¿Qué es el latigazo cervical?

¿Alguna vez has visto a alguien con un collarín? Probablemente esa persona haya sufrido un latigazo cervical. Si quieres entender cómo y por qué se produce no se pierda el presente artículo.

El latigazo cervical se trata de una frecuente lesión que se produce, sobre todo, en accidentes de coche. También se denomina esguince cervical o whisplash.

Neurológicamente se engloba dentro de los traumatismos craneoencefálicos, aunque la principal región afectada sea el cuello. Por ello, explicaremos primero brevemente la anatomía de esta zona.

Breve anatomía cervical

El ser humano tiene siete vértebras cervicales (de C1 a C7). Las más peculiares son las dos primeras:

  • C1: es el atlas. Sobre ella asienta el hueso occipital, apareciendo entre estas dos estructuras la articulación occipitoatloidea. Es esta articulación la que utilizamos al girar la cabeza.
  • C2: es el axis. Se trata de la estructura que comunica la articulación occipitoatloidea con el resto del cuello.

Cada vértebra cuenta con un orificio en medio por donde pasa la médula espinal, y dos orificios a los lados, por donde salen nervios. Estos transmiten la sensibilidad de las extremidades superiores. Todas las vértebras quedan unidas por detrás por el llamado ligamento amarillo.

Mecanismo de producción del latigazo cervical

Dormir poco aumenta el riesgo de accidentes.

En el caso que nos ocupa, la lesión aparece por un mecanismo indirecto. Esto quiere decir que el objeto agresor no entra en contacto con la región craneoencefálica.

La causa más frecuente de latigazo cervical son los accidentes de tráfico. Además, esta lesión suele ser consecuencia de colisiones posteriores. La consecuencia es que el cuello realiza una fuerte flexión y posterior extensión. Así, se produce el esguince de la articulación occipitoatloidea.

Un esguince es la lesión de los ligamentos que se encuentran alrededor de una articulación. Podemos decir, entonces, que el latigazo cervical es, en última instancia, la lesión del ligamento amarillo alrededor de la articulación occipitoatloidea.

Síntomas del latigazo cervical

Síntomas del latigazo cervical.

 

El dolor de cuello es el síntoma más frecuente y evidente. Sin embargo, el cuello es zona de paso de múltiples estructuras nerviosas, sobre todo en su parte superior. Así, se ven afectadas también las funciones específicas de los nervios que queden dañados en cada caso.

Puede darse el caso de que se lesionen los nervios que vehiculan la sensibilidad de las extremidades superiores. Si esto sucede, el dolor cervical podrá irradiarse hacia los hombros o los brazos. Podrán evidenciarse también las llamadas parestesias, popularmente conocidas como “hormigueos”, que pueden experimentarse también en la cara.

Puede verse afectado también el nervio vestibulococlear, que también pasa por la parte superior del cuello. Lo conforman dos nervios que nacen en el oído para luego unirse:

  • Parte coclear: se encarga de conducir el sonido.
  • Parte vestibular: se encarga del equilibrio.

Así pues, al lesionarse, aparecen pérdida de equilibrio, mareos y tinnitus. Los tinnitus, también llamados acúfenos, se refieren a la situación en que alguien oye ruidos espontáneamente. Con frecuencia los acúfenos se presentan en forma de zumbidos.

Además del dolor de cuello, aparece dolor de cabeza. Es importante investigar el origen de este síntoma, pues podría estar poniendo de manifiesto una lesión encefálica. Sin embargo, más frecuentemente es secundario a la fuerte contracción de los músculos del cuello

Por otra parte, en cuanto a síntomas relacionados con el sistema locomotor, se evidencian sobre todo pérdida de movilidad y de fuerza.

Te recomendamos leer: Dile adiós al dolor en el cuello con estos 6 remedios caseros

Tratamiento

Tratamiento de latigazo cervical.

 

Dependiendo de la gravedad del latigazo cervical, se instaurará un tratamiento u otro. En la fase aguda (inicial) son útiles los siguientes fármacos:

  • Antiinflamatorios: como pueden ser ibuprofeno, naproxeno, entre otros.
  • Relajantes musculares: como el diazepam.

En las siguientes fases es de gran utilidad la fisioterapia. Dependiendo de la afección de cada paciente, se pueden practicar desde movilizaciones cervicales pasivas hasta electroterapia.

Está muy extendida también la utilización del collarín; lo inmoviliza para prevenir daños mayores y acelerar la curación. Sin embargo, puede aumentar las complicaciones (por ejemplo, atrofia de la musculatura cervical por desuso) o prolongar el dolor. Por eso es necesario restringir su uso solamente a los casos que lo requieran, y durante un corto periodo de tiempo.