Lenguaje corporal: 7 claves para mejorar tu seguridad y convencer a los demás

Además de transmitir determinada actitud a los demás, nuestro lenguaje corporal también puede influir positivamente en cómo nos sentimos y ayudarnos a estar más seguros

Nuestro lenguaje corporal es como una orquesta silenciosa de la que no siempre somos conscientes y que sin embargo, tiene un impacto directo en nuestro entorno y en las personas que lo forman.

Dominarlo, conocerlo y entender sus secretos facilitará, por ejemplo, que mejoremos nuestras primeras impresiones, que resultemos más atractivos o que dispongamos incluso de mejores recursos para convencer a los demás de determinadas cosas.

No se trata en absoluto de entrenarnos en esas estrategias que utilizan los vendedores o incluso los políticos ante su audiencia.

Nos referimos a la capacidad de mejorar un poco más nuestra seguridad para tener un mejor control en nuestras conversaciones, en nuestras entrevistas de trabajo e incluso, por qué no, en nuestra forma de seducir.

Hoy en nuestro espacio te proponemos conocer 7 claves para mejorar tu lenguaje corporal en este tipo de contextos. Estamos seguros de que te será de gran ayuda.

1. El lenguaje corporal y tu lenguaje visual

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El cerebro telegrafía nuestras intenciones y si queremos algo, nuestra mirada es la primera que buscará ese objetivo, la primera que reflejará nuestras intenciones.

Nuestros ojos son, por tanto, el primer canal y la primera herramienta del lenguaje corporal, así pues ¿por qué no sacar de ella el máximo partido?

  • Jamás bajes la mirada durante una conversación.
  • Mira directamente a los ojos a la persona mientras te diriges a ella.
  • Recuerda que tus emociones se reflejan en tu mirada, por lo tanto, intenta trasmitir calma, decisión y seguridad personal.

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2. Espalda recta y espacio personal

Mientras hablas con la persona que tienes en frente es importante que cuides tu postura.

La espalda debe permanecer recta, tus hombros descansados, tu cuello recto y sin ladearte.

  • La postura es reflejo de tu actitud y para mejorar tu seguridad y convencer a los demás de tus palabras, no debes caer en los extremos, es decir, no hay que asumir una postura militar ni ser muy laxo o esquivo.
  • Lo ideal es combinar la naturalidad con la seguridad y, para ello, es también esencial que cuides el espacio personal.
  • Sitúate a una distancia prudencial donde no “avasalles” a la otra persona pero donde, a su vez, exista cierta cercanía, en la que el diálogo sea natural y las miradas se encuentren de igual a igual.

3. Las manos siempre visibles

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Si estás en una entrevista de trabajo, en una cena especial o en una conversación seria frente a otra persona, jamás escondas las manos. No las coloques en los bolsillos, ni debajo de la mesa ni cometas el error de cruzar los brazos.

Permite que sean la batuta de tus palabras, la expresión de tus emociones. Permite que se muevan contigo con naturalidad. ¡Libéralas!

4. El silencio y la quietud en un momento dado puede ser una buena estrategia

Sigamos con la metáfora de que nuestro lenguaje corporal es como una orquesta, como un conjunto de músicos que ejecutan una partitura para emocionar al público.

  • Como ya sabemos, la música no sería lo mismo si no existieran los silencios. Por tanto, para generar un impacto directo en quien tenemos delante, también debemos hacer uso de ellos de vez en cuando.
  • Cuando la otra persona, por ejemplo, exprese algo con lo que no estás de acuerdo, en lugar de caer en el reproche o la réplica inmediata, haz uso del silencio y dibuja una sonrisa. Relájate.

A veces, el silencio es la expresión de la sabiduría. Hagamos buen uso de él.

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5. Toma algún objeto mientras hablas

Para crear un impacto directo en alguien o incluso en un grupo de personas, siempre es útil agarrar un boli, una pluma e incluso unas gafas para mientras hablamos.

  • Tener estos objetos o accesorios con connotación “intelectual” crea una imagen de seguridad ante una audiencia.
  • Asimismo, tener algo en las manos también nos sirve para canalizar un poco la ansiedad.

6. Asiente con la cabeza

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Asentir con la cabeza es una estrategia esencial en nuestro lenguaje corporal. Es un modo de conectar con la persona que tenemos enfrente, de validar lo que nos dice, de mostrar apertura e interés.

No significa obligatoriamente que estemos de acuerdo con lo que nos están diciendo: forma parte de un ritual de respeto y confianza donde somos capaces de crear un clima positivo para llegar a acuerdos, para dar una imagen de persona segura, respetuosa e inteligente.

7. No caigas en el exceso. Busca un punto intermedio donde te sientas cómodo

Para convencer de algo a los demás no hay que ser actor. No hay que caer en la gestualidad exagerada, ni en ese discurso desmedido con el que no dejar hablar a los demás.

El entrenamiento en el lenguaje corporal es el arte de ser nosotros mismos pero controlando esas claves con las que crear un impacto pero sin caer en la teatralidad.

Cabe decir, eso sí, que no es fácil. Para ello, deberemos trabajar mucho nuestra autoestima, la confianza personal e incluso esos tics nerviosos o muletillas que a veces utilizamos para esconder o canalizar los nervios o la inseguridad.

Personas manteniendo conversaciones interesantes

Para concluir, puesto que a todos nos gusta sentirnos más cómodos en nuestras relaciones cotidianas y aumentar así nuestra capacidad de atracción y seguridad ante los demás, atrevámonos con estas sencillas pautas del lenguaje corporal.

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