Las personas rencorosas no perdonan ni olvidan

Raquel Lemos Rodríguez · 11 mayo, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Sara Ramo González el 15 noviembre, 2018
El rencor cumple una función en nuestras vidas, pero puede convertirse en un problema a la hora de relacionarnos con los demás. Aprende de dónde surge en el siguiente artículo.

El rencor es un sentimiento negativo muy común. Aparece cuando no somos capaces de superar los conflictos personales y mantenemos una actitud defensiva aunque se trate de hechos del pasado.

Las personas rencorosas en exceso pueden tener problemas para relacionarse con los demás. De la misma forma, suelen acabar siendo infelices, dado que viven constantemente en el pasado y no pueden avanzar.

Es importante entender que el rencor tiene una serie de funciones que es importante determinar. No se trata solo de una emoción algo dañina, sino que también cumple un rol fundamental en el proceso adaptativo y como mecanismo de defensa.

A continuación, te contamos un poco sobre ello en el siguiente artículo.

La función del rencor es más importante de la que se cree

 1. Valor adaptativo

El rencor es un sentimiento que se asocia con la memoria. Las redes de memoria que configuran tu experiencia vital almacenan todo aquello que puede serte útil en un momento dado. Tanto la información positiva, como la negativa.

En general, y por supervivencia, la información de tipo negativo o que supone una amenaza para la persona se guarda de forma especial en el cerebro. El objetivo de este mecanismo es ante todo el de favorecer que la persona no vuelva a exponerse al daño recibido.

Los humanos, como cualquier animal, evolucionan a partir de la adaptación al entorno. Y esto sucede gracias a que los recuerdos advierten de qué estímulos, ya sean personas u objetos, del entorno te convienen y cuáles no. En el caso del rencor hablaríamos de una información de tipo negativo.

1. Mecanismo de defensa

Las personas rencorosas guardan determinada información de forma que es dificil que las nuevas experiencias modifiquen su categoría como «información negativa» o «persona poco deseable». Esto puede llegar a generarles un problema a la hora de establecer relaciones sociales nuevas o reparar sus rencores.

Normalmente las personas emplean esquemas cognitivos que pueden ayudar de guía en las situaciones ofreciendo información acerca de la experiencia almacenada o las opciones que se tienen. Estos esquemas deberían nutrirse continuamente y ser flexibles.

En el caso de las personas rencorosas, puede ser que como mecanismo de defensa activado por experiencias desagradables con otras personas, sus esquemas cognitivos sean más rígidos. Esto implica que esta clase de gente no cambiará fácilmente de parecer.

Sin embargo, esto es un hábito muy negativo para ellos. Vivir constantemente odiando a otra persona es agotador y puede minar la energía y la autoestima de cualquiera.

El rencor hace hiere más de lo que se cree. Por ello, es importante tratar de buscar una salida para ese sentimiento, ya que a largo plazo podría ocasionar graves problemas. Es posible recordar una experiencia negativa para no repetirla sin connotaciones tan dañinas de por medio.

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¿Las personas rencorosas pueden cambiar?

Aunque no se pueda plantear un método preestablecido, sí se pueden ofrecer consejos para las personas rencorosas que quieran realizar cambios en su forma de ser.

Por ejemplo, es recomendable focalizarse en el momento actual. El pasado ya no existe, y mientras uno se recrea en él, puede que se estés perdiendo cosas interesantes del «ahora». Hay que tratar de disfrutar de cada actividad que se haga y practicar, por ejemplo, actividades como el mindfulness.

De la misma forma, comunícate. Si algo te ha herido o hecho daño, habla con la persona o personas implicadas. Te sentirás mejor y no te guardarás nada. Intenta ser asertivo y positivo al respecto, y mantén la mente abierta a las posibles explicaciones.

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Busca ayuda si no necesitas

Si, a pesar de estos consejos, ves imposible dejar de ser tan rencoroso, es fundamental que acudas a terapia. Con ayuda de un buen psicólogo, podrás exteriorizar y tratar esos problemas no resueltos y tu calidad de vida volverá a ser la que era antes.

Piensa que el rencor no solo te daña a ti, sino también a los que están a tu alrededor. Muchos de ellos no tienen la culpa de tus malas experiencias pasadas y no es justo que paguen por estas. Dales una oportunidad a ellos, pero sobre todo, a ti mismo.

No temas pedir ayuda. ¡El presente es demasiado interesante como para perder el tiempo con el ayer!

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  • Ramírez Patiño, M. (2016). Sobre el resentimiento y el perdón: una réplica a Ricardo Gibu. Open Insight. https://doi.org/10.23924/oi.v7n12a2016.pp33-51.177
  • Kancyper, L. (2000). La memoria del rencor y la memoria del dolor. Revista Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia Para Graduados.