Leer y llevar un diario: estrategias “mágicas” para un envejecimiento cognitivo saludable

Valeria Sabater 28 octubre, 2016
Tanto leer como escribir son dos acciones que nos ayudan a mantener nuestro cerebro despierto, de forma que las conexiones se activan y el deterioro tarda más en aparecer

Leer y llevar un diario no es solo una forma de pasar el tiempo, de aprender, de disfrutar. Supone también buscar instantes propios en los que deleitarnos, donde expresar y liberarnos y, a su vez, aplacar el estrés cotidiano.

Sabemos que esto no es nuevo. Todos conocemos los beneficios de leer y de encontrar estos instantes de intimidad con una buena novela. Es una costumbre que, a su vez, intentamos transmitir a los más pequeños.

Sin embargo, es posible que no nos hayamos parado a pensar en algo muy concreto. Leer y practicar la escritura terapéutica nos ayuda a tener un cerebro más ágil y con mayor reserva cognitiva.

De este modo, hacemos frente al envejecimiento y a las posibles demencias.

No significa en absoluto que vayamos a evitar sufrir alguna enfermedad neurodegenerativa en un futuro. Lo que ocurrirá es que tardará más en aparecer y el impacto no será tan severo.

A su vez, el placer de llevar un diario en el día a día encierra algo más que un canal privado de expresión. Es un mundo de posibilidades que nuestros procesos cognitivos van a notar.

Así que si aún no combinas estos dos sanos ejercicios, es momento de empezar. Te explicamos por qué.

Leer y llevar un diario es bueno para tu cerebro

Todos soñamos con vivir muchos años. Sin embargo, llegar a los 80 o 90 años no sirve de mucho si no tenemos calidad de vida. Porque avanzar década a década experimentando déficits duele.

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Al dolor crónico o a las enfermedades cardiovasculares se le añade, sin duda, la más triste: perder la memoria. Conseguir que el impacto del paso del tiempo sea benévolo y hasta satisfactorio depende muchas veces de nuestro estilo de vida actual.

Actividades como la lectura, la escritura o incluso jugar a las cartas o a otros juegos con las amistades nos permiten mantener un cerebro más ágil.

A esta conclusión se llegó en un estudio realizado en 2012 en el Centro Médico Universitario Rush de Chicago (Estados Unidos).

El director de este trabajo, el doctor Konstantinos Arfanakis, experto en demencias y problemas de memoria, avala la relación entre la lectura y la escritura con el hecho de preservar un cerebro más íntegro.

Veamos más datos a continuación.

cerebro

La sustancia blanca del cerebro

La sustancia blanca es un tejido de color blanquecino que forma parte del sistema nervioso central. Está entre el cerebro y la médula espinal y, a su vez, se constituye a través de una delicada red de axones.

Estos axones son las prolongaciones de las neuronas y tienen una finalidad muy concreta: garantizar una óptima circulación de las informaciones en el sistema nervioso.

  • Enfermedades como el alzhéimer o la esclerosis múltiple tienden a dificultar esta tarea. Es más, el propio paso del tiempo rompe esta perfecta comunicación que tenemos a los 20 o 30 años.
  • Ahora bien, una costumbre tan enriquecedora como leer y escribir genera una prodigiosa actividad en la zona blanca del cerebro. La fortalece.
  • Se produce lo que los neurólogos denominan como “anisotropía”. Se trata de una propiedad que, a nivel cerebral, potencia la conectividad, la elasticidad y la mejora de la información.
  • Este tipo de actividades no solo generan nuevas conexiones neuronales. Además, hemos de añadir el componente emocional.
  • La relajación mental que produce una lectura profunda o la catarsis de escribir en un diario nuestras preocupaciones genera también fantásticos cambios metabólicos en el cerebro: el hipocampo gana en conexiones, aumentan las endorfinas
leer y llevar un diario

Llevar un diario personal cuida de nuestra salud y nuestras emociones

Según diversos estudios sobre salud mental, como el publicado en la revista BJPsych, dedicar cada día unos minutos a escribir los propios pensamientos y emociones nos ayuda a mantener también un cerebro más joven.

Hablamos de la escritura expresiva, de ese canal privado donde organizar ideas, “volcar” emociones, miedos, proyectos o confidencias. Es una técnica terapéutica que mucha gente lleva a cabo desde hace años.

  • Si convertimos este ejercicio en algo cotidiano a lo largo de nuestra vida, nuestros procesos cognitivos lo van a notar. Aumentará nuestra capacidad de análisis, de gestión emocional, de control del estrés
  • Todas ellas son, sin duda, dimensiones positivas para salvaguardar el paso del tiempo en nuestro cerebro. Leer y escribir se complementan.
  • Si lo pensamos bien, toda mente adicta a la lectura también disfruta escribiendo de vez en cuando. También siente ganas “de contar cosas”, de expresarse.
  • No podemos olvidar que el cerebro que no se usa, se atrofia. El cerebro que solo almacena preocupaciones y pensamientos obsesivos, se vuelve lento. Pierde capacidad de reacción.

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Leer un libro

Está en nosotros mismos evitarlo: lee un libro, hazte con un cuaderno con seductoras hojas blancas que llenar con la belleza de tus pensamientos.

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