Las vacaciones alejan las enfermedades virales

Para sacar el máximo provecho para nuestra salud sería conveniente que tomáramos vacaciones con más frecuencia, aunque estas fueran más cortas. Así cambiamos de aires y recargamos energías

Nadie puede negar que viajar o salir de casa por unos días es realmente fantástico.

Aunque sea ir a pocos kilómetros y solo un fin de semana, regresamos renovados y con las baterías cargadas.

En este artículo te contamos por qué las vacaciones alejan las enfermedades virales.

Las vacaciones mantienen a las enfermedades (y al médico) bien lejos

enfermedades

¿Cuándo fue la última vez que te tomaste un descanso de la oficina, del tráfico, de la hora punta y de la agenda? Irse de vacaciones no es un “lujo”, sino una necesidad.

Aunque solo se trate de una escapada de fin de semana o un día en el campo, conseguirás muchos beneficios, que van desde reducir el estrés hasta evitar el desarrollo de varias enfermedades (sobre todo virales).

Estar de vacaciones estimula nuestro bienestar, despeja la mente y nos permite tomar decisiones importantes. También aumenta la energía que hemos consumido a lo largo del año.

Ansiamos desesperadamente que lleguen esos días de descanso cuando el cerebro está “quemado” y el cuerpo nos pasa factura.

Dejarlo todo por unos días y desconectarnos de todo (y de todos), dedicar momentos a nosotros mismo y a nuestros seres queridos, relajarnos y disfrutar es el mejor tratamiento contra cualquier enfermedad o problema.

Las personas que suelen pescar cualquier virus o bacteria que anda rondando por ahí suelen tener un sistema de defensas debilitado.

¿Quieres conocer más? Lee: Objetos cotidianos que contienen más virus y bacterias: ¡Cuidado!

El estrés, la falta de sueño y la cantidad de problemas diarios no permiten al cuerpo hacerle frente a los patógenos. Por este motivo la gripe, el catarro y la congestión nasal son tan recurrentes.

Cuando nos vamos de vacaciones el organismo duerme más, está más tranquilo y casi no se preocupa por nada.

Por ello el sistema inmunitario se refuerza y le decimos “adiós” a muchas enfermedades.

Y eso no es todo. Tener unos días libres y alejarnos de la rutina también:

  • Regula los niveles de presión arterial.
  • Mejora la calidad de sueño.
  • Reduce el estrés y las contracturas musculares (a menos que la almohada del hotel sea muy diferente a la nuestra).

Entre los problemas de salud que pueden acarrear las vacaciones –ya que no todo es “color de rosas”– podemos destacar:

  • El estreñimiento
  • El aumento de peso
  • Los cambios en los ciclos de sueño

Todo ello se debe a que en esos días no prestamos atención a qué ni cuánto comemos, y nos vamos a la cama a cualquier hora.

Cuáles son los beneficios de irse de vacaciones

Cuáles son los beneficios de irse de vacaciones

Además de las ventajas para nuestra salud, hay muchas más consecuencias positivas de salir de la rutina.

Las vacaciones no tiene por qué ser de un mes de duración y a miles de kilómetros de casa (aunque sería perfecto).

Con varias escapadas a lo largo del año podría ser suficiente para cambiar de aire, descansar y disfrutar de un entorno diferente.

Al tener unos días libres nuestro estado de ánimo mejora notablemente. Otros beneficios relacionados a las vacaciones son:

Prolongar la vida

Si dejamos de lado el estrés, el colesterol y la hipertensión podemos vivir más. ¡Justamente todo aquello que reducen los días de descanso!

Por lo tanto, si quieres llegar a los 90 años solo tienes que organizar más escapadas cada algunos meses.

Potenciar la energía

Potenciar la energía

La fatiga crónica es un problema muy habitual en la actualidad y se debe a la falta de descanso y a la gran cantidad de actividades cotidianas (entre otros factores).

Cuando nos vamos de viaje recargamos las baterías y nos sentimos con más vitalidad.

Aumentar la creatividad

¿Te cuesta pensar en algo innovador, tomar decisiones brillantes o mejorar tu desempeño laboral? Quizás te estén faltando unas vacaciones.

Así es, porque salir de la rutina refresca la mente y permite tener más ideas interesantes. También son necesarias si debemos tomar una decisión importante.

Estos beneficios se mantienen hasta un mes después de regresar a casa. Por ello se aconseja tomar descansos más cortos, pero menos espaciados.

Esto significa no esperar los quince o veinte días de vacaciones para viajar, sino planificar escapadas de un fin de semana (y aprovechar los feriados).

Así el cambio no es tan brusco y no nos enfermamos o estresamos más de lo habitual.

Como si fuese poco, evitaremos el síndrome posvacacional que genera depresión.

Visita este artículo: 6 hábitos alimenticios que te generan ansiedad y depresión

¿Playa o montaña? ¿Verano o invierno?

Playa o montaña

El principal objetivo de las vacaciones debería ser mejorar nuestro bienestar. Basándonos en ello, debemos escoger el destino con mucho cuidado.

Por ejemplo si padeces de hipertensión te aconsejamos que viajes a destinos con playa (o a nivel del mar) y, en cambio, si tienes presión baja, te decidas por un lugar en la montaña.

En el caso de personas con piel muy blanca o sensible no se recomiendan destinos que incluyan actividades al aire libre y al sol durante varias horas.

Quizás en ese caso podría ser bueno viajar en invierno o pasear temprano en la mañana o al atardecer.

Los destinos de montaña o sierras son ideales para aquellos que padecen rinitis alérgica, ya que hay menos contaminación y casi nula presencia de ácaros.

Las personas alérgicas a picaduras de insectos deberían evitar lugares con selva, pantanos o bosque y siempre llevar la medicación adecuada.

El calor y los largos viajes en avión son enemigos íntimos de las varices porque dificultan la circulación de la sangre en las piernas. Lo mismo sucede si se suele padecer de retención de líquidos o edemas.