¿Las rabietas tienen un lado positivo?

Los padres suelen ver de forma negativa los berrinches de sus hijos y se desesperan al no saber qué hacer para calmarlos. Sin embargo, las rabietas tienen un lado positivo.

Con mucha frecuencia cuando los niños se sienten frustrados tienen las rabietas. Debido a que carecen de lenguaje verbal para explicar lo que piensan. Y al no poder lograr su objetivo se ven en la necesidad de utilizar esta forma inmadura para expresar sus sentimientos.

Las rabietas en los niños generalmente se presentan cuando pierden en un juego, al momento de comer, de dormir, si sus  padres no comprenden lo que quieren transmitir, entre otras. Esto hace que el pequeño reaccione de manera explosiva ante el malestar que siente por la incomprensión de sus padres.

Tipos de rabietas

Satisfacer necesidades básicas

Uno de los principales tipos de rabietas aparecen cuando el niño tiene una necesidad básica y no se puede satisfacer al momento. Por ejemplo: cuando tiene ganas de dormir o de comer.

Desinformación

En los niños pequeños les invade la inseguridad si están desinformados de la situación en la que se encuentran. Por ejemplo, cuando asisten a su primer día de clases donde van a compartir en un lugar diferente con maestros y niños desconocidos.

Niño pequeño llorando.

Liberar tensiones

También el niño puede hacer rabietas cuando necesita descargar tensiones en momentos de miedos. Por ejemplo, si asiste a un lugar cerrado por primera vez como los cines y teatros.

Al momento que se apagan las luces se asusta, y su forma de expresar ese sentimiento es haciendo un berrinche. Si esto no lo supera cuando regrese a estos lugares recordará esos momentos de miedo y volverá a hacer una rabieta.

Lado positivo de las rabietas

Aunque muchas veces los padres se sienten avergonzados cuando sus hijos sufren episodios de rabietas. También hay que tomar en cuenta que son seres humanos y al igual que los adultos tienen derecho a desahogarse. Además las rabietas tienen una lado positivo como te mostramos a continuación.

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Definen la personalidad del niño

Las rabietas influyen en la salud emocional y el bienestar de los niños. Los pequeños no saben decirte qué necesitan por eso lo expresan haciendo rabietas. Sin embargo, los padres poco a poco le deben ir enseñando que esa no es la forma correcta. Esto le ayuda a formar su personalidad día a día.

Liberan estrés

Los niños después de una rabieta liberan el estrés que le produjo la incomodidad de ese momento. Después que pasa el episodio y logran calmarse pueden entender mejor que no todo se puede obtener.

Conocen límites

Los niños utilizan las rabietas para rebelarse en contra de las normas, por eso es importante que conozcan cuál es el límite de sus acciones. En este caso, los padres desempeñan  un papel importante haciéndoles saber cuáles son las reglas y las consecuencias de su incumplimiento.

Niño pequeño con rabieta.

Estas normas deben ser firmes y coherentes, pensadas previamente, y han de ser por el bien del niño. Así evitará que de adulto sufra de trastorno disocial.

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¿Qué hacer cuando un niño tiene una rabieta?

En el momento que el niño haga una rabieta los padres deben mantener la calma ante tal situación. Se entiende que es difícil manejar la frustración de los adultos, pero si también se alteran solamente se complicaría más la circunstancia.

Los padres deben comprender que es una demostración de lo que está sintiendo, y que por mucho que queramos ayudarle, no va a dejar de sentir. Lo mejor que podemos hacer es esperar que pase el episodio.

Luego hablar con el niño, decirle que entendemos que se siente mal. Es importante darle alternativas, cogerle en brazos o sentarnos a su altura y aceptar el dolor que nos está mostrando. En estas ocasiones, el niño necesita el estímulo de una persona cercana que lo escuche.

Niña con una rabieta.

Sin embargo, algunas veces las rabietas son demasiado agresivas para no tomarlas en cuenta. En estos casos indíquele al niño que se siente por dos minutos y piense lo que hizo.

Por otro lado, algunos niños no quieren que los consuelen. Si el niño le pide que se aleje, debe hacerlo por unos minutos. Después que pase la rabieta, a menudo el niño querrá que se le tenga en brazos. Esta es una buena manera de reincorporarlo a las actividades que estaba realizando.

Conclusión

Generalmente, cuando el niño va creciendo y madurando las rabietas disminuyen. También, a medida que va desarrollando el lenguaje verbal mejora su habilidad de manifestar sus frustraciones verbalmente, dejando de hacerlo de forma física.

Sin embargo, puede que las rabietas persistan más allá de los 4 años y que los padres no logren controlarlas. Si esto sucede es recomendable que busque el apoyo de un profesional especializado, es decir, un psicólogo infantil.