Leishmaniasis en humanos: síntomas y tratamiento

26 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la médica Karina Valeria Atchian
La leishmaniasis es la enfermedad parasitaria causada la picadura de la mosca de arena. ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Por qué es importante buscar un tratamiento? En este espacio lo detallamos.
 

La leishmaniasis es una enfermedad infecciosa causada por el parásito leishmania, el cual se transmite a través de la picadura del sand flies o mosca de arena. Esta vía de transmisión es la más común, pero también puede contraerse a través de una transfusión de sangre o por el uso de agujas compartidas. 

La enfermedad se encuentra en todas partes del mundo, excepto en Australia y la Antártida. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la pobreza, la desnutrición, el desplazamiento de la población, las inmunodeficiencias y la falta de recursos financieros son factores determinantes para la enfermedad.

Asimismo, está vinculada a cambios ambientales, como la deforestación, la construcción de represas, los esquemas de riego y la urbanización. Se estima que entre 700 000 y 1 millón de casos nuevos ocurren cada año; de estos, solo una pequeña fracción desarrollará la enfermedad.

¿Cómo se presenta la leishmaniasis?

Tal y como lo detalla un artículo publicado en National Center for Biotechnology Information, la leishmaniasis se presenta en tres formas. En consecuencia, sus manifestaciones clínicas pueden variar según el caso. Veamos en detalle cuáles son.

  • Cutánea: la forma más común. Causa úlceras en piel.
  • Visceral: conocida también como kala azar. Provoca daño en el hígado, el bazo y el sistema inmunitario. Puede ser fatal si no se interviene a tiempo. 
  • Mucocutánea: son casos más raros. Afecta la piel y las mucosas de la nariz, la garganta y la boca. Puede dejar grandes cicatrices y deformaciones.
¿Cómo se presenta la leishmaniasis? 
La leishmaniasis es una infección parasitaria que puede cursar con varias complicaciones si no se interviene de manera oportuna.
 

Síntomas

Los síntomas de esta infección tienden a variar en función de la forma de enfermedad que desarrolle. Algunas personas manifestarán una infección silenciosa, es decir, asintomática. En ocasiones, luego de un período sin síntomas, ocurre alguna de las tres formas clínicas.

Leishmaniasis cutánea

El síntoma principal son las úlceras cutáneas indoloras en zonas expuestas de la piel. Pueden aparecer algunas semanas después de ser picado por una mosca de arena infectada. Sin embargo, a veces los síntomas no aparecerán durante meses o años. Dejan cicatrices de por vida. 

Leishmaniasis mucocutánea

Los síntomas, por lo general, aparecen de uno a cinco años después de las lesiones cutáneas. Suelen incluir úlceras en la boca, la nariz o los labios. Asimismo, es posible que detone otras molestias, como las siguientes:

  • Congestión nasal y moqueo.
  • Hemorragias nasales.
  • Respiración dificultosa.

Leishmaniasis visceral

En la mayoría de pacientes con leishmaniasis visceral, los síntomas no aparecen durante meses. En el 95 % de los casos es mortal si no se realiza tratamiento adecuado. El problema es que suele hacerse evidente tras 2 o 6 meses después de que ocurrió la infección. Sus síntomas comunes incluyen lo siguiente: 

  • Pérdida de peso inexplicable.
  • Debilidad.
  • Fiebre que dura semanas o meses.
  • Bazo e hígado agrandado.
  • Disminución de la producción de células sanguíneas con anemia.
  • Sangrado.
 
  • Infecciones agregadas y ganglios linfáticos inflamados.
  • En algún momento de la evolución pueden aparecer lesiones en piel.

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Coinfección VIH y leishmaniasis

Las personas con VIH que se coinfectan con leishmaniasis tienen grandes probabilidades de desarrollar formas graves de la enfermedad, con amplia variedad de síntomas y elevadas tasas de repetir la enfermedad y mortalidad.

Tratamiento de la leishmaniasis

El acceso a medicamentos para el tratamiento de las leishmaniasis en las zonas endémicas puede resultar difícil, ya que la mayor parte de las veces ocurre en países pobres, con un sistema de salud débil. Existen esfuerzos compartidos para subsanar estas dificultades por parte de la OMS y de organizaciones no gubernamentales.

En muchos casos, las úlceras cutáneas se curan solas, incluso sin tratamiento; no obstante, su correcto tratamiento prevendrá la evolución a formas más severas. Los casos de leishmaniasis mucocutánea y visceral, siempre requerirán tratamiento. 

En cuanto a los antiparasitarios utilizados, diremos que pueden variar según la zona geográfica y, por ende, de las características de la mosca de arena que se encuentra en la región. Esto se debe a que hay variedades diferentes en las distintas partes del mundo, y la efectividad del tratamiento puede cambiar. 

Algunos de los fármacos utilizados son los siguientes:

 
  • La pentamidina.
  • El ketoconazol.
  • El fluconazol.
  • La miltefosina.
Medico con varios tipos de medicamentos
Los antiparasitarios utilizados para combatir esta infección pueden variar de acuerdo a la región.

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La prevención es clave

Dado que no se dispone de vacunas ni medicamentos profilácticos, la única forma de prevenir la leishmaniasis es evitar la picadura. Ante la posibilidad de viajar a zonas endémicas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace algunas recomendaciones.

  • Usar ropa que cubra la mayor cantidad de piel posible.
  • Emplear repelente de insectos.
  • Evitar permanencia al aire libre entre el anochecer y el amanecer, ya que es el horario de mayor actividad del mosquito.
  • Utilizar aire acondicionado en interiores o ventiladores.
  • Incorporar una red de cama metida en el colchón, rociada con repelente.

En caso de síntomas de leishmaniasis, lo mejor es acudir cuánto antes al médico. Una intervención oportuna mejorará el pronóstico.

 
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