Leche descremada versus leche entera

Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Eliana Delgado
· 13 marzo, 2019
La diferencia principal entre ambos tipos de leche es que la descremada contiene una menor proporción de grasa y, por lo tanto, las calorías que contiene son inferiores.

Si quieres conocer qué dicen las nuevas investigaciones sobre la polémica entre la leche descremada versus la leche entera, no te pierdas este artículo que te ayudará a aclarar tus dudas.

Una de las primeras medidas que se toman en el comienzo de una dieta para adelgazar es reemplazar la leche entera por una descremada para el consumo diario, con el objetivo de rebajar el consumo de grasa e ir bajando de peso gradualmente.

Otras personas cambian el tipo de leche por un tema de gustos, ya que encuentran que la leche entera es fuerte y pesada. Sea cual sea la razón, es importante analizar las comidas que son parte de la alimentación diaria y saber si la leche descremada es la mejor alternativa para tomarla habitualmente.

¿Leche descremada versus leche entera?

La diferencia principal entre ambos tipos de leche es que la descremada contiene un porcentaje menor de grasa y, por lo tanto, las calorías que contiene son inferiores.

Sin embargo, al eliminar la grasa se desechan las vitaminas liposolubles A, D y E. Aunque ahora, casi todas las leches, semi o totalmente descremadas, ya vienen enriquecidas con dichas vitaminas.

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¿Cuál es más nutritiva?

Leche y productos lácetos
El proceso de reducción de grasa de la leche puede incidir en la presencia de vitaminas y calcio, reduciendo su valor nutricional.

Como ya hemos mencionado, la principal diferencia estará en el porcentaje de grasa, que influirá tanto en las calorías como en el sabor.

Pero no es solo eso, al perder la grasa la leche desnatada pierde también las vitaminas liposolubles características de la leche, sobre todo la vitamina A y la vitamina D o calciferol. También, una cierta proporción minoritaria de vitamina E o tocoferol se pierde de forma natural en el desnatado.

Según asegura el profesor Sergio Casalmiglia, catedrático de la Universidad de Barcelona, a ello se suma una reducción en la capacidad de absorción del calcio que nuestro sistema digestivo captura mejor acompañado de la grasa y las vitaminas de la leche.

En la actualidad, la leche desnatada que nos llega a nosotros no tiene estas diferencias respecto a las vitaminas liposolubles y la cantidad de calcio (otra cosa es que se absorba igual o no) porque se le añaden vitaminas A, D y E de forma artificial.

No necesariamente se trata de vitaminas sintéticas, pero no tienen tampoco por qué proceder de la grasa extraída. Es decir, que en un principio, nutricionalmente ambas leches son iguales, aunque una posee menos calorías.

¿Qué dicen los estudios?

Un estudio de 2017 publicado en The American Journal of Nutrition asegura que la ingesta de quesos y yogures con todos sus ingredientes no solo no inciden sobre una mayor obesidad, sino que podrían incluso ayudar a prevenirla, así como la diabetes. Algo que, según el estudio, no se observa en los consumidores de productos desnatados.

Otro estudio, liderado por el doctor Dariush Mozaffarian, concluyó que beber leche entera podía prevenir la diabetes. En dicha investigación, se analizó la sangre de más de 3000 personas durante un período de 15 años. Las personas que consumían leche entera tenían un 46 % menos de probabilidades de padecer esta enfermedad.

Por otro lado, el investigador de la Universidad de Harvard, Mohammad Yakoob, no encontró en un metaanálisis de historiales médicos en Estados Unidos con relación entre la ingesta de leches enteras y la obesidad o la diabetes. Al contrario, la revisión sugiere que los consumidores de leche entera parecen más protegidos. 

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Más estudios, esta vez en niños

Niña bebiendo un vaso de leche con el pulgar hacia arriba
En el caso de los niños, los estudios no relacionan las leches descremadas con un menor peso.

Un estudio fue publicado en 2016 analizó la dieta de 2.700 niños de entre dos y seis años de edad. Sus resultados probaron que los niños que tomaban leche entera tenían una masa corporal menor.

El doctor Dariush Mozaffarian afirma: “Creo que estos resultados indican que necesitamos un cambio en la política que recomienda solo consumir lácteos bajos es grasas. No hay evidencia que indique que quienes consumen una dieta con lácteos bajos en grasa estén en mejores condiciones que quienes consumen una dieta con lácteos enteros”.

Por último, esperamos haber contribuido a saber un poco más sobre los tipos de leche. Por ahora, parece ser que la controversia de leche descremada versus leche entera arroja nuevas luces.

  • Ludwig, D. S., & Willett, W. C. (2013, September). Three daily servings of reduced-fat milk: An evidence-based recommendation? JAMA Pediatrics. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2013.2408
  • Shelley M Vanderhout, Catherine S Birken, Patricia C Parkin, Gerald Lebovic, Yang Chen, Deborah L O’Connor, Jonathon L Maguire, the TARGet Kids! Collaboration; Relation between milk-fat percentage, vitamin D, and BMI z score in early childhood, The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 104, Issue 6, 1 December 2016, Pages 1657–1664, https://doi.org/10.3945/ajcn.116.139675.
  • Mohammad Y Yakoob, Peilin Shi, Frank B Hu, Hannia Campos, Kathryn M Rexrode, E John Orav, Walter C Willett, Dariush Mozaffarian; Circulating biomarkers of dairy fat and risk of incident stroke in U.S. men and women in 2 large prospective cohorts, The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 100, Issue 6, 1 December 2014, Pages 1437–1447, https://doi.org/10.3945/ajcn.114.083097
  • Tanja Kongerslev Thorning, Hanne Christine Bertram, Jean-Philippe Bonjour, Lisette de Groot, Didier Dupont, Emma Feeney, Richard Ipsen, Jean Michel Lecerf, Alan Mackie, Michelle C McKinley, Marie-Caroline Michalski, Didier Rémond, Ulf Risérus, Sabita S Soedamah-Muthu, Tine Tholstrup, Connie Weaver, Arne Astrup, Ian Givens; Whole dairy matrix or single nutrients in assessment of health effects: current evidence and knowledge gaps, The American Journal of Clinical Nutrition, Volume 105, Issue 5, 1 May 2017, Pages 1033–1045.