármelo en cuanto llegue. Aprovecharé mejor el tiempo”.

Estás enfrascada en esta conversación contigo misma mientras te pones el café que te ayudará a terminar la jornada laboral y ahí, aparece un compañero.

Empieza a mirarte con extrañeza y sonríe sin decir nada. O quizá te hace algún comentario jocoso.

Mucha gente se ríe de quien habla consigo misma. Creen que es una rareza propia de las personas extrañas o producto de algún tipo de trastorno mental.

Sin embargo, la historia está llena de genios que hablaban solos, ¿no te parece un indicio de que se trata de un prejuicio equivocado?

Además, si alguna vez lo has probado, ya sabrás que te ayuda a tomar mejores decisiones, pero ¿por qué? ¿Por qué no basta con pensarlo? ¿Por qué necesitas escucharlo?

Quizá en esta última palabra, “escuchar“, está la clave.

Las personas que piensan en voz alta escuchan su voz interior

Mujer-rodeada-de-bocadillos-sin-saber-que-decidir

Cuando le damos vueltas a algo que nos preocupa, a veces, sucede algo curioso, cuando menos.

De repente, nuestra cabeza se inunda con las impresiones de otros. Nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos… Todo el mundo tiene algo que decir y sentimos que vamos a perder el juicio.

Cabe preguntarse entonces qué pasa con nosotros, ¿qué pensamos nosotros? Y es entonces cuando las personas que hablan solas encuentran en ello la solución perfecta.

No es que nosotros también importemos, es que probablemente somos los únicos que importamos.

Por ello, a veces necesitamos contarnos lo que sentimos y qué mejor que dejar que las ideas fluyan.

Pensar en voz alta nos permite saber qué queremos y encontrar el modo de comunicarlo mejor. Además, nos da la seguridad necesaria para defender una determinación frente a los demás, así como para ejecutarla.

Por otro lado, nos ayuda a estimular nuestra imaginación. Las personas más creativas afirman que su obra nace del diálogo con el exterior y con su interior.

  • Cuando esta conversación se realiza en en voz alta, la eficacia de la misma se multiplica, gracias a la fuerza de la voz.
  • Así, comienzas con un pregunta o una aseveración, para continuar cuestionando y seguir avanzando en la búsqueda de respuestas.
  • Esta es la manera en la que las personas llegamos a soluciones distintas.

Un estudio psicológico confirma las ventajas de hablar solo

Inteligencia

Los expertos Gary Lupyan y Daniel Swingley desarrollaron un ensayo en el que implicaron a 20 personas.

Se les llevó a un supermercado y se les pidió que encontraran una manzana y una rebanada de pan.

  • Así descubrieron que aquellos que pronunciaron las palabras en voz alta obtuvieron mejores resultados.
  • No obstante, también llegaron a la conclusión de que esto solo ocurre cuando el punto de partida es conocido.

El cerebro funciona mejor en esta situación, ya que su capacidad para relacionar conceptos en mucho mayor.

  • Además, también vieron que se trata de una herramienta muy eficaz para concentrarse. Al pensar en voz alta, te escuchas y, al escucharte, eliminas las distracciones que tienes alrededor.

Por ello, las decisiones que se toman con este recurso suelen estar muy orientadas al éxito.

Ten en cuenta que, como decíamos, partimos de lo conocido para buscar aquello que más nos convenga.

En dicho trayecto, podemos llegar a un lugar convencional o todo lo contrario. No obstante, cuando lo hagamos, sabremos perfectamente cómo ha sido el trayecto hasta allí.

Así, las personas que piensan en voz alta no muestran ninguna debilidad.

Más bien, afrontan un proceso de investigación dentro y fuera de sí mismos, con el máximo nivel de concentración y la máxima autoconciencia de la que son capaces.

A través de ello, dan solidez a sus conclusiones, al tiempo que se aseguran que estas surgen del deseo propio y no de las expectativas de los demás.

 

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