Leishmaniasis cutánea

La leishmaniasis cutánea es la manifestación menos grave de la presencia de parásitos en el interior de células de nuestro sistema inmune. Generalmente no es una afección grave, pero si no se trata pueden surgir complicaciones.

La leishmaniasis o el forúnculo de Bagdad es una enfermedad infecciosa producida por protozoos del género Leishmania; también se conoce como botón de Aleppo, botón de Delhi, forúnculo oriental o simplemente lesihmaniasis cutánea.

La leishmaniasis es un conjunto de patologías que afectan especialmente a los tejidos mucosos. Existen distintas formas de esta enfermedad, las cuales se clasifican en función del tejido al que afectan. Se puede distinguir entre la leishmaniasis cutánea, mucosa o visceral. Esta última es la más grave y la menos frecuente en humanos.

La leishmaniasis es una enfermedad endémica en más de 70 países, entre los que se encuentra España. Anualmente mueren entre 20.000 y 30.000 personas en todo el mundo como consecuencia de infecciones por parásitos de este género.

Origen de la enfermedad

Origen de la enfermedad

Los protozoos del género Leishmania constituyen un conjunto de parásitos intracelulares obligados en mamíferos. En este sentido, han sido identificadas más de 20 especies pertenecientes a este género. Algunas de ellas causan leishmaniasis visceral, otras leishmaniasis cutánea y otras ambas.

Por otra parte, estos parásitos presentan dos formas o estadios vitales:

  • Amastigote: forma redondeada del protozoo que parasita el sistema mononuclear fagocítico de los mamíferos produciendo graves perjuicios en el sistema inmune del animal o individuo.
  • Promastigote: forma flagelada que aparece en el vector transmisor de la enfermedad.

El protozoo está presente en la saliva de unos pequeños mosquitos pertenecientes al género Phlebotomus, dípteros que se caracterizan por poseer largas antenas segmentadas. Estos pequeños insectos transmiten el parásito a través de su picadura. Solo las hembras se alimentan de sangre debido a que necesitan las proteínas presentes en ésta para producir huevos. Los machos son inofensivos para el ser humano.

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Localización y cifras

Localización y cifras

La leishmaniasis es una enfermedad endémica en más de 70 países, entre los que se encuentra España. Es común en regiones tropicales, subtropicales y en la cuenca mediterránea. Es decir, prácticamente en toda África, América latina, gran parte de Europa, un gran número de países orientales y gran parte de Asia.

De acuerdo a los datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad adquirió proporciones epidémicas en Afganistán y en los campamentos de refugiados afganos en Pakistán tras la agresión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a este país, en su cruzada contra el terrorismo, como consecuencia de los atentados del 11 de septiembre del año 2001.

Tras este inusual despunte de casos se calcula que cada año se diagnostican entre 700.000 y un millón de nuevos casos. Anualmente mueren entre 20.000 y 30.000 personas como consecuencia de infecciones por parásitos del género Leishmania.

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Cuadro clínico de la leishmaniasis

Cuadro clínico de la leishmaniasis

La enfermedad se manifiesta como consecuencia de amastigotes localizados en el interior de las células que constituyen el sistema mononuclear fagocítico; es decir, los monocitos y los macrófagos. La presencia del amastigote en su interior afecta gravemente al correcto desempeño de la función de estas células, mermando la eficacia del sistema inmunológico del individuo infectado.

El periodo de incubación depende en gran medida de la especie de Leishmania, pudiendo ir desde una semana a varios meses

La primera manifestación de la infección en el caso de la leishmaniasis cutánea consiste en un enrojecimiento de la piel en el lugar de la picadura como consecuencia del aumento del riego sanguíneo en esta zona. Se conoce como eritema, el cual generalmente aumenta de tamaño y evoluciona a pápula (pequeño tumor eruptivo cutáneo).

En algunas ocasiones la lesión puede llegar a ulcerarse en el centro y desarrollar unos bordes elevados, bien definidos e hiperpigmentados donde se acumulan los parásitos celulares.

En caso de desarrollarse la úlcera, esta puede ser exudativa o seca. La mayoría de las veces es indolora, sin embargo, como consecuencia de la sobreactuación del sistema inmune pueden aparecer adenopatías que pueden causar alguna molestia. Es decir, ganglios próximos a la localización de la infección pueden inflamarse causando cierto dolor.

Las leishmaniasis cutánea suele curar espontáneamente en un periodo de 6 a 12 meses, dejando una fea cicatriz en la zona de la picadura. No suele dar lugar a síntomas sistémicos, sin embargo, conviene tratarla para evitar posibles complicaciones, como sobreinfecciones bacterianas.